Sábado, 16 de dic de 2017
Valledupar, Colombia.

Muchas personas se pasan la vida sufriendo y a veces podemos ver que ese sufrimiento es inútil. En algunas ocasiones, sin motivo externo. Parece que estas personas disfrutan sufriendo o no logran ver lo positivo de las circunstancias, ven en los acontecimientos solo la parte negativa, las dificultades, los obstáculos, los problemas, etc, en lugar de ver las oportunidades, los aprendizajes, los restos y acaban sufriendo. Tener un pasado complicado no tiene por qué ser igual a tener un presente sin felicidad.

La pregunta de esta semana es: ¿Cuánto tiempo de nuestra vida lo pasamos sufriendo por algo que ya pasó o por algo que no ha pasado?

Si pudieras cuantificar en un día de tu vida: ¿Cuántas horas crees que dedicas a imaginar cosas negativas que puedan pasar? Por ejemplo: tener una enfermedad, perder a la pareja, la muerte de un ser querido, tener un accidente y quedar con limitaciones, envejecer, perder el aspecto físico que tienes ahora, fracasar como profesional, ser un mal padre o mala madre, volverte impotente, frígida, mala persona, quedar en la ruina, que un negocio no salga bien, que tus amigos te traicionen, que nadie te quiera, que tus hijos no sean “alguien en la vida”, etc...

Son muchos de los pensamientos que generamos y que causan un sufrimiento importante en nosotros. A menudo viviendo estas circunstancias, pero el solo hecho de imaginarlo, genera un gran dolor en nuestras vidas.

Quiero compartir con ustedes dos casos de personas que, teniéndolo todo para disfrutar de la vida, deciden sufrir:

Rosa, es una mujer de 67 años. Madre de 3 hijos y 6 nietos. Es separada y con una situación económica muy privilegiada, que le permite darse cualquier gusto material que ella quiera. Sin embargo, Rosa se queja permanentemente de su vida, de su familia, de sus amigos, de sus vecinos, de su ex esposo y nunca aprendió a disfrutar de lo que le rodea.

Carlos, es un hombre de 40 años. Profesional exitoso, soltero y vive con sus padres. Vive infeliz, sufriendo permanentemente porque siente que nadie lo quiere, que no vale nada, que no ha logrado nada en la vida, que es un fracaso de persona. Todas las pruebas indican lo contrario, pero su forma de vivir consiste en concentrarse en lo negativo de lo que está viviendo.

Esta manera de afrontar la vida ha sido un aprendizaje. Las personas negativas o pesimistas, no nacen así; el entorno, las experiencias y la información que reciben les enseñan una manera de relacionarse. Esta premisa está basada en que las emociones que sentimos, no son consecuencia de los acontecimientos que vivimos o las personas con las que tratamos, sino de los pensamientos o ideas que nos formamos a propósito de esos acontecimientos. En pocas palabras, "la gente es feliz o infeliz, no por lo que les pasa, sino por cómo se toman su vida".

Los pensamientos están ahí y normalmente son traicioneros y juegan en nuestra contra. Esa voz que cuando estudiábamos para los exámenes nos repetía “es demasiado tarde, no te queda tiempo”, la que en las entrevistas de trabajo nos repite “no les estás gustando, se darán cuenta de que tienes poca experiencia”, la misma que en nuestras primeras citas nos dice “se está aburriendo contigo, tiene ganas de irse…”.

Esa voz y esos pensamientos (y no los exámenes, ni las entrevistas de trabajo, ni las primeras citas), son los que consiguen que te estreses, tengas ansiedad y entres en un estado que te predispone al fracaso. ¿No sería maravilloso aprender a poner esas voces a tu favor? Aprender a animarte a ti mismo, a relajarte en los momentos difíciles, a motivarte, a decirte algún piropo de vez en cuando y hacerte el firme propósito de reconocer aspectos positivos de todo lo que vives.

Con esto no quiero decirles que nunca vamos a sufrir, por ejemplo; ante la pérdida de un ser querido, estar felices, no se trata de esto. Somos seres emocionales y por eso sentimos amor, alegría, tristeza, ira, etc. Sin embargo, sí podemos entrenarnos en no sufrir ante situaciones que son creadas por nuestros pensamientos que estadísticamente son el 95% de las veces.

Te propongo para esta semana, que hagas un registro de tus pensamientos negativos, pesimistas o catastróficos y que al lado escribas cuatro cosas positivas de la situación relacionada con ese pensamiento. Esto te ayudará a programar tu cerebro para identificar las cosas positivas en todas las situaciones que vivas. Buen viento y buena mar. ¡Hasta pronto!

 

Maira Ropero

@MairaRopero

Bien estar
Maira Ropero

Maira Ropero (Valledupar). Psicóloga de la Pontificia Universidad Javeriana especializada en Psicología Clínica (Universidad Autónoma de Barcelona, España) y Coach de vida. Máster en Programación Neurolingüística y Doctora en hipnosis clínica.

Su columna semanal “Bien estar” ofrece reflexiones para mejorar la salud mental y disfrutar de cada instante. Es un espacio idóneo para el crecimiento personal y el fortalecimiento de un liderazgo inspirador.

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