Sábado, 21 de oct de 2017
Valledupar, Colombia.

Olger Baena MejíaEl departamento del Cesar es un territorio rico en expresiones y la danza es una de las que más brilla entre todas. Tras haber creado la corporación “Chingalé” hace 15 años, Olger Baena Mejía es considerado hoy en día uno de los grandes portavoces de ese arte que, poco a poco, va recibiendo el reconocimiento que se merece en el departamento del Cesar.

Para elaborar esta entrevista, nos encontramos con el líder de la compañía de danza, una noche de enero, en la sede de su escuela en el barrio Dangond de Valledupar. Allí conocimos al equipo entero y descubrimos la fuerza que mueve a ese grupo de bailarines incansables.

 

Buenas tardes, Olger. Antes de todo, nos gustaría saber qué significa Chingalé.

La palabra Chingalé, según el lexicón del Valle de Upar de la autoría de la desaparecida Consuelo Araujonoguera, es una palabra indígena de la etnia chimila cuyo nombre es atribuido a la palma real y un pueblo de la ciénaga de Zapatosa.

Con este nombre, la corporación Chingalé pretende brindar un homenaje a nuestra cultura aborigen y a cada una de nuestras manifestaciones folclóricas de nuestro departamento.

 

¿Cuándo nace Chingalé?

La corporación Chingalé se constituye legalmente el 18 de julio de 1997. Se inició en ese año con un grupo de estudiantes del colegio José Eugenio Martínez, precisamente en abril, antes del Festival. Empezamos a trabajar como grupo independiente. Éramos unos muchachos del colegio que queríamos bailar. Durante los tres primeros meses, usamos el nombre tentativo de “Renacer cultural” y, luego, constatando que ese nombre existía en otros departamentos como el Magdalena, decidimos cambiarlo.

Empezamos a buscar cada uno por su lado, y con un amigo, Emilio Aponte, quien tenía el libro de Consuelo, empezamos a mirar  en el lexicón y ahí encontré la palabra Chingalé. Me llamó la atención enseguida.

 

Cuando inició Chingalé, ¿ya tenías experiencia de haber llevado un grupo o fue algo totalmente novedoso para ti?

Yo ya trabajaba como profesor de danza en algunos colegios de Valledupar. Llegué a Valledupar en el año 1991. Soy de Codazzi, nací ahí el 10 de agosto de 1968. Estudié en el Colegio Nacional y pertenecí al grupo de danzas de la Asociación de profesionales de Codazzi (AproCoda) e igualmente estuve en el grupo de integración de Codazzi Becerril. En 1991 me vine a Valledupar a estudiar en la Universidad Popular del Cesar a estudiar contaduría y enseguida me vinculé al Ballet Vallenato. Fui bailarín durante 10 años del Ballet Vallenato, luego ingresé al grupo de danza de la Universidad Popular del Cesar y, en el año 1997, se me dio la oportunidad de ser docente y enseñar la danza a este grupo de muchachos. Ahí comenzó Chingalé a trabajar, a hacer sus ensayos, en el colegio José Eugenio y Daniel Tapias Pico.

 

¿Cómo fueron los inicios?

Empezamos a trabajar con muchos altibajos, no teníamos vestuarios. Habíamos hecho una actividad para comprar los vestidos de la danza de los indios pero el colegio quería recuperarlos. Era lo único que teníamos. Entonces, como bailaba en el Ballet Vallenato y en la Universidad Popular del Cesar, los profesores míos, Federico Sánchez y Leonor Angulo, nos prestaban los vestidos.

Inicialmente, sólo teníamos 3 danzas: el rito negro, que es un mapalé, la contradanza, y los indios baroto. Con eso nos proyectábamos en todas partes. Los muchachos se volaban de las clases (risas) para irse a bailar, porque era una experiencia nueva para ellos.

No teníamos nada y así empezamos a viajar. El primer viaje que hicimos fue a Barrancas Guajira como grupo. Fue un viaje donde nos tocó hacer miles de cosas, vender pasteles, hacer rifas, buscar vestuario prestado.

 

Fueron unos inicios inestables…

No teníamos donde ensayar. Me mudé al barrio del Pupo, luego al barrio Manantial. Éramos aproximadamente 30 muchachos y todos empezamos con la misma motivación. Hacíamos lo que fuera necesario para que el grupo siguiera adelante.

Como todo, el grupo ha tenido momentos de decadencia donde han faltado 5 o 6 parejas, pero nunca ha desfallecido.

 

Quince años han pasado desde que nació Chingalé, descríbenos cuáles han sido los grandes momentos de este gran paseo.

Empezamos a participar en numerosos festivales. Lo hicimos con muchas dificultades porque el apoyo a la Cultura aquí es muy poco. Empezamos a competir y ganar trofeos. Eso fue una forma de crecer porque cuando uno compite se exige más.

Estuvimos en La Jagua, Bolívar, Chimichagua, Maicao, Barranca, Fonseca, en muchísimos municipios. Apenas nos invitaban nosotros íbamos allá, pero a raíz de que la gente negociara los premios decidimos no presentarnos más en festivales-concursos y concentrarnos en festivales de muestras folclóricas.

El primer viaje que hicimos fue al Reinado Nacional del Folclor en Ibagué en el año 2002. Fue el primer viaje de estreno. Nosotros íbamos como novatos, estábamos nerviosos, pero de ahí surgió una invitación a San Agustín Huila. Ya luego representamos al Cesar en la Feria de las Colonias, hemos estado en el Festival de la confraternidad en Barranquilla, hemos estado en Cartagena, hemos trabajado con el Festival Vallenato y otros festivales importantes del país. Viajamos a Venezuela al Carnaval de Maracaibo y este año, después de 15 años, vamos a viajar a México y eso nos enorgullece especialmente.

 

Después de 15 años, como director de este grupo, ¿cómo te sientes?

Me siento orgulloso y siento que Chingalé ha tenido una muy buena evolución. De hecho, una amiga periodista me dijo que estaba “tejiendo el mochilón de los sueños”, porque yo vivo, me apasiono y adoro mi trabajo. Lo que escribió es una realidad: Chingalé es uno de los grupos más reconocidos del departamento del Cesar, a nivel nacional e internacional. Ahorita, en Diciembre, me acaban de hacer un reconocimiento por mi trabajo.

Hoy tenemos más de 27 danzas montadas a nivel nacional. No sólo interpretamos las danzas del Cesar sino que también trabajamos el folclor nacional: las danzas andinas, las danzas de los llanos orientales, del Pacífico e intentamos también bailar la danza moderna e internacional.

 

¿Cómo resumirías este camino de 15 años con Chingalé?

Lo resumiría como un agradable andar. Son quince años de felicidad, con altibajos, pero hoy me siento orgulloso de todo lo que he hecho por el folclor. Chingalé sigue con el mismo ánimo y con más fuerza.

 

¿Consideras que se le está dando el espacio debido a la Danza en el Cesar?

Creo que todavía no. Sí es cierto que hay un reconocimiento, contamos con un apoyo creciente, la gente nos mira con otros ojos, pero sigue faltando la danza en muchos escenarios.

 

¿Cuáles son los proyectos de este año?

A parte del viaje a México, estamos también preparando una carrera en danza. Queremos también organizar un Festival de danza por pareja y lanzarlo a nivel nacional, sería un espectáculo maravilloso.

 

Gracias, Olger.

 

Panorama Cultural

@P_Cultural

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