Martes, 23 de ene de 2018
Valledupar, Colombia.

Festival de Cine Colombiano Medellín 2010 / Foto: El tiempoHace algunos años los cinéfilos y los realizadores colombianos soñábamos con ir a festivales como Cannes, Berlín o Venecia para ver algunas de las mejores películas de la cinematografía mundial. En Colombia sólo teníamos un puñado de citas esporádicas con el buen cine y para el encuentro con otros bichos raros como nosotros.

Hoy muchos realizadores han participado con sus películas en los mayores festivales del mundo y los cinéfilos encontramos cada vez más oportunidades para encontrarnos y escapar de la, generalmente, pobre cartelera comercial.

Hace un par de décadas, con excepción de algunas muestras presentadas en las ciudades más grandes, los festivales de cine en Colombia podían contarse con una sola mano, lo que sumado a la concentración de salas de cine en unas pocas ciudades, dejaba vastas zonas del país desprovistas de cine.

En su momento, la cita obligada era el Festival de Cine de Cartagena. Aunque tuvo ediciones de grandes crisis en las que la curaduría brillaba por su ausencia y la rumba ocupaba el centro del festival, ha resurgido en los últimos años para ocupar su sitio en el escenario de los mejores festivales del continente (y el más antiguo). La buena calidad de las películas programadas, la vitrina al cine latinoamericano y la participación de invitados relevantes ha devuelto al Festival de Cine de Cartagena el esplendor de sus mejores años.

El cineclubismo tuvo también su crisis en los años ochenta y noventa, promovida por la apatía de muchas instituciones y la persecución velada de algunos exhibidores. Desde la primera década de 2000, surge de nuevo como movimiento alternativo posibilitando espacios de formación de públicos en universidades e instituciones culturales. Del movimiento cineclubista surgieron, además, realizadores, críticos de cine y promotores culturales que luego impulsaron la creación de cinematecas y festivales.

Puedo afirmar sin temor a equivocarme, que este nuevo siglo ha sido positivo en muchos sentidos para nuestro cine que no solo vio nacer una mayor cantidad de películas, si no también nuevas agremiaciones profesionales como Anafe (asociación de festivales y muestras de cine), Academia del cine colombiano, Asociación Nacional de Cineclubes La Iguana y, recientemente, una nueva asociación de críticos promovida por la organización del tradicional encuentro de Pereira. Esto se suma a esfuerzos interesantes para la agremiación de sectores de la industria como los guionistas, los actores y los directores de fotografía, entre otros.

Anafe reune en su sitio web más de 60 eventos cinematográficos. Este auge ha permitido que el cine llegue a muchas regiones en las que nunca había hecho presencia. Entre los eventos que hoy se realizan en el país se destacan festivales de cine al aire libre realizados en pequeñas y bonitas ciudades históricas y coloniales como Barichara, San Agustín, Santafé de Antioquia y Villa de Leyva; festivales temáticos como Festiver (cine verde) Cinexcusa (temáticas sociales), El Espejo e Invitro (especializados en cortometrajes), FesticineKids (cine infantil) y CineToro (especializado en cine experimental); festivales de grandes capitales del país como el de Bogotá, el de Cali y el de cine colombiano en Medellín, ciudades que también tienen festivales alternativos en sectores marginados como el de Ojo al sancocho (Ciudad Bolívar) y el Festival Comuna 13. Últimamente han surgido también festivales con énfasis en los medios digitales como el Festival Audiovisual CC (Creative Commons) y el 140 caracteres (videos inspirados en twitter).

Yo he tenido la oportunidad de ir a Santafé de Antioquia para disfrutar el cine bajo las estrellas, a Cartagena para ver cine latinoamericano y a Medellín para ponerme al día con su panorama del cine colombiano. Hace poco tuve también dos excelentes experiencias con el Festival Zoom de Tunja y el Festival Cinexcusa de Neiva: Dos festivales grandes realizados en ciudades pequeñas.

Celebro este auge que nos ha permitido "festivaliar" en todo el país, es reconfortante que los cinéfilos podamos ver en pantalla gigante aquellos títulos que nunca pasarán por las salas comerciales y que las comunidades de las regiones se acerquen al cine mientras comparten con personalidades de la industria...de todas formas, yo sigo soñando con ir a Cannes.

 

Jeronimo Rivera

Más información acerca de este artículo: Jerónimo Rivera Betancur es investigador audiovisual y docente de guión y apreciación cinematográfica. Director y fundador de la Red Iberoamericana de Investigación en Narrativas Audiovisuales (Red INAV).Comunicador Social (UdeA). Actualmente es Jefe del Área Audiovisual de la Universidad de La Sabana. Su artículo fue publicado con anterioridad en su blog: http://jeronimorivera.com

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