Miércoles, 13 de dic de 2017
Valledupar, Colombia.

¿Qué cambia si sustituimos la palabra “fracasos” por “resultados”? ¿Puede ser  interesante cambiar la perspectiva? ¿Es posible encontrar cosas positivas en cualquier resultado?

Por regla general, nos acostumbramos a creer que hemos fracasado cuando algo no sale como lo habíamos planeado. Si nos despiden del trabajo, reprobamos alguna materia, no sale bien una cena que preparamos, no ganamos un negocio, terminamos una relación de pareja, no podemos cumplir con alguna promesa, etc. nos culpamos y sentimos que hemos fracasado.

El considerarse fracasados nos genera sentimientos de frustración, desanimo, tristeza, impotencia y rabia, nos baja el autoestima, nos hace perder la confianza en nosotros mismos y no nos permite encontrar nuevas alternativas a la situación que estamos viviendo.

La Programación Neurolingüística (PNL) dice que el fracaso no existe. Es una palabra que inventamos para estancarnos en el mismo error y culparnos, y de donde nos va a costar trabajo salir. Todos los resultados que obtenemos de nuestras acciones, son solo enseñanzas. Si todas nuestras experiencias “negativas” las vemos de esta manera, como aprendizajes, esto nos hará corregir nuestras conductas y salir hacia adelante generando nuevas opciones.

Las personas exitosas no ven el fracaso, sino la enseñanza que les proporciona una experiencia. Es decir, cuando la información que recibimos nos dice que no hemos obtenido el resultado deseado antes de concebirla como un fracaso, podemos considerarla como un logro y nos permitimos aprender de ella. A nadie le gusta el fracaso, a nadie le gusta cometer errores, sin embargo equivocarnos, caernos y luego levantarnos, “meter la pata y sacarla”, es una forma de aprendizaje natural que utilizamos desde pequeños, pero que olvidamos conforme crecemos.

Cuentan que Thomas Alva Edison (inventor de la bombilla y de más de mil otros conceptos) trabajó más de tres años buscando un filamento capaz de generar luz incandescente y que al mismo tiempo pudiera soportar la fuerza de la energía que lo encendía.

Cuando el proyecto parecía imposible y los fracasos eran más de dos mil le dijeron: “Thomas, abandona este propósito, llevas más de tres años y has intentado más de dos mil formas distintas y siempre has fracasado en cada una de ellas”

La respuesta de Thomas Alva Edison fue: “No he fracasado, he descubierto más de dos mil maneras de no hacer este filamento.”

Edison no consideró nunca la posibilidad de estar fracasando. Él estaba obteniendo resultados que le aportaban información y le acercaban cada vez más a conseguir su propósito.

El “éxito-fracaso”, son las dos caras de una misma moneda. De pronto, un “fracaso” puede ser la semilla que contiene un éxito futuro, si nos enfocamos en mejorar los resultados, aprender y ser perseverantes para lograr nuestra meta.

¿Fracaso? ¡No existe! Tan sólo es una experiencia aleccionadora para alcanzar el éxito. Como dice Tony Robbins: “No existen los fallos, sólo existen resultados” y Albert Einstein: “Una persona que no comete errores, es una persona que nunca ha probado nada nuevo.”

Nunca tengas miedo de cometer un error. No debemos considerar el error como un fracaso personal, sino como una forma de aprendizaje, de conocernos mejor a nosotros mismos y darnos cuenta de cómo podemos mejorar.

Para empezar a practicar voy a darte cuatro pasos. Te servirán para dejar de lado el temor al fracaso y estar concentrado en la realización de tus objetivos:

Paso 1: A partir de ahora elimina de tu vocabulario personal la palabra fracaso, sólo existen experiencias, y/o resultados de los cuáles aprendemos.

Paso 2: Los errores no cuentan -no existen, ¿recuerdas?– para ti sólo cuentan los éxitos. Como decía el propio Thomas A. Edison: “Las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan, sino por el número de veces que tienen éxito”.

Paso 3: ¿Quieres alcanzar la meta directamente y sin cometer ni un sólo error? Alcanza la meta, ése es tu objetivo. Los “errores” o resultados no deseados son parte del camino.

Paso 4: Ante el próximo “resultado no deseado” que tengas, pregúntate: ¿Qué aprendizaje saqué de esta experiencia?

¡Buen Viento y Buena Mar!

 

Maira Ropero

@MairaRopero

Bien estar
Maira Ropero

Maira Ropero (Valledupar). Psicóloga de la Pontificia Universidad Javeriana especializada en Psicología Clínica (Universidad Autónoma de Barcelona, España) y Coach de vida. Máster en Programación Neurolingüística y Doctora en hipnosis clínica.

Su columna semanal “Bien estar” ofrece reflexiones para mejorar la salud mental y disfrutar de cada instante. Es un espacio idóneo para el crecimiento personal y el fortalecimiento de un liderazgo inspirador.

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