Lunes, 22 de ene de 2018
Valledupar, Colombia.

Iglesia Nuestra Señora del Rosario (Río de oro – Cesar) / Foto: archivo PanoramaCultural.com.co

 

El departamento del Cesar (Colombia) es una tierra de contrastes que alberga en su zona más septentrional un paraíso de tranquilidad y de hospitalidad. Lo llaman habitualmente Río de Oro, aunque también podría llamarse la ciudad de las máscaras debido a la gran fiesta del 6 de enero que anima sus calles y atrae a turistas de todo el país.

A pocos kilómetros del departamento del Norte de Santander (y de Ocaña), Río de Oro se ubica en una zona montañosa que le otorga frescura y templanza. Su clima difiere ostensiblemente del calor de Aguachica o Valledupar, pero eso es sólo un adelanto de lo que ofrece la ciudad.

De entrada sorprende el color blanco de las casas y la atención puesta en la ornamentación floral de cada una de las esquinas. Perderse por sus calles es uno de los grandes placeres que puede experimentar el visitante.

El gran entramado de calles recuerda a algunos pueblos del interior de Colombia por su trayectoria imprevisible aunque, aquí, el laberinto tiene una solución muy sencilla: todas las calles llevan al Parque del general Santander, el gran pulmón recreativo del municipio.

En el parque, la vegetación y las cerámicas aportan una nota amena que refleja también el compromiso de la población por cuidar el aspecto de su municipio. Aquí se citan habitualmente los habitantes para conversar. Existe, de hecho, la tradición de pasear y dar vueltas alrededor de la plaza innumerables veces durante las tardes o noches del fin de semana.

La iglesia Nuestra Señora del Rosario aporta grandeza y serenidad a la plaza. Su campanario suena con languidez y puntualidad para marcar la vida religiosa de sus habitantes. En su interior, detrás de un altar de mármol blanco, brilla uno de los retablos más hermosos de toda la región, y en su parte trasera, el camarín ha vuelto a ver la luz con todo su esplendor.

A escasos metros de la iglesia, dentro del edificio que sirve para las funciones administrativas de la alcaldía, el convento de los Agustinos calzados nos remite a la época de poblamiento de Río de Oro y la tradición católica de los españoles.

En el barrio de Graches, la tradición de las casas de bahareque recobra sentido poco a poco. La casa de la señora Ana, convertida en un taller-museo y tertuliadero, ofrece una mirada al interior de las casas de antaño y nos recuerda indudablemente el barrio del Cañaguate en Valledupar. La casa tiene más de 200 años y nos revela las costumbres de los habitantes más cercanos al convento.

Otros puntos de interés son la Escuela Normal Superior, una de las mejores del departamento,  el cementerio, por su inusual carácter florido y las tumbas organizadas por gremios, y la Casa de la Cultura donde se organiza gran parte de la vida cultural de la ciudad: la fiesta municipal del 6 de enero, los carnavales, así como la elección de las reinas locales y las clases de la banda municipal.

Se recomienda especialmente visitar el cerro de la Virgen del Rosario de donde se aprecia una mirada reposante sobre todo el valle en el que se establece Río de Oro y, cómo no, tomarse una buena chicha cerca del parque en la tarde.

Para más recomendaciones, los riodorenses son grandes anfitriones y sabrán guiarles para que disfruten de su estadía. 

 

PanoramaCultural.com.co 

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