Lunes, 21 de ago de 2017
Valledupar, Colombia.

Kevin Joel¿Iniciamos? nos preguntó con un gesto de la mano. Procedió a quitarse sus guantes blancos y bastante usados. Fue cuando dijo: ‘debo apresurarme, aún no completo la plata del arriendo’. ¿Es en serio?, replicamos. Sacando una hoja arrugada, con tachones a los lados y muchas anotaciones, respondió: ‘Y no termino de comprar la larga lista escolar’.

A su situación económica no le ve ninguna gracia. Su nombre es Kevin Joel León Hernández, tiene 27 años. El mimo más reconocido de la ciudad de Valledupar se ubica todos los días en la parte externa de la gobernación del Cesar.

Su rostro está cubierto de maquillaje. Recuerda que años atrás esa pintura tenía un valor de mil quinientos pesos, ‘era demasiada plata. Pude comprarla cuando me encontré en la calle un billete de cinco mil’, comentó.

En las calles de Bogotá aprendió ese arte. En sus inicios ‘el chiste’ le salió caro. “Las mujeres me golpeaban con las sombrillas, los hombres me correteaban y otros se asustaban tanto que llamaban a la policía”, decía con picardía.

Su tierra natal es Arjona, Bolívar. A los 16 años salió rumbo a la capital del país. Durmió en parques, comió y vistió gracias a la caridad de los demás, cantaba en busetas, vendía dulces y se inventaba cualquier cosa que le permitiera ganar una moneda.

El mimo de pantalón negro y camisa de rayas blancas y verdes, quien con solo una mirada hace reír, reúne diariamente 30 mil pesos. Está a cargo de sus dos hijos, –dos y tres años son sus edades- no tiene compañera sentimental.

“Con mi trabajo me gusta hacer que las personas olviden por un rato sus penas”, ¿y quién le hace olvidar las suyas?, preguntamos. Su respuesta demostró su inclinación por lo espiritual.

Seguimos indagando ¿qué está detrás de la máscara de un mimo? “Está un ser humano muy diferente. El mimo es un personaje cómico pero quien le da vida es una persona con temor, que sufre y que tiene problemas. Alguien que se oculta en una máscara de maquillaje y que solo deja ver la gracia aunque la desgracia esté presente”.

¿Un mimo llora? De inmediato respondió negativamente. “Los mimos no lloramos, los mimos hacemos felices a la gente. Solo hay reflejos de tristeza, pero solo eso”.

¿Los mimos se enamoran? “Sí nos enamoramos, y lo mejor, sabemos enamorar”. ¿Alguna táctica en especial? “No hay mujer que se resista a la picardía y a la alegría”.

Kevin Joel León Hernández, sueña con sacar a sus muchachitos adelante. Sueña con una casa propia y ahora ronda por su cabeza la idea de la política: quiere ser concejal. ¿Qué gracia puede tener la política?, preguntamos. “Con un buen trabajo, con un desempeño limpio, se puede ayudar a muchas personas. Y yo quiero ayudar”, contestó.

Se volvió a poner los guantes y quedó sumido en el silencio o tal vez en la soledad en la que vive a pesar de la multitud en la que convive.

 

PanoramaCultural.com.co


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