Viernes, 17 de nov de 2017
Valledupar, Colombia.

Alfonso López Michelsen / Foto: La RepúblicaNadar en las cristalinas aguas del río Guatapurí, venerar como cualquier guajiro a la Virgen “La Mello”; transpirar el mismo amargo sudor de los montañeros, asimilar esas viejas costumbres de quienes duermen bajo el amparo de una luna sanjuanera y descifrar con gran acierto el lenguaje metafórico de Gabo, son apenas algunos de los detalles íntimos que podemos descubrir de la personalidad del ex-presidente Alfonso López Michelsen, gracias a la investigación documental que el periodista Rafael Oñate Rivero nos presenta en su libro "El “Pollo” López, el cronista de Macondo".

Los cien años del natalicio de López Michelsen, son exaltados magníficamente por Oñate Rivero en más de 300 páginas que nos demuestran que además de ser el viejo zorro de la política colombiana, fue un hombre revolucionario, visionario, erudito, escritor, estadista, defensor de los derechos humanos y hasta buen bailador.

Leer estos documentos sobre su infancia, adolescencia, sus luchas en el MRL, su increíble madurez política al llegar al poder, hace revivir la pasión por el famoso trapo rojo a quien haya nacido en una cuna liberal y sumerge al mismo tiempo al más desprevenido de los lectores en los intringuilis de la historia de Colombia.

Oñate se ha destacado por sus investigaciones tanto en el plano cultural como el político, es autor de la biografía de los más importantes juglares vallenatos, biógrafo de Jaime Molina, Calixto Ochoa; creador del Régimen de Bancadas, libro que revela aspectos de la institucionalidad colombiana y los partidos políticos. Ahora nos revela detalles del itinerario del pensamiento político de López y su periplo por la Región Caribe.

Según Oñate, el aporte de López al Cesar –que incluye la creación del Festival de la Leyenda Vallenata– pasaría inadvertido para un biógrafo capitalino, por eso no vaciló en tocar las puertas del despacho del gobernador Luis Alberto Monsalvo Gnecco, quien inmediatamente apoyó su iniciativa, es así como el libro es una edición especial publicada por la gobernación del departamento del Cesar con motivo de la conmemoración del Centenario del Natalicio del Doctor Alfonso López Michelsen.

Para su lanzamiento, el gobernador Monsalvo y el periodista Rafael Oñate aprovecharon la conmemoración de los 46 años de la creación del departamento del Cesar y organizaron un conversatorio sobre el legado de López, el cual fue presidido por personalidades que conocieron de cerca al ex Presidente como Aníbal Martínez Zuleta, Alfonso Araujo Cotes, José Antonio Murgas, Jaime Murgas Arzuaga, Álvaro Araujo, el expresidente Ernesto Samper y el Ministro del Interior Aurelio Iragorri Valencia.

¿Rafael, cuánto tiempo le tomó la recopilación de todos los documentos?
Éste es un trabajo investigativo que va fundido a las tradiciones y costumbres del pueblo vallenato, escenario predilecto del ex presidente liberal por todos los acontecimientos que rodearon su ideario político y su afinidad con la gente de esta región. Nosotros, como estudiantes de la época, le seguimos los pasos y nos fuimos acostumbrando al trato y comunicación con el estadista. Yo diría que comencé mi recopilación desde el preciso instante en el que López se juramenta ante el Ex presidente Carlos Lleras Restrepo como primer gobernador del departamento del Cesar en 1967.

¿Qué le falta a los líderes políticos de hoy que le sobraba a López Michelsen?

Primero que todo, su talla de Estadista. Su excelsa preparación y el conocimiento del funcionamiento del Estado. Profesor de derecho constitucional, Senador de la República, fundador y líder del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), Gobernador de Cesar, Ministro de Relaciones Exteriores, Presidente de la República (1974-1978), líder del Partido Liberal, escritor e intelectual, una de las fuerzas más importantes en la política y en la sociedad colombiana de la segunda mitad del siglo XX y en los primeros años del siglo XXI. Y algo difícil de igualar, la interactuación del “Pollo” López con los hombres que direccionaron el mundo en su tiempo.

Rafael Oñate Rivero¿Por qué el título de “El “Pollo” López, el cronista de Macondo”?
La creación del Departamento del Cesar y la publicación de Cien Años de Soledad del Premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez se dieron al mismo tiempo, en l967. El Doctor López, fue uno de los profundos conocedores y analíticos de esa obra literaria que para los conocedores es un Vallenato de 350 páginas. Además, el día que él asume como primer mandatario del Cesar, el Doctor Juan B. Fernández Renowiski tituló su reportaje así: “Hoy se posesiona el primer Gobernador del Cesar y de Macondo”, como la mayoría de estos documentos se refieren a hechos cotidianos del Caribe, lo titulé de esa forma. Y si faltara una justificación, “López el pollo”, es el título del canto vallenato que el maestro Rafael Escalona hizo para impulsarlo a la presidencia.

¿Una frase de López que lo haya impactado durante esta recopilación?
Quedó plasmada en su discurso de posesión como Gobernador del Departamento del Cesar, El 21 de Diciembre de 1967: “Sí, para mí El Cesar, ha sido la Patria con sus virtudes y limitaciones, su agudeza y su candor, su religiosidad y su libertinaje, su calor humano compatible con una autocrítica cruel para consigo mismo y para el prójimo”.

¿Cómo seleccionó los temas que irían en cada capítulo?
Primero realicé una selección detallada de los documentos. Después de acuerdo al contenido de cada folio fui titulando conforme a la temática de sus escritos, de ese trabajo juicioso y detallado fui dándole forma a cada uno de los nueve capítulos que tiene la obra. Deseaba hacer énfasis en la gran capacidad que tenía el Estadista para tratar los temas del Estado y el comportamiento de su gente acorde con las regiones colombianas.

Gabo y López ocupan un capítulo especial en su libro, ¿por qué?
López Michelsen fue catedrático de Derecho de Gabo en la Universidad Nacional de Bogotá, de allí, que él mismo lo destaque en una de sus columnas: “Sabía Gabo y corría el rumor de que el presentarse por la Región de Valledupar y Padilla era una garantía de pasar los exámenes de fin de año con un catedrático que profesaba desde entonces una debilidad por la región”. Desde allí se engendró una amistad sin límites entre los dos intelectuales hasta el día que Gabo anunció su voto en la campaña de reelección de López.

¿La Costa añora dirigentes como López?
El liderazgo de los dirigentes del Caribe Colombiano se ha diluido en la realidad y en el tiempo. Son contados con los dedos de las manos aquellos líderes que, en antaño, dejaban oír su voz y se rozaban con propiedad con la dirigencia nacional, el sentido de pertenencia para con la Región Caribe de nuestra dirigencia, diría yo que se vino al suelo.

¿Cree que el legado de López tiene eco en las nuevas generaciones del Partido Liberal?
No lo veo. Existe mucha improvisación en cuanto a la integración de los cuadros directivos y a las responsabilidades asignadas. No hay madurez conceptual, ideológica ni política.

Pero en los cesarenses ¿sí se mantiene vivo este legado?
De López Michelsen aún circulan y se recuerdan muchas enseñanzas. El nos acostumbró a pensar de una forma diferente cada vez que expresó sus opiniones y algo paradójico pero anecdótico se encargó de enseñarle a Rafael Escalona, su amigo inseparable cómo se agarraba un vaso de whisky con elegancia. Además, jamás se nos olvidará la sabia frase de Aníbal Martínez Zuleta: “López nos presentó en sociedad”.

El sello femenino del Partido Liberal se le debe al Pollo Lopez, ¿Cómo lo destaca en su libro?
Son muchas las figuras femeninas que despuntaron, porque ésa fue una de sus grandes reformas: abrir la puerta de las oportunidades a la mujer colombiana para que con autonomía personal entrara a disputarles la representación a los hombres en la figuración de los cargos públicos. Una de ellas, quizás la más destacada fue María Elena de Crovo y, entre otras reformas, está la del divorcio para el matrimonio civil y la libertad para la mujer de participar en la carrera militar del Estado.

Finalmente, si pudiera darle una serenata a López en el más allá, ¿Qué canción escogería?
Todos los cantos de Diomedes Díaz, creados y dirigidos para exaltar los valores de aquellas personas que le rodearon a la hora de crecer. A papá, Bonita, La primera cana, A mi muchacho, Todo es para ti y como cierre una que no podría faltar, Honda herida del Maestro Rafael Escalona. Y de los cantos vallenatos rancios a sus afectos, El pilón y Los versos del amor, amor.

 

Natalia Gnecco

@NataliaGnecco

Natalia Gnecco Blog
Natalia Gnecco

Natalia Gnecco es una periodista y comunicadora social independiente. Ganadora del Premio Literario y Periodístico Cesar Vallejo 2011 (Caracas, Venezuela). Su columna “Natalia Gnecco Blog” contiene su trabajo periodístico producido en Canadá y en Colombia sobre personajes interesantes, temas culturales, sociales y turísticos.

[Leer columna]

Artículos relacionados

Crónica: El hijo del juglar
Crónica: El hijo del juglar
Corría el primer cuarto del siglo veinte, la mañana estaba oscura. Toda la noche quiso...
Frida
Frida
Te echaste al pico toda la raza pintante… Diego Rivera Al final de la calle/ una...
Papeles del ausente, de Naiver Urango
Papeles del ausente, de Naiver Urango
Eternidad y escritura. Recuerdos, esperanzas y existencialismo: conceptos destacables...
La estética del libro
La estética del libro
Es probable que pocos sepan quién es Julio Ramón Ribeyro. Este peruano, admirado por...
Álvaro Mutis, una sentida despedida entre amigos
Álvaro Mutis, una sentida despedida entre amigos
Sin terminar de sobreponernos del todo del inmenso dolor que nos produce la partida...
.::Historia de la independencia de Cartagena, el 11 de Noviembre de 1811::.
.::Documental - Murallas y fortificaciones de Cartagena::.