Miércoles, 13 de dic de 2017
Valledupar, Colombia.

La pereza es algo que todos hemos sentido en algún momento de nuestra vida. Es algo natural  pero, cuando nos aleja de nuestros objetivos, puede transformarse en un problema.

La pereza hace que el desempeño en cualquier área de nuestra vida sea pobre y mediocre. Nos hace sentir frustrados por nuestro poco rendimiento, puede generar ansiedad y depresión al ver que no somos capaces de hacer lo que nos gustaría.

En algunos casos, la pereza podría ser incluso una defensa: cuando sentimos que no tenemos la capacidad o que no podemos llegar a conseguir algo, no resulta extraño que la pereza se manifieste con fuerza, como una excusa…

La pereza más peligrosa es aquella que condiciona nuestro comportamiento y nos impide llevar una vida normal. Nuestra vida personal y profesional puede verse afectada por la filosofía del “deja para mañana lo que puedas hacer hoy”. Posponer, aplazar, buscar excusas para no hacer lo que debería hacerse, son unas de las formas de manifestarse.

La disciplina es la cura para la pereza. Suena fácil pero requiere un esfuerzo y una determinación para que la pereza deje de dominar nuestras vidas. La disciplina es, básicamente, la capacidad de pasar a la acción aunque no tengamos motivación, hacer lo que deba hacer, cuando deba hacerlo, tanto si me apetece como si no.

Hoy comparto contigo ejercicios que puedes empezar a practicar para que la pereza desaparezca de tu vida poco a poco:

-Si te olvidas constantemente de tus metas o no consigues visualizar el cuadro completo por culpa de la pereza, escribe tus objetivos cada semana. Pon la lista en todos lados. Ponte “notas” en la pantalla de tu teléfono o en tu computador. Crea metas diarias, mensuales e incluso anuales para que cambien cada día, como en un salvapantallas.

-Intenta la técnica del 40/5. Esto es: 40 minutos de trabajo (llamadas, trabajo con el computador, limpiar, estudiar…) y 5 de descanso. La del 60/10 es igual pero más dura o retadora.

-Establecer tiempos: Lo más difícil es empezar. Si nos fijamos una hora para hacer algo, que sea esa y sin pensarlo. También podemos fijarnos un tiempo para realizar la actividad. Por ejemplo: “Trabajaré en el informe de 8 a 10”, “Limpiaré durante quince minutos”, “Estudiaré media hora”. Una vez entrados en materia, lo que viene después es más fácil.

-No te acerques al sofá hasta que no te merezcas un descanso. Si te sientas para descansar, establece un tiempo máximo para regresar al trabajo u otras actividades. La autodisciplina requiere hacer lo que se debe hacer, te guste o no te guste.

-Come saludablemente. La comida chatarra no le da a tu cuerpo los nutrientes que necesita para activarse. Un organismo con poca energía se vuelve perezoso con más facilidad y te sentirías apático. Una buena idea es visitar al doctor para que te haga un chequeo general y revise qué sucede con tu falta de energía.

-Evita los alimentos con azúcar. Los azúcares artificiales pueden darte un subidón de energía en el momento, pero más tarde producen una caída en picado del azúcar en la sangre y te hacen sentir fatigado y hambriento. La mala alimentación estimula los comportamientos perezosos.

-Toma agua fría cuando te sientas vago. El agua estimula tu cerebro e incrementa tu deseo de actividad y de acabar las cosas.

-Haz ejercicio. Sal a correr o pasear por tu barrio varias veces a la semana, así conseguirás mejorar tu apariencia y tu estado de ánimo. Ejercitarte físicamente te dará mucha motivación y evitará que te sientas perezoso. Si nunca has hecho ejercicio, recuerda calentar primero con movimientos suaves, y después empezar despacio. Si intestas hacer demasiado ejercicio al principio, al día siguiente sentirás tanto dolor en tu cuerpo que podrías abandonar. Así que comienza con calma y aumenta la cantidad de ejercicio paulatinamente.

-Exáltate a ti mismo por cada paso positivo que des. Cada vez que acabes una tarea, alcances una meta o superes una barrera, encuentra una forma de felicitarte a ti mismo. Cada vez te sentirás mejor y mejor al ir acabando tus tareas. Di a ti mismo que lo has hecho muy bien y celebra cada logro. Puedes decirte algo como: “Buen trabajo; lo estás consiguiendo; sigue así y lo vas a acabar muy pronto”.

-Haz la cama en cuanto te levantes: ¿por qué empezamos por esto? ¡Qué pereza hacer la cama nada más levantarnos! Pues precisamente por eso, para empezar a condicionar a nuestro cerebro, a nuestro estado interno, a entrar en un modo de disciplina, un modo de acción. Hay que hacer lo que hay que hacer, y lo más pronto lo hagas, mejor. Hay una razón por la que a los soldados se les instruye para hacer la cama en perfecta forma: porque condiciona tu cerebro a entrar en un modo de disciplina.

-Visualiza tu objetivo: Por ejemplo, cuando toca ir al gimnasio, puedes pensar una de estas dos cosas:

1) “Qué pereza me da ir al gimnasio, con lo bien que estoy acostado / viendo la tele / jugando al ordenador”

2) “Qué buen cuerpo se me va a quedar y qué salud de hierro voy a tener si sigo yendo al gimnasio como hasta ahora”.

Diferente, ¿verdad? Imagínate con el objetivo ya conseguido. Imagínate ese proyecto terminado con las felicitaciones de tus jefes, tu casa perfectamente limpia y ordenada, el cuerpo que deseas obtener. Visualízalo como si ya lo hubieses conseguido, imagina la situación y métete completamente en ella: ¿Qué cambiaría? ¿Qué percibirían los demás? ¿Cómo te sentirías tú?

Visualizar el objetivo conseguido nos da esa motivación extra que a veces nos hace falta, especialmente cuando el objetivo es a largo plazo (recompensa aplazada), es una forma de “traernos” el resultado del futuro y que nos motive como si lo tuviésemos delante.

Cuando estés dudando en si hacer o no una tarea, piensa para ti mismo: “Voy a hacer lo que tengo que hacer, así que puedo hacer lo que quiero hacer”.

¡Buen viento y buena mar!

 

Maira Ropero

@MairaRopero

Bien estar
Maira Ropero

Maira Ropero (Valledupar). Psicóloga de la Pontificia Universidad Javeriana especializada en Psicología Clínica (Universidad Autónoma de Barcelona, España) y Coach de vida. Máster en Programación Neurolingüística y Doctora en hipnosis clínica.

Su columna semanal “Bien estar” ofrece reflexiones para mejorar la salud mental y disfrutar de cada instante. Es un espacio idóneo para el crecimiento personal y el fortalecimiento de un liderazgo inspirador.

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