Sábado, 29 de abr de 2017
Valledupar, Colombia.

En esta oportunidad, escribo con la intención de aportar algunas aclaraciones sobre el concepto de “feminicidio”, los traumas que genera y sus influencias negativas.

Esta expresión tiene sus antecedentes directos en la expresión inglesa femicide. Éste es un término relativamente nuevo para la sociedad desde que la sudafricana Diana Russell lo usara por primera vez en el año 1976 ante el Primer Tribunal Internacional de Crímenes contra Mujeres.

Desde entonces, su contenido y alcance han variado. La propia Diana Russell lo definió inicialmente junto con Jane Caputi como el “asesinato de mujeres realizado por hombres motivado por odio, desprecio y un sentido de propiedad de la mujer”, quienes publican el artículo Femicide: Speakingthe Unspeakable en la revista Ms. (septiembre/octubre, 1990). Posteriormente, junto con Hill Radford lo describieron como “el asesinato misógino de mujeres realizado por hombres”.

El concepto de feminicidio en América Latina comenzó a discutirse en México por parte de la antropóloga Marcela Lagarde, en 1994. En ese momento, y hasta ahora, se ha producido un amplio debate sobre el tema por la situación de vulnerabilidad y violencia en que se encuentran las mujeres.

El concepto de feminicidio todavía se encuentra en construcción, pero es lo más cercano a percibir una serie de fenómenos que van desde la violencia sistémica y la impunidad, hasta el “homicidio de mujeres por el simple hecho de ser mujeres”.

La mayoría de los asesinatos de mujeres por parte de sus maridos, novios, padres, conocidos y también los cometidos por desconocidos, poseen una base común en la misoginia, crímenes que se constituyen como “la forma más extrema de terrorismo sexista, motivada por odio, desprecio, placer o sentimiento de propiedad sobre las mujeres”.

Por lo tanto se hace importante visibilizar la muerte de las mujeres por razones de género, y, muy especialmente, por la ineficacia del sistema de justicia para contener y reprimir la muerte de mujeres, porque “una de las cosas más graves que le pueden suceder a una mujer: es morir por su género” como lo dijera en algún momento Marcela Lagarde.

En Colombia, como en la mayor parte de los países de América Latina, no existen cifras oficiales sobre feminicidios, pero la ONG Colombiana Ruta Pacífica de las Mujeres, denunció que en Colombia se asesinan una media de tres mujeres al día y 1.250 por año, cuenta de esto lo da la noticia registrada por RCN noticias del día 7/03/2014 donde cita que en Colombia se registraron el año pasado 46.177 casos de maltrato y 848 homicidios contra mujeres, denuncia realizada por el defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora,

Podemos decir que, en Colombia, los estudios sobre el tema lo realizaron las Fundaciones Casa de la Mujer y la Ruta Pacífica de las Mujeres, el cual  arrojó que de los casos registrados en Medicina Legal, entre 2002 y 2009, de los 627.610 hechos de violencia que se registraron contra las mujeres en ese periodo, más de 100 se pueden tipificar como feminicidio.

Para superar esta pandemia social se requiere que las mujeres se empoderen de esta problemática participando activamente en la exigibilidad de sus derechos y que el Estado dé cumplimiento a la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, conocida como Convención de Belem Do Pará, adoptada en 1994 y la ley 1257 de 2008 por el derecho de las mujeres a una vida libre de violencias.

Hablemos entonces de las consecuencias que la muerte de mujeres en edad productiva conlleva, como son: traumas en las familias, cientos de niños y niñas huérfanos, quedando afectados de por vida en sus emociones, afectividad y en su forma de pensar. Legitimización de un aprendizaje social del que ama controla, maltrata y produce muerte en nombre del amor. Cultura de violencia aprendida, depresión, estrés post-traumático, pobre expectativa de vida en pareja y familia como proyecto social.

Muchas personas se preguntarán: ¿Por qué feminicidio y no homicidio? Ya que, ante la ley, hombres y mujeres somos iguales. Pero se hace imprescindible llamarlo por su nombre: “feminicidio” porque no se trata de cualquier crimen, sino de un asesinato de odio alimentado por el orgullo y la vanidad machista. Se trata del más claro ejemplo de que los hombres poseen, aprisionan y violentan a las mujeres.

Los feminicidios son asesinatos motivados por la misoginia, porque implican el desprecio y el odio hacia las mujeres. Y expresan situaciones extremas de violencia contra las mujeres y niñas.

Tampoco se puede seguir justificando las diferentes formas de violencias contra las mujeres que al final terminan en feminicidio por las falsas creencias e imaginarios respecto esta situación como son:

-  A las mujeres les gusta que las maltraten

-  El violador es un enfermo mental

-  Una mujer no puede ser violada si no lo desea

-  Las mujeres provocan a sus parejas y por eso son maltratadas

-  La violencia es un instinto incontrolable

-  La mayoría de las violaciones las realizan desconocidos y en lugares apartados y peligrosos

-  La violencia sólo ocurre entre gente pobre y sin educación

-  Un padre es incapaz de violar a su hija

-  Entre esposos, compañeros o novios no se da el abuso sexual, porque existe la obligación de la mujer de satisfacer sexualmente a su pareja en el momento que él lo quiera.

-  El hogar es el lugar más seguro para las mujeres, las jóvenes, los niños y las niñas

-  El hombre es el que decide todos los asuntos porque él sabe lo que le conviene

Para finalizar me uno al clamor de La liga internacional de mujeres por la paz y la libertad (Limpal) en el marco de la jornada dedicada a buscar soluciones para acabar con los feminicidios en Europa y América Latina, en el parlamento de Bruselas en la conmemoración del día Internacional de las Mujeres en días pasados. Donde manifiestan que necesitamos acciones concretas de los Estados en Latinoamérica que permitan crear instrumentos de implementación, seguimiento y monitoreo para combatir los feminicidios.

"Consideramos que falta todavía de los gobiernos para actuar, no sólo desde la voluntad política, sino también desde la debida diligencia y el acceso a la justicia. Se necesitan acciones concretas y transformadoras que es lo que hace falta"

Llamemos las cosas por su nombre: ¡No hay crímenes pasionales, hay feminicidios!

 

Beatriz Ramírez

 

Bibliografía consultada

Feminicidio-Naciones Unidas. Oficina del alto comisionado para los derechos humanos, México 1ª Edición 2009. Consultora: Patsilí Toledo Vásquez

Noticia: “Más de 40.000 mujeres sufrieron agresiones el año pasado”. Canal RCN 7/03/2014.

“Feminicidio, el principal problema para las mujeres latinoamericanas”. Artículo de Carmen Moreno

"El feminicidio es un crimen contra la mujer, tolerado por la sociedad con impunidad" Artículo de Marcela Lagarde.

Mundo en femenino
Beatriz Ramírez

Administradora de Empresas, egresada de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia “UNAD”, estudiante de la Maestría en Género, Sociedad y Políticas en Prigepp-flacso. Cuento con habilidades y competencias que me han permitido desarrollarme en las áreas de gestión humana, en los sectores públicos y privados. Con capacidad de liderazgo y trabajo en equipo; con amplia experiencia como facilitadora en temas de Género, empoderamiento de las mujeres, igualdad de derechos e Inclusión Social, manejo de personal y trabajo social con comunidad en alto riesgo de vulnerabilidad.

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