Lunes, 19 de feb de 2018
Valledupar, Colombia.

El "Geño" López El caso de Diomedes Díaz no deja de asombrar, no sólo por el fenómeno de masas que ha llegado a ser y por su increíble dominio del escenario, sino también por la forma en que creció y cómo aprovechó las oportunidades para convertirse en un cantante de primera línea.

Su persistencia y ambición colaboraron en crear una leyenda que hoy pervive a través del recuerdo de quienes lo conocieron. Y ese recuerdo se vio reflejado en el foro académico realizado por la Fundación de la Leyenda Vallenata como preámbulo al 47º Festival Vallenato.

“Geño” López es uno de los numerosos allegados que compartieron anécdotas. Mensajero de Radio Guatapurí cuando Diomedes Díaz sólo era un joven adolescente en busca de un poco de reconocimiento, el hombre fue testigo de sus primeras hazañas.

Geño deseaba cambiar de puesto. En una conversación con la dirección, su superiora le llegó a decir: “Si quieres pasar al puesto de cobrador tienes que buscar una persona para mensajero y responder por él”. Desde ese momento, “Geño” observó en su entorno y notó en poco tiempo la gallardía y el afán de superación de Diomedes Díaz.

“Yo parrandeé en alguna ocasión con él”, asegura el entonces mensajero. Fue justo antes de decidir presentar al joven cantante. Era una apuesta necesaria para ambos. Los dos querían  crecer profesionalmente.

Diomedes Díaz recibió la bicicleta que usaba “Geño” López habitualmente y empezó a trabajar. Sin embargo, algo llamó la atención de “Geño” quien, a los pocos días, lo vio caminar por el centro. El cobrador le preguntó naturalmente que había sucedido con la bicicleta y Diomedes respondió enseguida: “Está pinchá”.

Más adelante, en las oficinas de Radio Guatapurí, “Geño” se extrañó con una serie de preguntas que le hicieron. Varias personas no entendían porque Diomedes siempre iba y venía con la bicicleta en las manos.

“Para mí era algo bueno porque podía volver a tener la bicicleta –expresó el compañero “Geño”–. ¡Diomedes no sabía manejar una bicicleta!”

Sin embargo, Diomedes no lo reconocía en público. Siempre inventaba una excusa para desviar la atención. “Un día le pregunté: ¿Sabes manejar bicicleta?, y me dijo “Sí”. Entonces, le dije: Pruebe a ver…”

A los pocos meses, Diomedes Díaz renunció al puesto de mensajero. Sus compromisos con la música crecieron rápidamente. Estaba muy ocupado en encontrar grupos y conciertos que lo  grabaran.

Diomedes volvió triunfalmente a las oficinas de Radio Guatapurí para anunciar que le habían grabado. Eso era lo que más le importaba. “Creo que Diomedes nunca aprendió a manejar bicicleta”, concluyó “Geño”.

 

PanoramaCultural.com.co


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