Jueves, 27 de abr de 2017
Valledupar, Colombia.

Gabriel García Márquez / Foto: Jordi Socias Al igual que han pretendido con Mandela algunos voceros de las clases dominantes de muchos países del mundo, la oligarquía colombiana a través de sus grandes medios y de sus periodistas comprados pretende convertir a Gabriel García Márquez, Gabo, en un icono inofensivo, ecléctico y desclasado que, según ellos, procuró quedar bien con todo el mundo.

Pero toda su grandiosa obra literaria y periodística, y sus permanentes declaraciones públicas, refutan tajantemente tan perversa pretensión.

Sus obras: Cien Años de Soledad, La Riqueza Inútil del Platino Colombiano (crónica: El Chocó que Colombia desconoce, octubre de 1954) El Coronel no Tiene Quien le Escriba, Los funerales de la Mamá Grande, El Otoño del Patriarca, El Amor en los Tiempos del Cólera, La mala hora, Relato de un náufrago; Nabo, el Negro que Hizo Esperar a los Ángeles; Chile, el Golpe y los Gringos; Viva Sandino, Por un país al alcance de los niños, Periodismo militante, De viaje por los países socialistas, por ejemplo. Constituyen denuncias y condenas totales contra la opresión colonialista, el neocolonialismo, el centralismo capitalino discriminador y asfixiante, la falta de democracia real en nuestro país, el abandono de las regiones y provincias por parte de los gobiernos centralistas republicanos, la reproducción de las secuelas de la esclavitud colonial contra los descendientes de la diáspora forzada de África y la población aborigen sobrevivientes, por parte de los regímenes gubernamentales imperantes en Colombia y las Américas; la inequidad y falta de de justicia social en nuestro país; el desconocimiento de los derechos naturales y constitucionales de la gente pobre, trabajadora y de sectores de capas medias, por parte de los gobiernos oligárquicos; la corrupción pública y en especial de los organismos policivos y militares de nuestro país; el contubernio de las oligarquías con los imperialismos gringo y europeos para oprimir y explotar a nuestros pueblos, saquear nuestros recursos naturales, sin importarles destruir nuestros maravillosos ecosistemas; la conducta represiva y criminal de los gobiernos oligárquicos colombianos contra el pueblo y sus dirigentes; y las luchas heroicas de los pueblos, su juventud y su intelectualidad revolucionaria por un mundo mejor. Todo ello narrado en forma de novelas, cuentos y crónicas, y con “realismo mágico”, en las que se destacan sus frases célebres como:

“El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo”, “Cien Años de Soledad es un Vallenato de Ciento Cincuenta Páginas”; y “Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez”. Entre otras.

Algunos periodistas incondicionales de dicha oligarquía hasta se han atrevido a afirmar que a Gabo “le gustaba estar al lado de los poderosos”. Es decir que pretenden caricaturizar su excelsa  historia de vida, pintándolo como un arribista/oportunista. Cuando en realidad, las relaciones de Gabo con determinados mandatarios y personalidades del mundo siempre guardaron relación con su actividad literaria y con la búsqueda de soluciones justas, pacíficas y humanitarias a los graves problemas y conflictos que afectan a los pueblos y países, por lo cual en alguna ocasión le manifestó a su amigo Plinio Apuleyo: «Quiero que el mundo sea socialista y creo que tarde o temprano lo será». Y según otro periodista amigo:”Gabo entiende por socialismo un sistema de progreso, libertad e igualdad relativa».

Lo que pasa es que Gabo fue una persona de mentalidad abierta, no dogmática ni sectaria, que consideró al dialogo permanente entre las partes o los diferentes sectores de opinión de la sociedad, como la vía más adecuada para la convivencia pacífica y el progreso social. Quizás por ello y por proteger su integridad, fue que no reconoció públicamente militancia en ningún partido político o agrupación ideológica.

Pero la más grande amistad que estableció Gabo, fue con el líder cubano Fidel Castro, de quien recibió misiones para realizar en el campo político internacional, que nunca confió a ninguno de sus más cercanos del Gobierno Cubano. Por ello y sus calidades profesionales también, desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, fue corresponsal en Colombia, Estados Unidos, México y algunos países socialistas, de la agencia de prensa, Prensa Latina, creada por el gobierno revolucionario cubano. Por todo lo cual fue atacado en reiteradas ocasiones por gusanos contrarrevolucionarios cubanos e ideólogos del capitalismo y del neocolonialismo; y por ciertos/as políticos/as ultraderechistas colombianos/as, ligados/as al narcoparamilitarismo, hasta en el momento de su muerte.

Por todo lo anterior también, el Gobierno de Estados Unidos por mucho tiempo le canceló la visa para entrar y permanecer en ese país.

La preocupación de Gabo por las problemáticas sociales y políticas de nuestro país, lo llevó a liderar la “Comisión de Sabios” creada durante el gobierno del Presidente César Gaviria, en 1994, para elaborar una nueva propuesta educativa para Colombia, que sí se correspondiera con nuestra historia real, con nuestras culturas, tradiciones,  costumbres y aspiraciones de bienestar y progreso sociales; a  participar como mediador en las conversaciones por la paz adelantadas por el Gobierno Colombiano con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), realizadas en Cuba; con el Movimiento 19 de Abril (M-19), durante el gobierno de Belisario Betancourt; con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en el gobierno de Andrés Pastrana. Así estas conversaciones finalmente no hayan llegado al puerto de expectativa. Lo importante en estos casos es la intencionalidad de las acciones, porque lograr la paz después de un conflicto tan prolongado, y donde se han dado tantos y tan mortales golpes y producido tantos agravios, de parte y parte; a lo cual se suman las mentalidades militaristas y guerreristas de gobernantes como Uribe, Santos y otros anteriores. No es fácil construir la paz de la noche a la mañana.

Igualmente, su preocupación por la suerte de otros pueblos de nuestras Américas, llevó a Gabo en el 2006 a unirse al grupo de personalidades prominentes de América Latina, como Pablo Armando Fernández, Ernesto Sábato, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Frei Betto, Pablo Milanés, Ana Lydia Vega, Mayra Montero, Luis Rafael Sánchez, y otros, que respaldan las luchas por la independencia de Puerto Rico, a través de su adhesión a la "Proclama de Panamá",  aprobada por unanimidad en el Congreso Latinoamericano y Caribeño por la Independencia de Puerto Rico, celebrado en Panamá en noviembre de 2006. Es decir que Gabo, aunque públicamente no militó en ningún partido u organización política, siempre estuvo del lado de la izquierda y de las luchas redentoras de nuestros pueblos.

Además, su obra literaria logró rápidamente tan grande acogida mundial, no solo por la exquisitez de su narrativa y la madurez con que trata los diferentes aspectos y aconteceres del vivir humano, sino también porque aborda con actitud crítica las grandes problemáticas socioeconómicas y políticas que golpean a los pueblos del mundo bajo el sistema capitalista mundial. Así parta de situaciones vividas en escenarios de su país, de su comunidad de origen o de cualquier escenario nacional.

Hoy muchos oligarcas colombianos, simulando ser muy cultos, democráticos y progresistas, aparecen declarando que eran amigos entrañables y súper admiradores de Gabo. Pero si eso es así, y si Gabo estuvo del lado de los poderosos: ¿por qué le tocó emigrar del país y tomar el camino del exilio para poder sobrevivir y triunfar? Y ¿porqué en los años de 1980, bajo el gobierno de Julio Cesar Turbay Ayala, le tocó protegerse en la Embajada de México, en Bogotá, y finalmente asilarse en aquel país hermano, acosado por las amenazas de muerte bajo la sindicación de ser colaborador de la guerrilla, de parte de organismos policivos y militares de Colombia?

Donde Gabo no hubiera tomado posición del lado de la izquierda y al contrario, se hubiera convertido en incondicional de los poderosos oligarcas, dadas sus excelentes cualidades, seguramente hubiera terminado de director de alguno de los grandes diarios, revistas o noticieros de televisión del país y disfrutando de una vida burguesa, como ha ocurrido con otros periodistas, como sus paisanos “costeños” Yamid Amat y Juan Gossaín, entre otros, que como él migraron a la capital en búsqueda de oportunidades para la realización personal.

Lo cierto es que Gabriel García Márquez, al igual que a Porfirio Barba Jacob, José María Vargas Vila, Jorge Isaacs, José Eustacio Rivera, Carlos Castro Saavedra, Jorge Artél, Luis Vidales y muchos otros escritores, literatos y poetas que se atrevieron a denunciar las injusticias sociales, la represión, la violencia y el crimen oficial contra la población pobre y trabajadora, la corrupción pública y la pésima administración de nuestro país por parte de la oligarquía gobernante; y que procuraron con su producción intelectual-literaria construir verdadera identidad nacional. Tuvieron que soportar los rigores de la persecución, la represión y en la mayoría de casos, el destierro, de parte de unas oligarquías gobernantes eurocéntricas, con complejos de blanqueamiento y arrodilladas ante los imperialistas occidentales, a quienes no ha interesado asumir una verdadera independencia nacional, ni identidad nacional auténtica. Que ha mantenido prácticas racistas y discriminatorias contra la población aborigen y afrocolombiana; y que por todo ello les fastidia quienes se proponen el rescate de nuestros valores más auténticos y de raíces profundas.

Por ejemplo, el Presidente conservador, Miguel Antonio Caro -que según su biografía era todo un filólogo, fue uno de los fundadores de la Academia Colombiana de la Lengua, recibió doctorados  honoris causa en Letras y en Jurisprudencia, de universidades de Chile y México, según las directivas de dichas universidades:“en vista de su gran obra humanista”-, reprimió a Jorge Isaacs porque con base en un estudio que había hecho por su propia cuenta, propuso la protección y fomento de las lenguas indocolombianas del bajo Magdalena, prohibiendo la publicación de dicho estudio y  reiterándole el flamante presidente, que era una decisión de gobierno eliminar las lenguas y costumbres aborígenes porque constituían un estigma de atraso y de barbarie. ¡Qué barbaridad!

Gabriel García Márquez, Gabo, ha muerto en Ciudad México el pasado 17 de abril de 2014, a la edad de 87 años, legándonos el más grande ejemplo de vida y la más grandiosa obra literaria, que lo ubica como uno de los más grandes escritores y literatos que haya tenido la humanidad, y con la cual deja en lo más alto el nombre de nuestra patria, Colombia.

Honor y gloria a la memoria del Gabo del pueblo; del Gabo de las luchas por las transformaciones sociales, democráticas y progresistas; del Gabo de la izquierda y de la revolución.

 

José Eulícer Mosquera Rentería

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