Domingo, 20 de ago de 2017
Valledupar, Colombia.

Yoany Sánchez Sobre la conversión de las redes sociales en herramienta de propaganda política, Carlos Tapia, analista político del periódico El País de Montevideo, sostiene que dicho uso comenzó en 2008, en la campaña que llevó por primera vez a la presidencia de Estados Unidos a Barack Obama.

De allí en adelante, las redes sociales se han convertido en una herramienta imprescindible en la difusión de las ideas políticas, sobre todo de aquellas que van a contra corriente, oponiéndose al statu quo y a lo establecido.

En concomitancia con lo anterior podría decirse que Internet y las redes sociales son hoy un escenario neurálgico en la acción política. Por eso, no resulta extraño que Philippe Allar haya escrito un libro sobre mercadeo y estrategia electoral, cuyo título traducido groseramente al español podría ser: ‘‘Gane las elecciones con internet’’.

El papel neurálgico que hoy juegan las redes sociales en la política ha hecho de ellas, como lo resalta un reportaje del diario boliviano El Deber, “una herramienta a la que se atribuye la capacidad de consolidar o sepultar gobiernos”, porque ellas han abierto las puertas a una “suerte de ‘nuevo poder’ que está en manos de la ciudadanía”.

Sobre el rol que hoy juegan las redes sociales en la actividad propagandística, la bloguera francesa Flore Vasseur advirtió en una de sus entradas en Marianne que las redes sociales son hoy el escenario principal de la propaganda y la contra-propaganda política.

Basado en las consideraciones de Vasseur sobre el asunto, uno podría sostener que, de ahora en adelante, todo aquel que tiene una causa a defender o a vender o un adversario que neutralizar o difamar recurrirá a las redes sociales para ganar adeptos y aliados. La anterior afirmación se podría ilustrar citando el caso de dos políticos latinoamericanos: Hugo Chávez y Álvaro Uribe Vélez, que convirtieron la red social Twitter en su principal altavoz.

Sobre el papel que hoy juegan las redes sociales en el campo de la propaganda política se podría decir, como lo subrayó la periodista Marie-Claude Ducas en el foro ¿se han convertido las redes sociales en un instrumento de la propaganda?, que todo el mundo se vale de estos medios para llegar a la opinión pública, para influenciarla, para seducirla o manipularla. Ese es elemento que –según ella- nos obliga a comenzar a cambiar la terminología con la que nos referimos a estos canales virtuales, pues ha llegado el momento de dejar de llamarlas redes sociales y comenzar a hablar de medios sociales, porque estos espacios perdieron hace rato el fin altruista –e inocente– que  permitió su venida al mundo.

Sobre el rol que hoy cumplen las redes sociales dentro de la actividad política; sea esta formal o informal, tradicional o contestataria, el portal Puro Marketing advierte que en la actualidad los actores políticos de toda orden ya descubrieron su utilidad. Esto hará que en adelante los medios sociales se conviertan en espacios neurálgicos en la actividad proselitista, pues alrededor de ellos converge una masa inmensa de público de todas las edades y clases sociales, que las ha convertido –con sus acciones– “en un eficaz instrumento de influencia política”. El lugar crucial que estos medios ocupan hoy en la vida de la sociedad es lo que ha llevado a que sean considerados, desde la perspectiva de la estrategia política, “como una herramienta de comunicación y difusión” eficaz de propaganda, que permite a las personas interesadas en la política “obtener poder y estatus”.

Preocupación de los actores de poder

Para algunos, la politización creciente de las redes sociales deriva de un hecho simple: la gente se ha volcado a ellas para aprovechar el potencial que representan a la hora de crear y mantener nuevos canales de comunicación y contacto entre usuarios que comparten ideas sin estar directamente en contacto. Sin embargo los especialistas del portal Puro Marketing sostienen que es evidente “el fracaso de los partidos políticos en las redes sociales”.

Esto podría deberse a un fenómeno, que Carlos Tapia constató luego de analizar el comportamiento en las redes sociales de los principales líderes políticos uruguayos. Según Tapias, aunque los políticos “usan cada vez más las redes sociales”, “lo hacen mal”.

El mal uso de las redes sociales por parte de los políticos se evidencia en dos tipos de comportamiento: siguen a poca gente así mucha gente los siga a ellos, e interactúan con pocos seguidores o no interactúan con ninguno. Esos dos aspectos han sido constatados en el caso colombiano por el politólogo Jaime Pineda Méndez –y también por este observador–, que ha seguido la actividad en redes sociales de los parlamentarios del departamento de Córdoba, durante un año.

En su seguimiento Pineda Méndez detectó que éstos no rinden cuentas allí a sus seguidores y electores sobre su actividad parlamentaria, no responden preguntas, no interactúan con ellos, tienen cerrados sus muros a la participación del público, no tienen una estrategia clara de redes y no orientan a la opinión pública a partir de informes de prensa o columnas de opinión.

La exploración de Pineda Méndez puso de relieve tres cosas: 1) las redes sociales son usadas por los políticos cordobeses para difundir sus aficiones personales; 2) algunos políticos protagonizan en ellas con sus seguidores enfrentamientos, que se sitúan en el plano del dime tu que yo te diré; 3) estos políticos solo volvieron a activarse en las redes sociales durante la campaña electoral, pero su actividad consistió esencialmente en hacer propaganda a su proyecto de reelección. Ese comportamiento denota una relación jerárquica entre el elegido y el elector, pues el primero le confiere al segundo un estatus subalterno en el seno de la sociedad, lo cual tipifica una visión aristocrática del poder.

En nuestro caso hemos seguido la cuenta de Facebook de seis políticos activos –o en proceso de activación- durante cuatro años: Jorge Dávila, Juan Carlos Flores, Ángela María Robledo, Angélica Lozano, Gina Parodi, John Sudarsky y Gustavo Petro. Aparte de Petro, Flores, Robledo y Lozano, los demás hacen un uso que podría considerarse elemental de las redes sociales como medio de comunicación. Nuestras observaciones serán ventiladas en una nota posterior.

El mal uso que hacen los políticos de las redes sociales –en el caso latinoamericano– se  debe en el fondo a un hecho: los políticos no les gusta tener que interactuar con mucha gente más allá de las elecciones, porque esto los obliga a abrirse a la influencia de ella, a rendirle cuentas de sus actos y a tomar en cuenta sus sugerencias. Esto puede significar para muchos políticos una pérdida de poder, particularmente en aquellas sociedades, donde el ejercicio de la política tiene una connotación caudillista o un talante totalitario, que le confiere al político el rol de orientador absoluto y líder máximo de la masa.

Sobre la incomodidad que generan las redes sociales en los medios de poder, particularmente en aquellas sociedades que privilegian la vía autoritarita en el manejo del Estado, ilustradoras resultan las opiniones del primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan, quien dijo en el verano de 2013, al condenar las movilizaciones ciudadanas contra su gobierno: "para mí, los medios sociales son la peor amenaza para la sociedad moderna".

La incomodidad del gobierno turco con los medios sociales ha conducido a la implementación de una serie de medidas de corte policial, que buscan disminuir la presión ciudadana sobre el entorno gubernamental. Es así como en marzo de 2014, en medio de la campaña electoral turca, amparado por una ley que le permite el control de Internet, el gobierno de Erdogan, ordenó el bloqueo de Twitter.

Según un reporte del editor del portal Diario del Viajero, Álvaro Onieva, el primer ministro turco consideró la censura que su gobierno impuso a esta red social como una medida necesaria, que tenía el propósito de “aliviar a los ciudadanos”. Valiéndose de las facultades que le confirió la ley de control de internet y aduciendo "preocupaciones de seguridad nacional”, el jefe del gobierno turco amenazó con prohibir también Youtube y Facebook. Las medidas del gobierno turco se emparentan con las medidas vigentes en china, donde “el gobierno controla los servidores de internet y posee buscadores y redes sociales propias, diferentes a las del mundo occidental”, que son vigiladas de manera rigurosa.

En este campo también resulta paradigmático el caso de Camboya donde, según lo reportado por Sara Plaza Écija en el portal Periodismo Ciudadano, el gobierno al tiempo que reconoce “la utilidad que tiene Internet para el desarrollo internacional” del país, “también parece verlo como una amenaza por el acceso gratuito a información que pueda perjudicar el control”, que éste ejerce sobre la ciudadanía.

En su reportaje, Plaza sostiene que en ese país la gente al momento de informarse recurre más al internet que a los medios tradicionales, que están completamente controlados por el gobierno. Allí, aunque las redes sociales y los blogs no son todavía medios muy populares, las personas recurren con frecuencia a ellos para acceder a puntos de vista menos controlados por la oficialidad. Sin embargo, ante el auge de este tipo de recursos, el gobierno camboyano anunció una ley “para acabar con los delitos online y prevenir la mala voluntad de los grupos o individuos de difundir información falsa”.

Respecto a América Latina hay que citar el caso de Cuba, país que según Reporteros Sin Fronteras (RSF) se cuenta entre los 60 países, que censuran la comunicación online y limitan o acosan sistemáticamente a sus usuarios. Según el informe “Enemigos de Internet lista 2012”, en ese país caribeño existe un cerco de vigilancia al uso de Internet tan alto como en China, Corea del Norte, Arabia Saudita o Irán.

Por eso, no es casualidad que Yoany Sánchez, una licenciada en filología, amante de la tecnología, la literatura y el periodismo, se haya convertido de la noche a la mañana en una figura pública, por el simple acto de escribir sus impresiones de la vida cotidiana de Cuba en su blog personal. Las restricciones que se le han impuesto a su ejercicio comunicacional –personal- por parte del régimen cubano han desatado una polémica política internacional, que ha convertido a su blog Generación Y en un referente de activismo político virtual, que ha sido coronado con el premio de periodismo Ortega y Gasset.

La incomodidad que genera esta bloguera en los círculos de poder cubanos y en los sectores afectos al régimen se puede constatar en el portal Cuba Debate, donde se le califica de «mito», «fraude»; «fantasma»; «golden girl de la derecha fracasada de Miami»; «cibermercenaria», etc. Para restarle importancia al fenómeno Yoany apareció el blog de Yohandry, desde donde Yohandry Fontana, con sus miradas desde Cuba, se dedica a contrarrestar el discurso del blog de Yoany. La confrontación entre los dos ha dado origen a la guerra de las Ye en la escena bloguera cubana.

Resulta paradójico, pero el principal artífice de la conversión de esta bloguera en una figura pública importante ha sido el propio establecimiento cubano, que al tratar de minimizar su trabajo lo puso en primera plana, lo cual atrajo sobre su blog la atención del mundo exterior.

Pero en América Latina no solo el régimen cubano se inquieta por el activismo ciudadano en las redes sociales e internet. En Colombia también se pretendió impulsar, apelando a la figura de la protección del derecho de autor, una ley de restricción a la actividad militante de tipo contestatario en internet. La medida, que es conocida como la “ley Lleras”, se estaba articulando detrás de una mampara solida: la protección del derecho de autor. Según el senador conservador Juan Manuel Corzo, presidente del Senado de la República en la época en que se pretendió implementar la ley, ésta buscaba cercenar “la libertad de comunicación de prensa, de los medios de comunicación, de los tuiteros y de los cibernautas en Colombia”.

 

Enoin Humanez Blanquicett


Acerca de este reportaje:El artículo “La politización de las redes sociales y el marketing político” hace parte de un amplio estudio realizado por el periodista Enoin Humanez Blanquicett sobre las redes titulado “Redes sociales y política: una mirada a la dinámica mundial”. Enoin Humanez Blanquicett es periodista colombiano (vereda La Octavia, corregimiento de Loma Verde, Córdoba). Licenciado en Ciencias sociales con énfasis en investigación. Desde 2004 sus análisis sobre la actualidad latinoamericana y norteamericana se han publicado en la revista Semana. También ha publicado en El Magazin de El Espectador y periódicos canadienses.

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