Lunes, 22 de may de 2017
Valledupar, Colombia.

Cada día aumentan las cifras del abuso sexual infantil y nos aterramos de leer noticias de menores de 5 y 4 años siendo abusadas por sus familiares.

¿Cuántos años tienen que seguir pasando, cuántas víctimas tienen que seguir destrozando sus cuerpos y vidas para que se tomen medidas más serias y comprometidas con esta grave problemática? Son tantas las preguntas que me hago cuando leo este tipo de noticias y cuando tengo pacientes con fuertes traumas por haber sido abusados sexualmente.

Nadie quiere que sus hijos sufran, sin embargo en algunas ocasiones no somos conscientes de que algunos de nuestros comportamientos pueden favorecer o fomentar que personas cercanas se aprovechen de nuestros hijos. La seguridad de los niños es una tarea de adultos.

Como psicóloga reconozco la importancia de una buena relación entre padres e hijos como una de las mejores medidas para prevenir el abuso sexual. Cuando tiene una comunicación fluida y sincera con sus hijos, es posible que sean menos manipulables, se sientan seguros de contarle cualquier cosa que les inquiete y de pedir ayuda cuando sea necesario.

¿Qué es el abuso sexual?

Según la OMS Organización mundial de la Salud, el abuso sexual infantil se define como contactos e interacciones entre un niño y un adulto cuando el adulto (el agresor) usa el niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona. El abusador puede usar fuerza física, soborno, intimidación, trucos o aprovechar la falta de conocimiento del niño.

¿Cómo prevenirlo?

Padres, abran sus corazones y permitan dar todo el apoyo a su hijo. Permítanle que sienta que cuenta con ustedes en todas las situaciones y principalmente hablen de lo sagrado que es su cuerpo y que nadie tiene derecho (aunque amenace con matar o herir a sus padres) a obligarle hacer cosas que no quiere. Díganle que nadie puede agredirle o causarle dolor y que si algún día pasara algo, ustedes estarían ahí para protegerlo y ayudarlo. Estas conversaciones se pueden empezar a tener desde que el niño tiene un año de vida.

Enseñen a su niño cuáles son las partes privadas del cuerpo (las partes cubiertas por un traje de baño), y los nombres de esas partes. Expliquen que su cuerpo es de él. Enseñen a gritar "no", “ayúdenme” o "déjeme" a cualquier persona que le amenaza sexualmente.

Saquen el tiempo que requiera su hijo para escucharlo cuando tenga algo que decir, o cuando se le haga difícil decir algo. Asegúrenle que está bien decir si alguien intenta tocarlo de una manera que le haga sentir incómodo, independientemente de quien sea el abusador. Díganle que puede tener confianza en sus padres y que no se enojarán si les dice algo.

¿Qué hacer y cómo afrontar el abuso sexual infantil?

Permitan que su hijo se sienta seguro al contarles lo que le ha ocurrido. No lo culpen de lo que le pasó y mucho menos de no haberles dicho antes. Generen un ambiente de protección, donde el menor sienta que eso que le pasó no le va a volver a pasar, refuercen “acá están papá y mamá para protegerte”.

Denuncien, no dejen de informar a las autoridades de lo sucedido, no permitan que el miedo a dañar las relaciones familiares deje en libertad y sin ningún castigo al abusador. Es necesario que el niño sienta que esta persona paga por causarle daño y que, cuando sus derechos se violan, se puede hacer respetar.

Reportar el abuso ante las autoridades pertinentes ayudará al menor a sentirse protegido. Además, el acto de realizar la denuncia formalmente ante la ley dejará en claro al menor que fue una víctima y que debe contar su verdad sin avergonzarse de ello.

Este último punto es muy relevante tenerlo presente, ya que si el niño siente que no se reprende al abusador en su inconsciente queda grabado que cualquier persona le puede hacer daño y no tiene derecho a defenderse. Estas personas durante su vida adulta suelen ser pasivas y les cuesta mucho defender sus puntos de vista. Sienten que no tienen derecho o tienen mucho miedo de que les hagan daño, por eso evitan el conflicto.

Padres, abuelos, tíos o personas cuidadoras de niños, nunca es tarde para darles la información que los niños necesitan, mucho menos para que sientan que cuentan con ustedes y que nadie les puede hacer daño. Todo empieza por casa.

¡Buen Viento y Buena Mar!

 

Maira Ropero

@MairaRopero

Bien estar
Maira Ropero

Maira Ropero (Valledupar). Psicóloga de la Pontificia Universidad Javeriana especializada en Psicología Clínica (Universidad Autónoma de Barcelona, España) y Coach de vida. Máster en Programación Neurolingüística y Doctora en hipnosis clínica.

Su columna semanal “Bien estar” ofrece reflexiones para mejorar la salud mental y disfrutar de cada instante. Es un espacio idóneo para el crecimiento personal y el fortalecimiento de un liderazgo inspirador.

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