Sábado, 18 de nov de 2017
Valledupar, Colombia.

Martha Liliana Toro Pardo

Martha Liliana Toro Pardo fue la primera mujer árbitro en Colombia y la primera mujer en pitar un partido en Suramérica. Después de muchos años confiesa que nunca pensó que llegaría tan lejos en el arbitraje.

Reconoce que su interés inicial por pitar era obtener la gaseosa y el pan que les daba el profesor de Educación Física después de cada partido.

“En mi casa nunca se dio merienda. Me iba a pie para el colegio y me devolvía a pie. Y sin merienda, ¡y aquí estoy! Ya al mediodía con tanto esfuerzo que se hacía a uno le daba hambre pero el profe a las que dirigíamos los partidos nos daba gaseosa y pan y yo quedaba feliz”, recuerda.

Estudió el bachillerato en el colegio Prudencia Daza –Femenino-, su profesor de Educación Física fue Siervo Saúl Quiñonez Felizzola. “Él fue quien me enseñó a dirigir pero no de fútbol sino de voleibol y baloncesto porque sólo jugábamos eso”.

Relata que estando en sexto grado –año 1982- el club deportivo del Femenino les pagaba a los estudiantes del colegio Nacional Loperena para que les pitaran los partidos. Hasta que, un día, Siervo Saúl Quiñonez dijo ‘no hay más plata para mandar a pitar partidos’. “Si ustedes quieren jugar, tendrán que pitar también. Un grupo pita y después juega y así vamos alternando”.

“Yo pito, profe”, respondió Martha Liliana y desde entonces es lo que más ha amado en su vida.

Con la espontaneidad que la caracteriza dice: “el arbitraje me ha dado muchas cosas que, de pronto, no hubiera conseguido: como montar en un avión”. Se refiere a la primera invitación que le hizo la Federación Colombiana de Fútbol para para participar en el Primer Campeonato Nacional de Fútbol Femenino en Colombia y el cual se realizaría en Medellín. Enfatiza que la invitaron para hacer planillas no para pitar. “Si a mí me hubieran invitado a barrer el estadio, yo lo hubiera barrido”, asegura.

La invitación surge cuando estando estudiando Licenciatura en Educación Física en la universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia de Tunja y, luego de tener un reconocimiento pitando partidos de baloncesto y voleibol en la liga de la universidad y de Boyacá y motivada por un reconocido árbitro de fútbol (Héctor Díaz), asiste a una conferencia sobre arbitraje de balompié. Se entusiasmó de tal forma que en el Colegio de Duitama inició su carrera de árbitra. Al pasar el tiempo, y luego de dirigir muchos partidos en ligas infantiles, juveniles, de veteranos y de periodistas, recibió la invitación a hacer planillas en Medellín. “Pitar a periodistas es a otro ritmo, eso es un cuento y más si son comentaristas deportivos, ahí sí hay que amarrarse la pantaloneta”, comenta.

En el desarrollo del Primer Campeonato Nacional de Fútbol Femenino en Colombia, le preguntaron si se atrevía a pitar uno de los partidos, su respuesta fue “Profe yo me canso de pitar un partido de esos”.

En su relato esta mujer dice “yo siempre he dicho que lo que es pa’ uno es pa’ uno y si está frio le calienta. En la gradería estaba don Álvaro González Alzate -Presidente de la División Aficionada del Fútbol Colombiano, Difútbol-  y él impulsó mi carrera”.

“Seguí pitando campeonatos nacionales. Tuve una larga trayectoria en Difútbol, por eso cuando llegué a la B ya muchos jugadores me conocían. Cuando pasé a la A ya tenía un prestigio y más porque fui la primera mujer árbitro. El arbitraje se hace con trayectoria, con procesos, si no tiene proceso no puede dirigir”, relata.

Durante 10 años estuvo en Fifa –Federación Internacional de Fútbol- pitó varios partidos internacional. “En un mundial dirigí uno de los partidos femeninos más importantes que fue Estados Unidos–Alemania en cuartos de final. En Cali hubo un campeonato internacional de hombres y me pidieron que le pitara a Ecuador, Colombia, Boca Juniors. Me fue muy bien a nivel FIFA”.

“Fui la primera mujer árbitra en Colombia y en Suramérica fui la primera mujer en dirigir un partido de hombres de primera división”,dice orgullosa.

Al preguntarle sobre las razones por las que dejó de pitar, contesta que fue por la edad. “Hay un momento que no se puede dirigir”, comenta. ¿Y si le pregunto cuántos años tiene?  “Deje así”, dice mientras ríe.

¿A qué circunstancia, situación o persona nunca le pitaría un partido?, le pregunto. Entre risas explica: “Nunca le pitaría a un partido a los árbitros. Dirigirle a ellos es terrible”.

¿Y a qué circunstancia, situación o persona sí le gustaría pitarle un partido? -A  Fides-, responde sin dudar. “Hace poco en Valledupar se realizó un torneo Fides, unas muy buenas olimpiadas y dirigirlas me produjo una gran satisfacción. Dirigirle a Fides y a esos chicos es la felicidad. Allí el que pierde está contento, el que gana está contento, todos están felices y todos se abrazan, eso debería ser el fútbol”.

Actualmente, Martha Liliana Toro Pardo, natural de Caldas, trabaja en la parte administrativa de una institución de educación técnica de Valledupar. Además, es la coordinadora departamental de Fútsala y pertenece al Colegio de Árbitros Oficiales.

 

Herlency Gutiérrez

@HerlencyG

 

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