Sábado, 16 de dic de 2017
Valledupar, Colombia.

La semana pasada tuve la oportunidad de comentarles la importancia de la gratitud para acelerar los resultados deseados y ser más felices, hoy les comparto el lado opuesto: las quejas y los lamentos con todo lo que implican en nuestras vidas.

¿Cuántas veces al día te estás quejando? ¿Cuántas veces al día maldices por algo que no sale bien?

Puede que te quejes inconscientemente, o que incluso lo hayas adquirido como hábito. Pero, si realmente quieres empezar a cambiar tu vida atrayendo todo lo que quieres, es fundamental que dejes de dedicarle atención y energía a las quejas.

Les comparto el caso de Emilia* una paciente de 41 años, casada con tres hijos. Llega a la consulta por crisis de ansiedad, manifiesta que todo le sale mal y tiene mala suerte. Ella cree que nació con una cruz y por eso no consigue nada en su vida. Piensa que todas las personas que le rodean tienen muchos defectos y se aprovechan de ella, incluso su familia. Desde que se levanta piensa en todas las cosas malas que tiene en su vida e imagina su día recordando lo desafortunada que es.  

Mientras tu atención esté puesta en todo lo que no te gusta o te molesta no estás solucionando la situación y solamente te quedas en resaltar lo negativo. Cuando nos enfocamos en quejas, estamos atrayendo más de eso. Por ejemplo: si hay crisis económica y todo el tiempo estoy hablando de lo mal que van los negocios, de las pocas oportunidades, etc, no estoy enfocando mi atención en buscar una salida a la crisis. Sólo me estoy hundiendo en ella. La crisis es real y existe, sin embargo, mi modo de percibirla me ayuda a salir más rápido o a mantenerme por más tiempo.

Desafortunadamente, parece ser el mal de esta época y puede darse en el trabajo o en el hogar. Algunos dirán que es el estrés, la vida diaria, que ya no les alcanza el tiempo o que sus responsabilidades son mayores, pero ¿es justificable?, ¿vale la pena?, ¿logramos algo con maldecir o quejarnos?, o ¿es una forma de culpar a otros de lo que puedo corregir pero no hago nada por cambiarlo?

A continuación te ofrezco algunos ejercicios para darte la oportunidad de disfrutar más de la vida y tener una buena actitud ante ella. Obviamente, esto no es tarea de un solo día, tienes que hacerlo a partir de hoy y para siempre, porque continuamente encontraremos situaciones difíciles que afrontar:

Ejercicio 1 (practica los 5 puntos durante una semana):

1- Haz una "hoja de quejas" y escribe cada vez que te quejes o lamentes durante el día, sin importar que tan pequeña o trivial sea tu queja.

2- Lee la hoja de quejas al final del día. Analiza cada queja y escribe cómo se resolvió.

3- Escribe tres pensamientos positivos por cada queja y pensamiento negativo que hayas escrito.

4- Escribe por separado una lista de 10 cosas que te gusten de tu vida y pega la hoja en algún lugar visible para verla todos los días. Comienza tus días leyendo esta lista.

5 - Continua recitando las cosas que tienes que hacer de manera positiva.

Otros ejercicios (practícalos desde hoy hasta siempre):

- Cambia el pensamiento: La verdadera solución al mal hábito de quejarse, es la responsabilidad. Debes decirte a ti mismo, por ejemplo: “Quiero aceptar más responsabilidad por todo lo que me ocurre en mi vida”, “Si no soy feliz, es porque estoy creando infelicidad yo mismo”, “Si no me gustan mis condiciones actuales, yo las creé, yo las puedo cambiar”.

- Antes de hablar piensa un poco y establece la meta de no quejarte: Cuando hagas esto te darás cuenta que es más fácil aceptar los sucesos de la vida. Venimos a este mundo para ser felices, no para desperdiciar nuestro tiempo maldiciendo y quejándonos.

- Agradece por lo que tienes: Una buena forma de empezar el día es agradeciendo por cada una de las cosas que tienes. Quizá te hagan falta otras, pero revisa tu lista de las cosas buenas y no salgas de tu casa sin dar gracias.

- Organiza tu tiempo: Cuando la gente sale con prisa, suele tener el reflejo de maldecir cuando las cosas no salen como previsto, pero recuerda de quién es la culpa. De seguro no es la del chofer del autobús, ni la del tráfico, sino probablemente la culpa de esos minutos que te faltan porque no calculaste bien tu tiempo y que hacen toda la diferencia.

- Busca la solución y no mantengas la situación: Identifica qué es lo que te produce malestar y te lleva a quejarte. Piensa en una alternativa inmediata a la queja. ¿Qué podrías hacer para sentirte mejor?

- Ocúpate en lugar de quejarte: Si la solución está en tus manos, pon atención a lo que estás haciendo, de esa forma lo harás bien desde el primer intento. Si no está en ti, trata de tener paciencia y evita desesperarte, respira profundo y ¡sigue adelante!

- Las palabras no se olvidan: Hay ocasiones en las que dices cosas que lastiman mucho cuando maldices o te quejas. Es mejor evitar hacerlo porque probablemente vas a herir a la persona que menos tiene la culpa.

- Intenta ser el cambio que deseas ver en el mundo: La próxima vez que estés con gente y todo el mundo se esté quejando, di algo para pararlo o por lo menos no añadas más quejas.

Recuerda: si quieres incorporar estos nuevos comportamientos en tu vida, tienes que practicar permanentemente. La repetición es la base del aprendizaje.

¡Buen Viento y Buena Mar!

 

*Los nombres de las personas incluidas en este artículo han sido cambiados para preservar su anonimato.

Maira Ropero

@MairaRopero 

 

Bien estar
Maira Ropero

Maira Ropero (Valledupar). Psicóloga de la Pontificia Universidad Javeriana especializada en Psicología Clínica (Universidad Autónoma de Barcelona, España) y Coach de vida. Máster en Programación Neurolingüística y Doctora en hipnosis clínica.

Su columna semanal “Bien estar” ofrece reflexiones para mejorar la salud mental y disfrutar de cada instante. Es un espacio idóneo para el crecimiento personal y el fortalecimiento de un liderazgo inspirador.

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