Domingo, 22 de oct de 2017
Valledupar, Colombia.

El estreno de la telenovela Diomedes en RCN fue, desde un principio, motivo de discusión. Para unos prevalecía el genio y la poesía del mayor representante del folclor vallenato, y para otros el reflejo de un modo de vida desordenado y desenfrenado que no supo nunca de límites ni de modales.

Con los días la discusión no fue bajando. El alcohol y las drogas, los traficantes y las mujeres, el desprecio a algunas etnias simbólicas de la región costeña, se hicieron notar en exceso, de tal manera que incluso ciertos de los defensores de la serie televisiva terminaron demostrando su incomodidad y desacuerdo.

Es el caso de uno de los columnistas de PanoramaCultural.como, Jorge Nain Ruiz, quien, pese a compartir abiertamente su entusiasmo en los primeros episodios, pese a resaltar el talento de actores como Juan Bautista Escalona u Orlando Liñán, acabó distanciándose de la telenovela aludiendo a su impacto negativo en la imagen de los costeños.

El asunto no tiene que ver especialmente con el folclor vallenato, de si Bogotá o los canales nacionales lo desprecian, sino más bien con los ejemplos que se empoderan, con la filosofía de vida que existe detrás de cada personaje, y con el enfoque amarillista que impregna cada pedazo de guión.

El problema está en una tendencia televisiva que nace desde muchos años atrás con esa excesiva necesidad de relucir la violencia armada de los narcos, la vida extravagante y fácil de quienes se hacen respetar con las armas, juegan con -y menosprecian a- mujeres, corrompen a quien sea, y se permiten incluso el lujo de regalar regalos al “pueblo” para hacerse querer.

Facilismo, narco-terrorismo, clientelismo, sexismo y derrotismo ante el consumo de las drogas es lo que se ha impuesto en la última década en la televisión colombiana. El ejemplo de la telenovela dedicada a Pablo Escobar es el más sonante, pero le siguen luego Joe Arroyo y Diomedes Díaz por su cercanía con otras personalidades de dudosas prácticas.

La realidad es que Colombia ganará cuando los canales televisivos se enfoquen en otras historias, otras biografías, que tengan cómo valores centrales el deseo de superación, la lucha por la libertad y la mejora colectiva, que involucren sacrificios memorables, aspiraciones e ideas de grandeza y de excelencia, y no se centren sobre el decaimiento y la depravación cotidiana.  

Los creadores audiovisuales deben dedicarse a visibilizar vidas asombrosas de personas que infundan respeto por sus actos, decisiones arriesgadas, victorias ante limitaciones aparentemente insuperables del propio cuerpo o de la mente, y narraciones que permiten entender momentos oscuros de la historia de Colombia.  

¿Para cuándo tendremos una telenovela que recoja las hazañas y superaciones del juglar Leandro Díaz? ¿Para cuándo una telenovela sobre la vida de Gabriel García Márquez? ¿Para cuándo una telenovela sobre la vida de Fernando vallejo o Raúl Gómez Jattin? ¿Para cuándo una telenovela que narre la historia de Benkos Biojó? ¿Para cuándo la novela sobre la vida deportiva de Pambelé, Valderrama y otros numerosos atletas que han favorecido a Colombia?

 

PanoramaCultural.com.co 

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