Sábado, 29 de abr de 2017
Valledupar, Colombia.

Dentro de las mejores estrategias para ganar una guerra o alcanzar un objetivo, la confabulación es el vehículo ideal para lograr vencer.

Grandes hechos de las remotas historias de la humanidad están cargadas de funestas conspiraciones, la utilizaron los grandes emperadores en Roma, la utilizó la iglesia católica con su famosa inquisición en América. La que se ingeniaron los criollos; e iniciar con el suceso que cambiaría la historia de Colombia,  para continuar con el sueño de pedir reconocimientos al rey de España lo que empezó con el llamado florero de Llorente. La historia de los Estados Unidos está ligada a innumerables maquinaciones que la han favorecido en su desarrollo como potencia bélica, política y económica del mundo; estas, las confabulaciones, han llegado hasta al más hábil ladrón del  actual tiempo. Muchas de las más grandes alertas de epidemias que han sacudido la higiene mundial han estado relacionadas con experimentos de laboratorios que poco después de los miedos extendidos son aliviados por sus antídotos, ya conocidos para sanar, que para hacerlos costosos era necesario el sacrificio de algunos seres humanos, el precio del petróleo, el engaño por parte del gobierno a muchas comunidades colombianas para luego explotar sus recursos minerales mintiéndoles sobre las consecuencias desencadenadas relativas a masivas contaminaciones.

El mundo ha estado plagado de confabulaciones, las constantes pugnas por la seguridad alimentaria mundial, los tratados comerciales en desventajas para los países con infraestructuras industriales en decadencia no aptas para competir. Este, es el mundo ideado por el capitalismo, sistema económico y social  que según el expresidente de Uruguay José Alberto Mujica dice "Por más mierda que sea el capitalismo, es el que ayuda a crecer”. Y con cierto sentido es también noble reconocer que después de ser aplicado justamente el capitalismo generaría igualdad, solo cuando aquellos que lo aplican inmisericordemente consideren la necesidad  espiritual de salvar al mundo, ese que la literatura económica denomina tercer o en vía de desarrollo.

En la actualidad la confabulación se ha estacionado también en los procesos políticos de nuestros pueblos y ciudades en donde algunos blasfeman de los que han hecho mal uso del reconocimiento del pueblo a través del voto, pero en ciertos casos, solo es por las ganas ciegas de llegar al poder y continuar en la misma, eso se ha demostrado en el acontecer de la historia.

Es notorio además la confabulación de la Farc y el Eln para torpedear y exigir, so pena, del castigo del pueblo; cuando ya en un final feliz y en un evento político ese pueblo desista de elegir a quienes duramente los castigó.

Con todo un largo historial de triquiñuelas y acuerdos secretos el desarrollo del mundo aún no ha sucumbido.

 

Luis Alcides Aguilar

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Luis Alcides Aguilar Pérez

Luis Alcides Aguilar Pérez (Chiriguaná- Cesar). Lic. En Ciencias Sociales de la Universidad del Magdalena. Docente de secundaria. Fiel enamorado del arte de escribir. Publicaciones: La Múcura de Parménides – Compendio de cuentos, poesías y reflexiones, Sueños de libertad – Cuentos, poemas y diez reflexiones.

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