Lunes, 24 de jul de 2017
Valledupar, Colombia.

“La dignidad está dispuesta por encima de toda cotización y no admite negociación mientras las cosas tienen precio, las personas tienen dignidad”.

El fundamento de la razón de ser del Estado social de derecho es el respeto de la dignidad humana y así lo promulga la carta magna colombiana de 1991 en el imperativo de dar ordenamiento al conglomerado social, tomando esta condición que sobrepasa el reconocimiento de atributos individuales a la relación de cuerpo y alma exigidos en la responsabilidad por sus propios actos.

La historia de la humanidad referencia el atropellamiento a ésta condición en todo tiempo. En la edad media la desigualdad social se sustentaba en los abusos de poder, el Holocausto de la segunda guerra mundial, dejó atrás el Holodomorfo ruso y la hambruna española; claras manifestaciones del irrespeto al ser humano que conllevaron a la reflexiva Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948.

La Dignidad Humana es principio fundamental, pedestal de los derechos humanos, no es otorgable ni mucho menos podría ser  retirada de la persona, ni aún contra la voluntad, solo que se materializa  en el observancia incondicional y absoluta tanto por parte de las personas como de los Estados, así la sociedad misma determine por consenso irrespetar la dignidad humana de aquellos que persigue, aísla o pretenda eliminar.

Al declarar al ser: DIGNO,  en complemento del concepto de valioso, se ratifica el merecimiento por antonomasia del derecho a la vida, a la libertad a excepción cuando es una pena que castiga un delito, a la educación y a la cultura, al trabajo, a poseer una vivienda, a constituir una familia, tener alimentación saludable y recreación, hasta la metafísica interpretación de que cada quien puede elegir su destino, vocación o ideas, pero dentro de la limitación del respeto a la dignidad de los demás, antagonista de tratos humillantes, indecorosos, discriminatorios, violencia y la desigualdad social ó jurídica.

Derivan de ello los principios del  Respeto, calidad dada  por el mero hecho de pertenecer a la especie superior, es decir, por su grandeza humana, y que no implora más que tratar siempre a otro, por lo menos con el mismo enaltecimiento con que espera ser tratado y valorado como persona, evitando causar daño, pero sí, el doble efecto que resulta de la procuración del bienestar de los demás.

A ese aparente simple principio del  Respeto, se adhieren el de Justicia, Integridad y Utilidad,  todos encaminados a que las actuaciones individuales se agrupen en torno a la contemplación de la dignidad del ser, como eje fundamental de interpretación de la aplicabilidad de los derechos humanos.

Entender ahora la problemática surgida con la deportación masiva de colombianos desde Venezuela es sobreponer principios de soberanía y accionar potestativo de la razón de ser de los Estados contra los conceptos de discriminación, xenofobia dirigida, nacionalismo o la exteriorización de irracionalismo proveniente de un orate con poder afanado en el logro de sus metas personales, que finalmente conducen a una crisis humanitaria en medio de una problemática delimitada por consecuentes actos delictuosos.

La frontera es el sitio de confrontación de codiciosas pasiones políticas, desarrollo o atraso económico, delitos como el contrabando o señalamientos de paramilitarismo compiten ahora para hacer más notorio el drama del desplazamiento, el despojo y violación al concepto de integridad personal y cuya consecuente acción no distingue entre humildes, soterrados facinerosos y ciudadanos de ambos países afanados por sobrevivir.

El Contrabando será la mutación del narcotráfico en el siglo XXI, un argumento para deportación y persecución y el torpedero de la dignidad humana, podrán los jefes de Estado negociar condiciones mercantiles, pero nunca podrán endosar en dinero la humillación de un ser humano.

 

Alfonso Suárez Arias

@SuarezAlfonso 

Aguijón social
Alfonso Suárez Arias

Alfonso Suárez Arias (Charalá, 1956). Abogado en formación (Fundación Universitaria del Área Andina en Valledupar). Suscrito a la investigación y análisis de problemas sociológicos y jurídicos. Sus escritos pretenden generar crítica y análisis en el lector sobre temas muy habituales relacionados con la dinámica social, el entendimiento del Derecho y la participación del individuo en la Política como condicionamiento para el desarrollo integral.

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