Miércoles, 29 de mar de 2017
Valledupar, Colombia.

Por estos días la Educación deja de ser la cenicienta y se convierte en la niña bonita que invitan a todas las fiestas. No hay campaña que no la tome como bandera de batalla, no hay candidato que no pose de pedagogo, no falta el asesor que saque de bajo de la manga la solución a una crisis educativa arraigada en lo más profundo de nuestro sistema socioeconómico.

“Calidad de la educación” es una frase rimbombante que hoy va de boca en boca como refrán de pueblo en las infinitas reuniones politiqueras, pero ¿Que es Calidad? y ¿Qué queremos por Educación? Responder estas preguntas nos exige un debate sobre la concepción política de Estado frente a la necesidad de autodeterminación que tienen los territorios, esto se resume en un dilema, ¿Educar para el Trabajo? o ¿Educar para la Vida?

El sistema neoliberal en el que nos han obligado a vivir desde el siglo pasado sólo espera un producto bien calificado que se traduce en mano de obra eficiente y barata, la escuela como la hemos concebido hasta hoy solo espera buenas notas que se conviertan en indicadores para la prueba SABER, la familia solo espera que al final el joven sepa hacer algo para que “Se gane la vida”.

¿Y el “ser humano” que está detrás de los ojos de tu hijo, importa?, Pues si realmente importara nos detendríamos a evaluar la credibilidad de las propuestas educativas que hoy escuchamos en los candidatos, para medir su profundidad y pertinencia, para no seguir presenciando la vergüenza que da saber que nuestro departamento es uno de los que menos invierte en Ciencia y Tecnología, que la producción de conocimiento en nuestras universidades es prácticamente nula, que ante Colciencias solo existen 31 investigadores reconocidos de los cuales solo 3 están en la categoría Senior.

Políticas educativas improvisadas solo contarán con secretarios de educación incompetentes, rectores limitados a administrar un buen negocio y profesores que cumplirán un tiempo de trabajo por unos cuantos pesos. Un panorama desalentador que puede ser evitado si nos abrimos a concertar las soluciones, pero esa solución no está en una columna de periódico, esa solución es una construcción colectiva que estamos en mora de iniciar.

Es por esto que en representación de un grupo de maestros, proponemos a los candidatos, a las universidades y a los medios de comunicación un foro por la Calidad de la Educación; donde concertemos el qué, el cómo, el por qué, el para quién, el para qué, el cuándo y el dónde de la educación de nuestro Departamento.

La invitación está abierta, veamos quién levanta la mano.

 

Ernesto Javier Fernández Tovar

@ErnestoJavierFT

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