Sábado, 20 de ene de 2018
Valledupar, Colombia.

Celebraciones del Corpus Christi en Atánquez

El debate surgió en el foro sobre el Patrimonio que organizó la Fundación AVIVA en Valledupar. Tras presentar detalladamente las particularidades y riquezas de las fiestas del Corpus Christi en Atánquez, el antropólogo Patrick Morales expresó su opinión sobre si había que declararlas o no bien del Patrimonio de la nación. El debate estaba servido.

 “No sé si [las fiestas] necesitan un tipo de apoyo estatal –expresó el ponente–. Meter un poco de presencia del Estado en lenguaje patrimonial, me parece que podría poner en riesgo la fiesta porque empieza a generar debates diferentes a los que ellos hacen”.

Las fiestas del Corpus Christi brillan por su encanto y su simbolismo. En el centro del resguardo kankuamo son la expresión católica de un pueblo sometido a años de dominación y representan un trabajo de memoria que habla hoy de la vitalidad y la fortaleza de ese resurgimiento cultural.

En la actualidad, la fiesta del Corpus Christi goza de prestigio y de gran base social. Es tan fuerte el apego de la población y el interés por las fiestas en Atánquez que, de una situación de casi desaparición en los años 50 (con 2 danzantes que quedaban), se ha pasado a más de varios centenares de personas que participan activamente en las festividades cada año.

Sin embargo, la historia ha levantado grandes barreras de recelo y desconfianza. El secretario de la fundación AVIVA reconoce que su organización intentó plantear la idea de una declaratoria patrimonial de las fiestas del Corpus Christi para iniciar un proceso de salvaguarda a nivel nacional y la respuesta de las autoridades locales fue tajante. “Son muy celosos de su tradición”, expresó Armando Arzuaga.

El antropólogo Patrick Morales dio otros ejemplos que demuestran esa gran desconfianza hacia procesos que puedan involucrar al Estado o terceros. El primero es el tema del aprendizaje escolar: los capitanes de fiesta se oponen rotundamente a que las fiestas sean integradas a un proceso pedagógico; y el segundo tiene que ver con los desplazamientos: la comunidad se niega a todo traslado o viaje de representación de sus celebraciones.

Desde el punto de vista del ponente, debe reconocerse la vitalidad de las fiestas y respetarse la decisión de mantener las celebraciones de Corpus Christi bajo control local. “Tal vez las declaraciones de intervención patrimonial deberían entrar en momentos donde hay necesidad de generar acciones a favor urgentes”.

Desde el punto de vista legal, las declaratorias de salvaguarda tienen como finalidad integrar el patrimonio en un marco legal que puede ayudar a su protección. Pero, ¿hasta qué punto ese marco legal o institucional puede implicar cambios dentro de la realización de unas fiestas de marcado carácter identitario y cultural? ¿Puede una declaratoria de bien patrimonial afectar la organización espontánea del pueblo que las lleva a cabo y el aspecto de las celebraciones?

El debate está servido.

  

PanoramaCultural.com.co 

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