Martes, 22 de ago de 2017
Valledupar, Colombia.

Evento cultural del Plan Departamental de Música del Cesar / Foto: Jimmy Cuellas

“La gente que hace música, que compone, que crea algún tipo de arte difícilmente la verás tú empuñando una arma”. La afirmación ha sido pronunciada por muchas personas que han experimentado en sí mismas o vivido de cerca el proceso creativo de quienes deciden aportarle al arte, ya sea por pasión o como estilo de vida.

Lo pregona César López, compositor, guitarrista, productor y pianista bogotano, creador de ‘La escopetarra’, que es la más gráfica invitación a la  construcción de paz desde el arte y quien lleva varios años dedicado a llevar su música a los lugares más apartados y golpeados por el conflicto, intentando convencer al mundo de que “Toda bala es perdida”. Lo dice a menudo Andrés ‘El Turco’ Gil, quien ha dedicado su vida entera a formar niños en la música. Lo pregona siempre Éibar Gutiérrez, cantautor y acordeonero que abrió una academia musical en la capital del país y se dedica él mismo a formar artistas integrales.

En el Cesar, por ejemplo, una de las más grandes defensoras que tiene esta premisa es María Elvira Araujo Castro, coordinadora de música del departamento. A ella se le ve poco figurando en escenarios o en espacios de reconocimiento, que muchos consideran debería tener; eso no le importa –dice. Lo suyo son los procesos de formación artística, la construcción de la memoria que se entreteje desde lo que se canta, se baila, se disfruta; el rescate de tradiciones y la identidad que se anida en cada canto de tambora que pervive en el centro del Cesar; la creación de documentales que permitan la transmisión generacional de saberes, las puertas que se abren a los talentos que nacen, como el sol, cada día en diversos rincones del Caribe colombiano.

Por estos días se le ve entusiasmada, sonriente y con el habitual brillo que tiene su mirada cada vez que habla de estos procesos, contemplando la producción ‘Cantaoras y Cantaores, Tambora y Tradición en el Cesar’, un documental audiovisual, cuyos protagonistas son músicos tradicionales de tambora. Es una recopilación de versos, sonidos, historias, biografías, paisajes y leyendas que dan cuenta de una herencia de música y convivencia, vinculada a la tradición, al legado genético y cultural; es un compilado que convoca los sentidos y el deseo de escuchar, ver y saber. En la misma sintonía andan el profesor Roberto Ahumada, Danny Mendoza Gil, Jhon Murgas, Jimmy, Tatiana, Jissy y Carlos Alberto Cuellar, arquitectos también de esta representativa obra para el folclor tradicional del Cesar.

Ahí está Elgin ‘El Turco’ Oviedo, en representación del corregimiento de Costillas, en Pailitas, Cesar, quien pese a los varios premios que ha obtenido en 28 años como cantaor, asegura que su verdadera ganancia es que las nuevas generaciones se abreven de este arte tradicional y lo perpetúen.

Milexy Martínez Chiquillo es una mujer con fuertes raíces afrodescendientes, nacida en el corregimiento de San Bernardo, en Pelaya, Cesar, que vive la música como una herencia de sus abuelos que, con su grupo ‘La Original de San Bernardo’, busca expandir esas raíces, a través de un semillero que está segura recibirá el mandato musical y se encargará de entregarlo a otros.

La historia de Otilia Ramos Noriega está ligada a la investigación de los cantos, formas de tocar, bailar, cantar y otras usanzas de su pueblo, Gamarra – Cesar; lo que enseña luego a jóvenes y niños, entre ellos su pequeña hija que viste los atuendos propios de la música de sus ancestros. Otilia ama el Chandé y formó un grupo musical.

Rosa Emilia Hernández tiene una sonrisa amplia, alegre y cuando canta, todo su ser se ilumina; ella respira por medio de versos que compone y que narran sucesos de antaño, cuando en su pueblo, El Paso – Cesar, hacían peticiones a los santos y como retribución les brindaban serenatas de tambora en la puerta de la iglesia. Creció entre rondas y composiciones, que han estado presente durante toda su vida. Su potente e impecable voz la han llevado a compartir escenario con artistas como Carlos Vives, lo que ella valora como una oportunidad más de promoción para la música que le llena el alma.

A Damaris Sayas Rojas se le conoce como la voz más dulce que tiene el canto de tamboras, a las que describe como su gran amor desde niña, cuando sus abuelos celebraban el Día de San Bernardo en diciembre, con velas y tamboras que siempre han estado en su aquí y su ahora. Su grupo Los Hijos de Chaulo es una confluencia familiar en la que figura su esposo y sus hijos, garantía de pervivencia de la tradición.

Jaider Mejía Colmenares, un tamalamequeño que, con el grupo ‘La Llorona’, propende por la transmisión generacional de los cantos y bailes a niños y jóvenes. Para él, la tambora es su mayor orgullo; es el medio que le permite expresar sus sentimientos y vivencias.

Todos ellos: Elgin, Milexy, Otilia, Rosa, Damaris y Jaider están convencidos también de que la música es la herramienta perfecta para llenar de paz las almas, pues un ser humano en paz es antónimo de guerra, constructor de una mejor sociedad. Agradecen al Ministerio de Cultura, La Administración Departamental y la Fundación Acordes de paz, por abrir para ellos este Plan Departamental de Música, que ya atrae las miradas de la región Caribe. Rafael Ramos, otro filántropo a través de la cultura, director del Mercado Cultural del Caribe ha extendido la invitación para que Cantaoras y Cantaores, Tambora y Tradición en el Cesar’ sea uno de los protagonistas del certamen, que este año se realizará entre el 26 y el 29 de noviembre, en Cartagena de Indias. Este evento tendrá franjas de reflexión alrededor de las industrias culturales, sus proyecciones, la circulación, de sus productos y servicios, así como el impacto en el desarrollo social, con un énfasis en los activos culturales de las poblaciones afrodescendientes, los cuales serán visibilizados con muestras promocionales, talleres, encuentros sectoriales, ruedas de negocios y feria de productos y servicios.

Sirva entonces esta pasión y empeño de cantaores y cantaoras, acompañados de procesos como el Plan Departamental de Música y espacios como el Mercado Cultural del caribe escenarios de promoción al arte como herramienta para construir paz.

 

María Ruth Mosquera

@sherowiya

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