Sábado, 29 de abr de 2017
Valledupar, Colombia.

Hemos visto en la última década un aumento  de asesinatos de mujeres por razones de género, lo mismo que los índices de impunidad.

Antes de 2015 en Colombia, las cifras de mujeres asesinadas por cuestiones de género no aparecían en los registros de Medicina Legal. Solo existían estadísticas sobre muertes violentas de mujeres, sin que se establecieran por qué fallecieron, quién era el culpable y por qué circunstancias.

Por estas razones las organizaciones de mujeres en Colombia y en toda América Latina, han demandado tipificar en determinadas circunstancias el asesinato de mujeres como feminicidio o feminicidio según el país.

En nuestro país los médicos forenses de Medicina Legal en el año 2014 iniciaron a trabajar en un protocolo para la investigación de muertes con sospecha de feminicidio. Con estas iniciativas, las mujeres colombianas celebramos el pasado 6 de julio, la aprobación de la Ley No. 1761 (Ley Rosa Elvira Cely), la cual tiene por objetotipificarel feminicidio “como un delito autónomo, para garantizar la investigación y sanción de las violencias contra las mujeres por motivos de género y discriminación, así como prevenir y erradicar dichas violencias y adoptar estrategias de sensibilización de la sociedad colombiana, en orden a garantizar el acceso de las mujeres a una vida libre de violencias que favorezca su desarrollo integral y su  bienestar, de acuerdo con los principios de igualdad y no discriminación”. Entonces, esta Ley busca  de fortalecer el marco jurídico que garantiza el derecho de las mujeres a una vida libre de violencias, establecido por la Ley 1257 de 2008.

Cómo todos sabemos la mayoría de estas leyes han sido propuestas e impulsadas por organizaciones de mujeres,  y su posterior aprobación ha sido posible al apoyo especialmente de mujeres legisladoras y funcionarias del estado.

Muchas de las organizaciones de mujeres han asumido roles importantes no sólo en la discusión y aprobación de leyes especiales sino también asumiendo funciones de acompañamiento y asesoría legal a las mujeres víctimas de violencia. Pero la situación de las mujeres sigue siendo preocupante, porque es indignante como diariamente mueren las mujeres y sigue latente la impunidad social y estatal, como si el  derecho a una vida de violencia y al acceso a la justicia fueran derechos negados para las mujeres.

Lo que esperamos todas es que se reduzca la impunidad de manera que la justicia penal cumpla con su función de prevención especial y general de la criminalidad. Sabemos que la implementación de esta legislación enfrenta muchos desafíos como son darla a conocer a los operadores de justicia del país, donde se fundamente una cultura con principios de igualdad, no discriminación, integridad y transparencia en la función pública para el logro del fin principal, como es el de investigar, perseguir y juzgar el asesinato de mujeres, así como su impedimento y prevención, lo mismo que garantizar la reparación y compensación de las víctimas. Les recomiendo leer la Ley y especialmente los artículos 10 (Sobre la perspectiva de género en la educación preescolar, básica y media) y 11 (Formación de género, Derechos Humanos o Derecho Internacional Humanitario de los servidores públicos).

Como todos sabemos los sistemas de justicia han respondido de forma diversa a los casos de violencias contra las mujeres, como son la incomprensión de la magnitud de los hechos como consecuencia de patrones culturales patriarcales y misóginos prevalecientes en la sociedad, la excesiva burocratización de los procedimientos legales, las dificultades para investigar las complejas y crueles modalidades de esta violencia, hasta la imposibilidad de establecer una caracterización de los responsables, según sean estos miembros del entorno familiar o cercano a las víctimas o pertenezcan a estructuras estatales y/o criminales poderosas.

Entonces exigimos la urgente aplicación de la Ley de feminicidio y las medidas de prevención de violencias contra la mujer por parte del Estado, lo cual es de su total obligación. Por qué los feminicidios son evitables: una mujer que muere a manos de su pareja o ex-pareja seguramente vivía violencia intrafamiliar, y en la mayoría de los casos habían denunciado.

¡Ni una muerta más!

 

Beatriz Ramírez 

Mundo en femenino
Beatriz Ramírez

Administradora de Empresas, egresada de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia “UNAD”, estudiante de la Maestría en Género, Sociedad y Políticas en Prigepp-flacso. Cuento con habilidades y competencias que me han permitido desarrollarme en las áreas de gestión humana, en los sectores públicos y privados. Con capacidad de liderazgo y trabajo en equipo; con amplia experiencia como facilitadora en temas de Género, empoderamiento de las mujeres, igualdad de derechos e Inclusión Social, manejo de personal y trabajo social con comunidad en alto riesgo de vulnerabilidad.

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