Jueves, 29 de jun de 2017
Valledupar, Colombia.

Caricatura del dibujante Matador

En Colombia, en las postrimerías de los años, ocurre un suceso que no es necesario llegar al final para conocer las posturas del gobierno de turno. “La puja por el salario mínimo anual” es un debate entre los sindicatos y unas mesas de concertación establecidas a través de representantes del Ministerio de la Protección Social.

Por lo general, se establece haciendo observaciones sobre los efectos de aumento del salario mínimo sobre empleo y desempleo; al igual que la inflación causada del año anterior, además de otros aspectos legales como Producto Interno Bruto (PIB), Índice Precios al Consumidor, costo de vida, entre otros aspectos.

La clase obrera colombiana por lo general no alcanza a obtener con su salario mínimo un poder adquisitivo real con respecto a otros factores que hacen del salario insuficiente, aunque el gobierno diga lo contrario. La clase trabajadora en Colombia cada vez más se empobrece, ello debido a las pocas soluciones económicas que genera un salario mínimo que no guarda las proporciones respecto al alza de los precios de los productos de la canasta básica  familiar, la que en los últimos meses se ha disparado por los efectos del fenómeno climático del Niño; en fin el costo de vida.

De acuerdo a María Cristina Rodríguez, economista y profesora de la Universidad Politécnico Grancolombiano, dice que “Una de las causas que origina que el salario mínimo sea tan bajo radica en la teoría económica que establece valores mínimos y máximos y los empleadores siempre van a escoger pagar lo mínimo permitido, porque casi siempre buscan la rentabilidad para ellos“(Finanzas Personales). Es decir que el salario mínimo en Colombia siempre va a estar en favor del empleador y en desventaja para el empleado. Más sin embargo, los analistas del gobierno estarán argumentando que es necesario evitar la inflación arguyendo que si se pacta un salario mínimo muy alto, pues los precios suben y la inflación se dispara una cifra lo que afectaría a la economía interna. Y en consecuencia el salario mínimo se impone bajo un decreto presidencial.

Debido a todos estos aspectos en los cuales el empresario y gobierno colombiano y las grandes inversiones lideradas por las multinacionales que inciden en el manejo o impacto del incremento del salario mínimo, es que se hace fundamental un modelo económico en el que no exista o se deje influenciar por la presión de lado y lado, es decir la clase empresarial y la clase obrera; pero que esté enfocado en la reducción de la pobreza, estabilización de la economía, reducción de la tasa de desempleo, sin afectar los intereses del empresario y mucho menos de la clase obrera, esto quizás es una utopía, ya que en este aspecto, tratos por igual, existirá el sacrificio del que más se beneficia y aquí los que más se benefician son los empresarios con la complacencia del mismo gobierno.

En todo caso, como país en vía de desarrollo, nos encontramos con la mezquindad de quienes nos gobiernan y buscando cada día más que la riqueza se concentre en un pequeño grupo y la pobreza persevere como siempre en los menos privilegiados; en una perspectiva de la edad media, todos a trabajar sin que quede espacio para crecer como sociedad justa, porque todo los beneficios de lo producido debe quedar en manos del señor “explotador”.

En el fondo de los acontecimientos debe continuar el sueño, el sueño de que llegue el día en el cual se contará con un salario mínimo que colme las expectativas del real costo de vida y acorde con los ajustes económicos necesarios para el bien del país, un sueño en que no aparezcan los héroes populistas que después deje al país en un hoyo oscuro y sin fondo,  un gobernante que no esté esperando convertirse en un dictador que nos haga volver a tiempos históricos de la vieja Centro América o Sur América,  solo un gobernante imparcial que no le quite nada a nadie, pero que tampoco regale nuestras riquezas a los extranjeros.

 

Luis Alcides Aguilar P.

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Luis Alcides Aguilar Pérez

Luis Alcides Aguilar Pérez (Chiriguaná- Cesar). Lic. En Ciencias Sociales de la Universidad del Magdalena. Docente de secundaria. Fiel enamorado del arte de escribir. Publicaciones: La Múcura de Parménides – Compendio de cuentos, poesías y reflexiones, Sueños de libertad – Cuentos, poemas y diez reflexiones.

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