Lunes, 24 de jul de 2017
Valledupar, Colombia.

Timoshenko en La Habana

“Simpatía es una sonrisa grande, y una sonrisa grande no es nada más que dientes.”

Cuando el Presidente afirmó que, alias ‘Timochenko’, “es mucho más agradable de lo que imaginaba.”, el pasado 23 de septiembre de 2015  en la Habana, respondiendo la entrevista de The Washington Post., no estaba  lanzando una simple construcción semántica para describir la expresa situación del encuentro, sino todo una expresión direccionada a la sociedad para dar cabal cumplimiento a su compromiso con las Farc, de influir en la sociedad con el ánimo de dar un cambio sustancial a la imagen y percepción que de ellos se tenía en forma generalizada.

Y no en vano desde ese entonces han ido apareciendo en las redes sociales y en los medios de comunicación, asiduas intervenciones de los farianos, quienes se han tomado como suyos tales medios y a quienes acuden también éstos periodistas aduladores para dar mediáticamente una importancia inmerecida y contribuir tal vez azuzados por ese aroma mermeladezco capaz de embellecer facciones y ambientes, a la plena intención de publicitar la parafernalia del fantasmagórico proceso.

Ahora, al estar frente al inerme ciudadano ya no le inspiran ese sentimiento que emergía desde lo más recóndito de las contradictorias emociones entre rabia, odio e impotencia que indicaba caer frente a un desalmado monstruo de terror, es la percepción soterrada que se ha querido transmitir didáctica y sicológicamente correspondiente a la creación de imagen favorable.

Son muy sentidos los innumerables trinos y opiniones desde las cuentas personales en redes sociales de los otrora nefastos personajes, exhibiendo un lenguaje dulce y cariñoso a los colombianos, en un afán por aparentar ser los paladines de la filosofía social, amor, solidaridad y tolerancia entre tantos atributos que pretenden arrogarse.

Obedece también ésta actitud a una programación sociológica que terminará implementando la premonitoria y anunciada reeducación social y aceptación del nuevo régimen que conlleva a grandes cambios, e implementación de  nuevos antivalores morales y éticos, los cuales no serán añorados por la generación emergente porque  nacerán en su actuar.

Patéticamente se ha sometido a la sociedad a aceptar y modificar los insólitos conceptos sobre la antipatía por un asesino y los fundamentos de rechazo a la “cara bonita” de un depravado por una exaltación de calidades atribuidas por una instrucción nacida de la esencia misma del proceso, a tal punto que nada extraño podría ser, que concluyentemente se termine idolatrando como paladines de la justicia social y prebostes de la conducta comunitaria.

Así es que la sociedad, en inexpresivo e insensible talante de hipopótamos habituados a observar, creyendo que no participan,  porque todo le sucede solo a los demás, terminará permitiendo la polarización de los pareceres en torno a los personajes que surgieron de la oscuridad apoyados del brazo del poder legitimado  y echando el cuento de la simpatía y lo agradable que parecen ser de ahora en adelante.

Y es que el tal proceso de paz, cuyo significado axiomático es un burdo acuerdo para dar por terminado un conflicto, obedece a intereses externos de histriones y personajes extraños a la patria, con ambiciones creadas y en plan de satisfacer como sanguijuelas adheridas donde hay material para succionar y a una apuesta personal que involucra seleccionados aduladores empecinados en figurar con un ostentoso premio nobel de paz.

El colombiano de a pie que sigue creyendo en pajaritas preñadas, también le parecerá más agradable cada día los sanguinarios terroristas que de “forma sencilla y con buenas intenciones”, han llegado a infiltrar la comunidad y el Estado.

 

Alfonso Suárez Arias

@SuarezAlfonso 

Aguijón social
Alfonso Suárez Arias

Alfonso Suárez Arias (Charalá, 1956). Abogado en formación (Fundación Universitaria del Área Andina en Valledupar). Suscrito a la investigación y análisis de problemas sociológicos y jurídicos. Sus escritos pretenden generar crítica y análisis en el lector sobre temas muy habituales relacionados con la dinámica social, el entendimiento del Derecho y la participación del individuo en la Política como condicionamiento para el desarrollo integral.

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