Sábado, 23 de sep de 2017
Valledupar, Colombia.

Foto: María Ruth Mosquera

¿Han escuchado el sonido de la atarraya cuando termina su vuelo explayada sobre la superficie y se hunde, produciendo olas casi imperceptibles que menean levemente la canoa del pescador; o el golpe del canalete cuando algún navegante anda por el río Magdalena; y el canto del Cucarachero en las quebradas de los alrededores de Tolú?

Son paisajes sonoros que dan cuenta de un ecosistema que tiene melodías propias, las cuales se escuchan en el Caribe y en todo el territorio colombiano donde haya un cuerpo de agua. Según datos del Sistema Regional de Áreas Protegidas del Caribe (Sirap). Sonidos que hablan de la riqueza natural de Colombia, en el Caribe Colombiano abarca el 30 % de los complejos cenagosos del país y el 71 % de los humedales, los entornos más productivos del mundo, cuna de biodiversidad y fuentes de agua, así como productividad primaria de flora y fauna que viven gracias a ellos; especies todas que tienen melodías propias

Son todos estos sonidos y sus elementos subyacentes los que se recogen en ‘Colombia Anfibia, la música de los humedales’, un registro sonoro, en formato de disco compacto, publicado por el Instituto Humboldt, con el apoyo del Ministerio de Hacienda y el Fondo de Adaptación, el pasado dos de febrero, Día Mundial de los Humedales, con el fin de dar a conocer estas melodías naturales y propiciar el disfrute por parte de quienes la escuchen. Tiene además el objetivo tácito de generar un cambio de actitud frente a estos cuerpos de agua, cada vez más afectados por factores naturales y provocados por manos humanas.

‘Colombia anfibia’ es el resultado de un trabajo de investigación en cabeza de María Isabel Henao, Úrsula Jaramillo y Carlos Tapia, que incluyó muchos días y noches de andar por la geografía colombiana, instalando micrófonos en el mismo lugar en distintas épocas para monitorear las dinámicas del ecosistema y captar sus sonidos, proceso en el que pudieron darse cuenta, al regresar a muchos sitios, que algunas especies ya no estaban y en algunas ocasiones, los cuerpos de agua se habían secado.

“Colombia anfibia es un conecto que estamos buscando recuperar en el país; recuperar la identidad que teníamos anteriormente de un país que en algunos momentos estaba seco y en algunos momentos estaba inundado y que eso hacía parte de los ecosistemas de humedal que están en gran parte del territorio colombiano. Lo que ha pasado en los años recientes es que la gestión del país se enfoca en entenderlo cuando está seco, y cuando llegan las inundaciones se crean grandes desastres. Su recuperamos ese entendimiento de Colombia como un país anfibio, la gestión podrá ser más apropiada y podrá responder a las necesidades reales del país, respetando los ecosistemas y a la vez recuperando los bienes y servicios o bienestar que podemos obtener de ellos”, explica Úrsula Jaramillo Villa, coordinadora del componente Humedales/proyecto Fondo de Adaptación del Instituto Humboldt.

Incorpora este trabajo, además de sonidos recogidos a lo largo y ancho del país, algunas piezas musicales tradicionales que –describe el Instituto Humboldt- “entrelazan profundas cosmovisiones, historias de vida, amor y trabajo. Las letras describen el funcionamiento de los humedales, su importancia para satisfacer necesidades materiales y espirituales y la fuerte relación de convivencia que con ellos tienen las personas. Se evidencia el profundo entendimiento que las comunidades ribereñas tienen de la vida en un territorio anfibio que se extiende desde la alta montaña hasta el mar”.

Son letras que traducen las formas de relación de los habitantes ribereños con lagunas, ríos, ciénagas, pantanos, áreas de páramos y sabanas inundables, en donde desarrollan estrategias de adaptación a los ciclos estacionales de sequías e inundaciones.

Estas canciones son interpretadas por músicos de diferentes épocas de la historia musical colombiana, entre ellos la emblemática Petrona Martínez, conocida como ‘La reina del bullerengue’, nacida en el corregimiento de San Cayetano, en San Juan Nepomuceno-Bolívar, quien canta ‘La vida vale la pena’. También, por el Caribe colombiano, participa Eliseo Herrera, compositor de música tradicional colombiana, quien se destacará como uno de los cantantes más versátiles, creativos y prolíficos de Los Corraleros de Majagual; él interpreta ‘El mangle’. Gabriel Romero, cantante y compositor atlanticense, interpreta ‘La subienda’. El compacto contiene otras piezas como ‘Las bellezas de mi llano’, interpretada por Tirso Delgado; ‘Balcón sagrado’, de Los Alegres de Genoy, interpretada por Bambarabanda; ‘Llanero si soy llanero’, de Cholo Valderrama; ‘La Choca’, de autor anónimo, interpretada por Ale Kuma y Gloria Perea; ‘Perro de agua’, también anónimo, interpretada por Luis Ariel Ruiz; ‘Río Timbiquí’, interpretada por el Grupo Canalón, y ‘Pescador lucero y río, de José A. Morales, interpretada por Silva y Villalba.

Se trata de un trabajo con fines específicamente divulgativos y sin ánimo de lucro, que está disponible de forma gratuita en YouTube y que se espera tenga receptividad en instituciones educativas, organizaciones ambientales y emisoras comunitarias, universitarias y comerciales, de modo que se dé la divulgación y cada vez más las gentes puedan identificarse con la Colombia Anfibia en la que vive.

Cabe recordar que en 1972, vio la luz en Ramsar (Irán), la Lista Ramsar, la cual incluye 2.167 humedales, en 168 países, de los cuales Colombia hace parte, hoy con cinco sitios: El Sistema Delta Estuarino del Río Magdalena, Ciénaga Grande de Santa Marta; Delta del río San Juan y el Delta del río Baudó; Complejo de Humedales Laguna del Otún; Sistema Lacustre de Chingaza, y Complejo de Humedales de la Estrella Fluvial de Inírida. Este año, la lista Ramsar ha adoptado el lema ‘Humedales para nuestro futuro – Medios de vida sostenibles’, buscando generar conciencia alrededor de la importancia que desempeñan estos ecosistemas para el futuro de la humanidad y para el logro de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El Instituto Humboldt ha dicho que “es fundamental para el país, comprender la hidrología asociada a los humedales y reconocer que los eventos de inundación no son fortuitos o desastrosos, sino que hacen parte de una dinámica, de la cual depende la prestación de servicios ecosistémicos (como regulación hídrica, fertilización de suelos y recarga de acuíferos), que son fundamentales para mantener la estructura social y económica relacionada con los humedales”.

 

María Ruth Mosquera

@Sherowiya

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