Domingo, 26 de feb de 2017
Valledupar, Colombia.

Iván Márquez en Conejo (La Guajira)

Colombia es el mejor país del mundo, aquí somos los más felices dicen muchas encuestas. Y con razón. Miremos apenas tres días de la semana pasada para concluir.

Iniciamos con un viceministro, alto funcionario del gobierno nacional, que hace mucho tiempo llevaba un “fierro” en su interior, lo anunció el procurador Ordoñez en el caso del General Palomino. Ayer la esposa del viceministro lo apoyó en su decisión, mientras el General renunció repleto de felicidad, según dice la prensa.

Ayer en Conejo, un pueblito de Fonseca, en  La Guajira, los negociadores de la paz, visitaron a sus habitantes y repartieron cartillas en una tarima con publicidad de Polar, llegaron en camionetas venezolanas que abundan en la región. Los medios nacionales, por desconocimiento, --como siempre --bautizaron el pueblo como El Conejo. También ayer la Ministra Parody—apellido fonsequero—se pelea con el procurador Ordoñez. ¡Otra vez!  Ahora por la educación sexual de los niños. Mientras el jefe del ministerio público dice que debe ser como en el medioevo, Gina insiste que debe ser desde los primeros años, es decir desde chiquito, no desde “El chiquito” para no confundir las cosas, como pasó en Conejo.

También renunció de RCN la periodista Vicky Dávila con vínculos consanguíneos (no con guineos) en la costa. Los comandantes con alias Joaquín Gómez e Iván Márquez, apellidos muy guajiros, hicieron show. Fonseca es la tierra de “Chema” Gómez y los Márquez Iguarán son los abuelos de Gabito, no Gabino. De manera que estaban entre su gente…

Aclaremos que Parody, Ordoñez, Palomino, Fierro, Vicky, Gómez y Márquez eran  actores  cada quien en  sus puestos desde el gobierno de Uribe.

La Guajira que viene de “moda” desde hace algunos días, por la muerte de niños y, también ayer la Contraloría General encontró hallazgos en inversión de regalías, sigue en abandono. Hoy el Instituto Nacional de Salud dijo que en el año pasado, 2015, murieron 260 niños por factores de desnutrición, precisamente en la Guajira, Cesar y Córdoba. Aquí ni cuenta nos dimos, pues al parecer todos estábamos muy a salvo.

La cosa  de los anillos inició por un rito de nuestra tradición cristiana, el anillo, que representa la alianza entre nuestros casaderos, cuando se usaba que hombres se casaban con mujeres. Hoy el mundo cambió y muchos le hacen conejo al anillo, es decir lo esconden, lo lucen pero no lo utilizan. Cualquier fierro lo sabe, cualquier Palomino se va repleto de felicidad. Si buscamos el origen de la palabra palomino, encontramos: (1) Cría de la paloma silvestre. Pichón. Si, Pichón. (2) Mancha de excrementos en la ropa interior de una persona. (3) Familiar, hombre joven inexperto y cándido. Ahora entiendo que las palabras tienen poder.

Por allá en el medioevo (dice Ordoñez), la costumbre de usar anillos se fue extendiendo, según herencia romana. (non ornatus gratia, sed uí obsignaret qua domi erant), el anillo no es por gracia, ni por obstinación, según mi débil traducción del latín. Y además debe usarse en el dedo anular que está muy cerca del meñique, que en la costa llamamos dedo chiquito, sin más detalles. O sea en tiempos de crisis matrimoniales puede anularse, La alianza, no el dedo, en resumen puede hacerse conejo con esa antigua tradición.

Las fotos del encuentro “conejero” a los visitantes, animaron bajo una carpa de la empresa Polar, que los venezolanos traducen (Para Olvidar Los Amargos Recuerdos) indicativo que todo estaba debidamente planeado y autorizado, hasta la publicidad de la carpa. Si bien la empresa Polar se fue del país—leo hoy en el Tiempo—, el abandono estatal se nota. Cosas como para Ripley. A propósito  esa tienda chilena también se fue. Unos se van otros llegan.

La tradición  guajira cuenta que el nombre de los pueblos se debe a la naturaleza, sin más perendengues. Dos arroyos pequeños se unen y se llama La Junta, una piedra grande cerca al cerro y se llama La Peña, un charco pequeño y se llama Lagunita, cinco potreros sembrados de patilla y estamos en Patillal, un conejo se brinca el protocolo y listo, Conejo. A propósito nadie publicó que la gastronomía del encuentro fue “conejo  con  arroz de cebolla”, o conejo al anillo, como dicen los de Master Chef. Este es un país de maravillas, sin importar que en sus playas se hagan fiestas muy simples. Y tengo porque saberlo, como dice la periodista Irina Fernández en Caliente y Picante de Radio Guatapurí. Entre otras cosas, por ese programa de alta sintonía fue que nos enteramos del encuentro “fariano” y salieron las primeras reacciones del caso Conejo. Ahí se soltó la cadena.

La cosa sigue como calientica, esperemos  el fin de semana, que en la costa inicia los viernes a las 5 pm, otra humareda o polvareda  llega y sirve para entretener la cosa. La injuria y la calumnia los romanos siempre los llamaron delitos de humo, porque suelen confundirse y más cuando se cocina conejo al anillo. Feliz semana nueva.

 

Edgardo Mendoza Guerra

Tiro de Chorro

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