Lunes, 27 de mar de 2017
Valledupar, Colombia.

La juventud y lo Caribe

La juventud presenta mucha más apropiación del concepto de Caribe que cualquier otro grupo encuestado. De acuerdo a las entrevistas, se ha encontrado que existe una notable extensión de la implementación del concepto de Caribe en una porción considerable de la juventud originaria de la costa norte colombiana, principalmente en jóvenes que tienen la posibilidad de acceder constantemente a medios como el Internet y la televisión por cable.

Al preguntarle a estos jóvenes con cuál de los conceptos (Caribe/Costeño) se sienten más identificados; éstos, a pesar de señalar inmediatamente lo Caribe, no desconocen la vigencia del ser costeño, manifestando en muchas de las respuestas la incidencia del lugar de residencia en el contenido de sus respuestas. Es así como las personas originarias de ciudades costeras como Barranquilla, Ciénaga y Santa Marta, se autodefinen, en su mayoría, como Costeños de la costa Caribe. [6]

“Me identifico más con la palabra Costeño, pues creo que va más acorde con el lugar de donde soy….soy de la Costa Caribe, no soy Caribeña. Soy de Barranquilla una ciudad costera, por eso soy costeña”. (Paola Valle “encuesta online” 22/02/2010).

Por su parte, para algunos jóvenes quienes residen en alguno de los departamentos o ciudades circunscritas a la región pero que no poseen mar, como en el caso del departamento del Cesar, tienden a identificarse con el concepto de Caribe, guiados por los argumentos expresados principalmente por el canal Telecaribe.

“Yo me identifico más con la palabra Caribe, porque como sabrás, Cesar no tiene costas, pero geográficamente hace parte de la Región Caribe. La Palabra Costeño para mí hace referencia a todas esas personas que viven o nacen en aquellas zonas donde existe costa o viven a la orilla del mar”.(Ashley Williams “encuesta online” 23/02/2010).

Por lo general, en estas circunstancias las personas oriundas de lugares exentos de mar, como en los pueblos del bajo Magdalena, se hacen llamar sabaneros de la sabana y en otros casos más esporádicos se implementa el concepto de Costeño sabanero. Asimismo, es pertinente resaltar que el concepto jamás escuchado en ninguno de los casos fue el de “Costa Atlántica”, pues no parece ser un concepto utilizado por la juventud, ya que para muchos de estos jóvenes entrevistados, el hecho de que la región norte colombiana tenga sus costas en el Mar Caribe, resulta ser un hecho dado, por lo que hablar de Costa Atlántica, verdaderamente para ellos resulta ser una cosa del pasado, pues ni siquiera es contemplado por la juventud. Hasta se podría argumentar que actualmente el concepto de Costa Atlántica se encuentra casi extinto, y los conceptos de costa Caribe y región Caribe así como el de Costeño y Caribeño, se encuentran en un límite que llegan casi a ser sinónimos en el imaginario de algunos habitantes, pues muchos son los que piensan que ser Costeño y/o Caribeño es lo mismo, ya que se interesan más en si son: Cienagueros, Samarios, Barranquilleros, Zoneros, Vallenatos, Monterianos, Sucreños, Sabaneros o Guajiros.

El Caribe en escena

Es posible que con el paso del tiempo, las estrategias de divulgación de la clase política y académica interesadas en este cambio de concepto, utilicen de manera más eficiente los medios de comunicación regionales para describir o referirse a las subjetividades que en esta región se presentan. Un ejemplo claro es el caso del canal de televisión Telecaribe, con el que resulta muy fácil difundir y mostrar el concepto de Caribe.

Al mismo tiempo, si los interesados en la promoción de lo Caribe logran su objetivo, los habitantes de la región comenzarán a mirar el ser costeño desde esa misma perspectiva. Siendo éste un concepto enmarcado dentro de un error histórico definido por una historia de exclusión con fuertes connotaciones negativas, como se promulga constantemente en los medios.

“[…] yo pienso que no es fácil, yo pienso que a todo un pueblo que en toda una tradición de Costeños no es fácil que ahorita mismo se le venga y le vaya a decir que somos Caribeños, de pronto se tendrá que realizar un proceso pedagógico consiente, reflexivo y constructivo para que ese Costeño piense que además de Costeño también es Caribeño […]”.(Claribel Ochoa[7]. Ent: 28/05/2009).

Actualmente, ya existen muchas personas que están comenzando a asimilar el discurso de lo Caribe, pero no por ser algo abanderado por las bases populares, sino por la eficacia de las clases dirigentes locales y hegemónicas en divulgar y en hacer creer a la gente que ese es el concepto que se debe usar. Sin embargo, eso no significa que los sectores de la base social no puedan empoderarse a través de estos conceptos, pues las prácticas sociales son prácticas biunívocas, y las clases populares no acogen las realidades y los discursos hegemónicos tal cual como llegan a sus realidades. Lo anterior, es debido a que las personas tienen la posibilidad, y de hecho lo hacen, de re-significar los discursos, dándole distintos significados y respondiendo a sus concepciones de mundo. Aunque en este caso la discusión sobre el concepto de Caribe se encuentre en la esfera de lo político.

Región Caribe ¡Ya! En Unimagdalena

La jornada de socialización y debate acerca de la iniciativa “Región Caribe Ya”, para votar a favor de la consolidación de la región norte colombiana como entidad territorial, puede tomarse como ejemplo de esa escenificación en la iniciativa de la regionalización. La jornada se llevó a cabo el día 26 de Febrero en la plazoleta central de la Universidad del Magdalena, en la que se hallaban como ponentes las mismas personas que desde un comienzo han venido liderando este proceso; como el siempre presente y político tradicional, Eduardo Verano De la Rosa.

La acogida del evento fue masiva por parte del estudiantado, aunque se debe aclarar que la mayoría de los estudiantes ahí presentes eran principalmente estudiantes de los primeros semestres de todas las carreras, quienes cursan una materia obligatoria del ciclo general llamada región y contexto Caribe.

En muchas de las ocasiones en las que se preguntó al público sobre el evento, la gran mayoría respondían sólo a una obligación académica que valía una nota de dicha materia. En otras palabras, el auditorio de ese evento estaba lleno gracias a la cátedra de Región y contexto y a sus profesores, quienes valiéndose de una calificación, lograron que sus estudiantes de primer semestre colmaran con su presencia la plazoleta. Cada uno de los cursos en los que se dicta ésta cátedra maneja un número de entre 70 a 90 alumnos.

Por consiguiente, el hecho de que la mayoría del público allí presente fuera el estudiantado correspondiente a los primeros semestres, se vio manifestado en la escasa opinión crítica al respecto de las ponencias llevadas a cabo por los oradores que presentaron sus ponencias de manera magistral. Luego de las presentaciones, se dio paso a la participación del auditorio. Sin embargo, en ese momento, el supuesto evento académico se transformó poco a poco en una fiesta política, en donde cada candidato a la cámara por el Magdalena esperó la oportunidad para hacer campaña en medio de la discusión sobre región. Es de resaltar, que el 90% de los candidatos no contradijeron en lo absoluto dicha iniciativa, guiándose por la gran acogida acrítica del estudiantado allí presente.

De este modo, muchas de las participaciones realizadas por los estudiantes no fueron preguntas críticas; más bien, éstos tomaban el micrófono para manifestar su emoción por la posibilidad de independizarse de esos cachacos, como muchas veces se llamó de forma peyorativa a las personas del gobierno central. Esta reacción de los estudiantes, en manifestar euforia por la iniciativa, principalmente por la reivindicación del costeño frente al cachaco, fue muy bien aprovechada por los panelistas, quienes en la mayoría de las intervenciones que realizaron, exaltaron una fuerte rivalidad entre la costa y el centro. Muchos de los contenidos de los discursos de los panelistas estuvieron repletos de mensajes que mostraron al andino como el opresor y culpable del rezago que sufre la región.

¿Por qué ese recurrente afán de enfatizar en la rivalidad entre el centro y la costa? ¿Será que con el hecho de culpar al centralismo de los problemas administrativos de la región, los autodenominados nuevos políticos, quieren evadir u obviar las responsabilidades de las élites políticas locales en todo este proceso histórico de corrupción y clientelismo?

El evento terminó con las respuestas muy generales del principal ponente, Eduardo Verano De la Rosa. Más que la finalización de un evento académico, la jornada del 26 de febrero en la Universidad del Magdalena para la discusión sobre la iniciativa “Región Caribe Ya”, distó mucho de las expectativas de una discusión académica en el campus universitario, convirtiéndose en un evento de proselitismo político en contra de los cachacos, debido a la presencia de políticos haciendo campaña y a los temas de rivalidad.

Es importante apuntar que los actuales procesos de regionalización que se están llevando a cabo, han logrado llegar a la conciencia de un gran número de personas que anterior mente se reconocían como Costeños. Hoy en día, éstos, se autodefinen como Caribeños debido a la intervención de los medios de comunicación regionales, la realización constante de paneles y conferencias lideradas por un grupo de políticos.

Los políticos que abanderan estos procesos de regionalización reiteran de manera constante, durante el desarrollo de dichos eventos públicos, que la denominación de Costeño fue una categoría impuesta por los habitantes del centro del país. Esta situación puntual genera en las personas que acuden a los eventos, una fuerte carga emotiva que los hace sentir liberados del yugo centralista gracias al proceso de autonomía regional. En la mayoría de estos eventos públicos, los políticos locales que abanderan dicha iniciativa, concentran mucha atención y tiempo en culpar al centro del país de los rezagos que posee la región norte colombiana. En ese momento, los políticos y las aristocracias locales se convierten en víctimas de las políticas excluyentes del centralismo.

De un momento a otro los andinos; esos cachacos, como muchas veces lo promulgan a micrófono abierto; son los responsables de las dificultades, la pobreza de la costa, y de la denominación que excluye a los demás miembros de la región que no poseen una costa en el mar. Con esta clase de acusaciones se arma todo el hilo conductor que justifica dicha iniciativa; evadiendo de esa manera cualquier tipo de responsabilidad que vincule a los políticos de turno y a las aristocracias locales con la corrupción histórica, el clientelismo, las precariedades en infraestructura, y los niveles alarmantes de necesidades básicas insatisfechas. Esto hace que el participante al evento, y/o votante potencial, comience a generar un imaginario alrededor del concepto de Caribe como la verdadera categoría significante que representa las subjetividades de la región.

Toda esta amalgama de mensajes a través de los medios, y las fuertes campañas realizadas, lograron que muchas personas adoptaran el concepto de Caribe como el concepto salvador. Este concepto viene de la mano de los nuevos vientos prometedores para la región, fundamentados en las promesas y futuras soluciones que se espera, traerá la posibilidad de una autonomía regional.

Con relación a lo anterior, es pertinente resaltar que dentro de las entrevistas realizadas se encontraron algunas reflexiones de personas que se encuentran oscilando entre estos dos conceptos, en concordancia a sus preferencias. Existen personas que se sienten más costeñas que Caribeñas, pero por estar escuchando tanto y tan recurrentemente el discurso hegemónico de lo Caribe, comienzan a repetirlo.

“[…] Para mí, personalmente pienso que la palabra significa lo mismo, o sea el Costeño es una persona trabajadora, pero en el interior del país no tenemos esa fama, sino de persona gozosa, recochera y mamadora de gallo como se llama vulgarmente, ya me entiendes… y la verdad es que yo me siento bien con la palabra Costeño; aunque para mí las dos significan lo mismo. Caribe es, como te dije, toda la costa toda la gente chévere, bacana, como decimos aquí; y Costeño, para mí, de pronto significa lo mismo aunque en el interior del país nos vean de cierta manera como los flojos, como los mama burra como dicen vulgarmente, y me perdonas la expresión pero la verdad es que aquí somos únicos y siempre lo digo, y me siento orgulloso de lo que soy. Me identifico más con la palabra Costeño […]”. (Rolando Dorson[8]. Ent: 2009/09/23)

Como se planteó anteriormente, está claro que uno de los argumentos más utilizados por los políticos para justificar el cambio de Costeño a Caribe, es que el concepto de ‘costa’, según ellos, es muy limitante porque se referiría sólo a las personas habitantes de las costas marinas, dejando por fuera a los departamentos que no poseen dichas costas. Sin embargo, según ellos, la palabra Caribe sí lograría incluir todo en cuanto habita en la región.

Pero ¿Por qué la palabra Caribe sí lograría incluir a estos lugares que no poseen mar, si tampoco poseen costas en ese mar Caribe al que tanto se remiten? Si además, otra de las razones por las cuales se cambia este concepto de Costa Atlántica a Región Caribe, es por la importancia del mar para ésta región; que según los políticos, acudiendo a los geógrafos, no se encuentra en el océano Atlántico sino en el mar Caribe.

De igual modo, y aunque sea contradictorio con lo planteado por los líderes del movimiento político de regionalización, para algunos gestores culturales el concepto de Costeño tiene más que ver con las personas que se encuentran en el sur de los departamentos, con aquellos quienes viven en las costas, no del mar Caribe, sino de los ríos. Esas personas a las que Orlando Fals Borda llamó hombres de río; esos pescadores más Costeños por sus costas rivereñas que Caribeños por el mar, pues el mar Caribe se encuentra lejos de ellos; y sus costas, las costas de sus ríos son las que están inmersas en su cotidianidad.

Por lo tanto, el argumento que determina como el concepto de Caribe resulta ser más inclusivo que el de Costeño, parece más demagogia que realidad, pues todo se desenvuelve en torno a la modificación y creación de un discurso con miras a un objetivo político claro, llámese regionalización o descentralización. Lo que queda claro es que hay aún muy poca gente del pueblo contribuyendo, no a aceptar y asentir lo que unas elites político – académicas deciden, sino a contribuir a la formulación y construcción de un concepto que verdaderamente identifique y que contenga en sí mismo las características culturales que los miembros de esta región poseen, guiados por sus sentires y reflexiones y no por ideales socio económicos y políticos que buscan la creación de un Caribe conveniente solo para unos pocos.

“[…] ya le dan tanta transcendencia a lo de región Caribe a través de la prensa, los medios masivos y toda esta cuestión, ya la gente se ha ido acostumbrando al nuevo contexto de cambiar. La conceptualización es la misma, la intencionalidad es la misma; ser Costeño. La gente cuando yo investigo ellos se ubican: “nosotros somos Costeños pero somos Costeños del río, nosotros no somos Costeños del mar”; sobre todo en esta región de todo el Bolívar grande en que he venido trabajando, la gente se ubica y dice: “yo no sé porque nos llaman región Caribe porque nosotros somos del bajo Magdalena, nosotros correspondemos a las costas o a los márgenes del río grande de la Magdalena”; pero en lo de región Caribe nos quisieron involucrar más que todo por unos tratados políticos y para que lo de la regionalización tomara más fuerza […]”. (José Pérez[9]. Ent: 28/05/2009).

Ahora bien, podría decirse a simple vista que uno de los factores que motiva a la clase política a apoyar la categoría de Caribe por encima de lo Costeño, es tratar de desvanecer un poco esa historia caracterizada por la exclusión desde el centralismo y cambiarla por una incluyente. En este caso, resultaría ser la de Caribe, pues ésta categoría, según el discurso que se maneja, hace referencia a la unión entre la costa continental y el Caribe insular; que se muestra ante los ojos del país y del mundo como un lugar más internacional, que ayudaría a transformar ese pasado que la muestra como una región excluida por parte del estado centralista. Es ese el discurso que se está ofreciendo a la ciudadanía por parte de las élites interesadas, de que así se entienda lo que sucede.

No obstante, otra lectura podría argumentar que para la mayoría de los inversionistas que actualmente se interesan en las ciudades del ahora denominado Caribe Colombiano, les parecería más conveniente hacer esta relación con lo Caribe, a razón de que es mucho más fácil de vender. Como se menciona anteriormente, esta categoría hace referencia a una condición más cercana e inclusiva con relación al Caribe insular; y por con siguiente, le agrega un contenido más exótico, cosmopolita, folclórico, y por tanto más vendible; a la vez que la posiciona como una región más atractiva para los negocios ya sea en el ámbito turístico o en el ámbito de la inversión a cualquier nivel.

Esto podría suceder, porque cuando se escucha el Caribe, se piensa en playas paradisíacas, agua de coco, atardeceres tropicales y todos esos imaginarios llenos de exóticos paisajes que logran ocultar otra parte de la realidad que aquí se vive. Pues pareciera que se está construyendo el Caribe, pero el Caribe que le conviene sólo a unos pocos que aparecen como los pioneros capacitados para comprar y vender.

Por otra parte, la palabra costa posiblemente no sería la conveniente para estos pioneros; porque podría relacionarse con pobreza, periferia, exclusión, paramilitarismo o ausencia estatal. Características aún latentes y que, guste o no, hacen parte también de lo que nos configura como región. Sin embargo, estos rasgos que hacen parte de nuestras subjetividades, no se logran dilucidar claramente dentro del discurso político que actualmente se profesa, ya que aparecen en ese mismo discurso de la regionalización como fenómenos superados, como vestigios de un pasado y como ausentes de la realidad regional contemporánea. Quizá lo Caribe sea una manifestación más dentro de un interés por ocultar u obviar una realidad costeña, ahora realidad Caribe, en donde todo es folclor y donde nunca pasa nada.

 

Autores: Álvaro Acevedo Merlano / Fabio Silva / Alfonso Montalvo 

Acerca de esta publicación: El ensayo “¿Caribe para quién? Nociones sobre las tensiones entre lo costeño y lo caribe” ha sido preparado por los investigadores de la Universidad del Magdalena: Álvaro Acevedo Merlano, Fabio Silva y Alfonso Montalvo. En este enlace se publica la segunda parte.

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