Lunes, 26 de jun de 2017
Valledupar, Colombia.

Plaza de la Gobernación en Valledupar / Foto: Skyscrapercity.com

Pasar preferiblemente por las noches después de las diez por el nuevo parque donde está ubicada la Gobernación del Cesar, es uno de los pocos placeres que tenemos los vallenatos. Una brisa fresca natural, olvida los calores diarios, una plaza que aun sin terminar su construcción promete ser un buen miradero nocturno.

Esa es una de las buenas ventajas que  tiene el nuevo gobernador. Mientras  otros mandatarios están ocupados en el Plan de Desarrollo, ese proceso que hace perder seis meses a todos los gobiernos, el nuestro puede tranquilamente dedicarse a inaugurar obras, todas nuevas, algunas necesarias, pero todas bonitas. ¡Sabroso así!  Diría el exgobernador Luquita G.

Lo que llama la atención de la plaza, es el cielo. Hablo del cielo de colores para no despertar malicias, y brille el mismo periodista lambón enviando fotos a nombres con poder. Si miramos el cielo de la plaza María Concepción Loperena, podemos tener otro concepto. Saber, por ejemplo para donde sopla el viento, o de donde viene, lo cual ya es ventaja en estos tiempos de dudas, anillos  y brisas locas por todas partes. La atención concentrada en las 25 banderas de colores diversos y alegres, sostenidas sobre unas altas varillas rojizas y erectas como un homenaje subliminal que los constructores hicieron a cierta, creciente y respetable comunidad.

Pero no nos detengamos en detalles, ni adivinanzas; no es el caso por ahora. Por simple curiosidad o inocencia, como dice Herlency Gutiérrez Barahona, una comunicadora local de estilo nacional (A propósito, ella firma HGB, como JGB para confundirse con la firma vallecaucana y apoyar así a Vicky Dávila). Pregunté  a varios transeúntes el significado de las banderas, los mismos trapos multicolores que juegan con las nubes, mientras otras entidades juegan con usted, entre ellas, las EPS y  sus clientes. Así piensan mis preguntados sobre el tema ante el mismo interrogante: ¿Para usted que significan esos trapos colgantes?

Ana Dolys Pérez, 62 años. Religiosa. Radioperiodista. Viuda. “Yo creo que son  homenaje del alcalde a los 25 corregimientos de Valledupar, para que tengan identidad, fíjese que todos tienen verde y algunas tienen negro, esas deben ser las de Guacoche y Badillo”. Usted dizque periodista, ¿y no sabe?

Merly Mosquera, 67 años, pensionada de Emdupar. Afrodesciendiente. “Me parece que son las banderas de los indígenas de toda la sierra, que andan por lo alto, bacano con la brisa, y cuidan la sierra y la incendian cuando prenden sus tabacos, sus ceremonias, ¿sí me entiende? Eso es, un homenaje a los indios, ya sabe.”

Ramona Iglesias,  ex vendedora, fumadora, 57 años. Maestra. Carnavalera. “Pienso que son las banderas del mundo viejo loco, estamos en la globalización, sabes, ya somos la aldea global como dice el reguetón, el vacile, echeé, hay que estar en la jugada, esas colchas de colores se mueven libres, sabes como es. La biblia lo dice, me extraña”

Renato “Piyiyo” Martínez, 40 años, solterón, nuevo rico. “Es un homenaje a los reyes vallenatos para que defiendan a la Unesco cada uno con su bandera, pero como no se las han entregado por eso no sabemos de quien es cada una, pero la que tiene negro es de Nafer, aunque Beto Rada dice que es la suya, esa que tiene color blanco es de un rey que tiene azúcar, así sucesivamente. Qué te pasa, ¡oye!

No hice más preguntas. Lo noche está sola y la brisa sigue. El lugar es para mirarlo e inaugurarlo con cajas y acordeones, nada de bombos y platillos, ¡esa vaina ya pasó!

La bandera, otrora símbolo de la nacionalidad ha perdido vuelo, la irrespetan a cada rato. Lo mismo la usa una cumbiambera vieja que dice llamarse “Shakira en burro” y que cada abril viene a necear al festival. También los invasores de lotes para que la policía no los moleste y el alcalde de turno se coma el cuento. Aquellos tiempos de patria mía y mi bandera te llevo con argullo aquí en mi pecho. Son vainas antiquísimas. Mejor dicho son saludos a la bandera, que hoy significan nada.

Mientras las brisas siguen batiendo los trapos al aire, sin que nadie realmente sepa su significado, algunos aseguran con razón que pueden ser destellos del carnaval anterior, como un homenaje a los Char, desde el Valle. ¿Y por qué no, acaso ellos sí pudieron homenajear a los vallenatos en su evento?

Otros, igual de despistados pero con matices de brujo, afirman que son las banderas de los municipios del Cesar, cosa que me resisto a creer, pues las alcaldesas de San Diego, Elvia Milena y Yarcelis de La Jagua de Ibirico, ya hubieran colocado el nombre de sus municipios ahí. Laura Herrera de Chacón, alcaldesa de Curumaní lo hizo, pero como la sacaron lo borró. Era la única bandera indicativa. Ella se fue con su herramienta  y su chasco a otra parte.

Nuestro llamado entonces es para los inspectores de policía de los corregimientos, que por favor vengan a identificar sus trapos, como propone Ana Dolys. Que vengan los indígenas de la sierra, con sus manos a ver qué lugar, etnia, cerro o laguna representa cada bandera, para apropiárnosla, según la señora Mosquera. Que aparezcan los líderes del mundo para identificar sus países, ahora que estamos en temas de posconflicto y la gente del BID y Findeter aseguraron los recursos para la represa Los Besotes, como leí en un boletín de prensa la semana anterior.

Ojalá que sea la de los reyes vallenatos. Buen indicio sería para esos señores luchadores del folclor. Pero queda la inquietud. ¿Quién aguanta a Juancito Rincón escogiendo la más bonita para el presidente del festival? La que tenga más estrellas es la Rodo, parece estarlo oyendo.

Total sería uno confusión mayor. Al fin, ¿de quién son los trapos multicolores? ¿Será la bandera por pedazos de la  respetable comunidad LGTBI luego de los escándalos de los últimos días? ¿Será una muestra para cambiar la identidad de la Cruz Roja internacional, después del incidente conejero guajiro? ¿Será la bandera de los ciudadanos alegres por la gestión y consecución del recurso  de Besotes? ¿Será que la fin conseguimos la Ruta Escalona con la bandera de cada personaje? Cuál será el trapo que la Vieja Sara “flequeteaba” por El Plan? ¿Serán retazos del vestido negro de la señora Juana Arias, La patillalera ?

Mientras aparece la real historia de esos trapos al aire, es mejor seguir escuchando aquella canción de Sabina. Y nos dieron las diez y las once, las doce, la una, las dos y las tres…

 

Edgardo Mendoza Guerra

Tiro de Chorro

Tiro de chorro
Edgardo Mendoza

Edgardo Mendoza Guerra es Guajiro-Vallenato. Locutor de radio, comunicador social y abogado. Escritor de cuentos y poesías, profesor universitario, autor del libro Crónicas Vallenatas y tiene en impresión "50 Tiros de Chorro y siguen vivos", una selección de sus columnas en distintos medios. Trata de ser buena gente. Soltero. Creador de Alejo, una caricatura que apenas nace. Optimista, sentimental, poco iglesiero. Conversador vinícola.

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