Martes, 23 de ene de 2018
Valledupar, Colombia.

Dicen que Arquímedes, al constatar que el volumen de agua que asciende es igual al volumen del cuerpo sumergido, expresó su asombro con una ¡Eureka! que hizo temblar el mundo.

“El Tiempo” del 8 de marzo, Día de la Mujer, expresa  otro eureka no menos desafiante. Con el título de Nace en el país el movimiento nueva masculinidad, la doctora Martha Ordóñez Vera, Consejera Presidencial para la Equidad de la Mujer, dice: “Para lograr la igualdad de género los hombres deben dejar de lado actitudes dominantes y adoptar prácticas encaminadas a lograr esa equidad” ¡Qué idea nueva doctora Ordóñez! ¡Eureka por los australopitecus camino al  homo sapiens! ¡De los machos de pelo en pecho convertidos en varones de lampiño tórax y cerebro frondoso!

Ignoro si lo que propone la funcionaria sea solución para el galimatías donde naufraga a diario la tan llevada y traída equidad de género. El hecho de que nuestros varones “dejen de lado actitudes dominantes” para obtener la anhelada equidad familiar y social, no sería ni el primer avistamiento del cometa Halley ni el descubrimiento de la penicilina. Es decir, si dejaran de convertir sus nidos de amor en rines de boxeo y de mirarnos como a piezas de ropa interior masculina en  realización, otro gallo cantaría.

Además este “nuevo concepto de masculinidad” es una visión cojitranca de lo que quiere expresarse. La masculinidad, tal y como ha sido concebida hasta hoy, no responde a los parámetros de responsabilidad que demanda la evolución humana. 

Masculinidad es un estado trascendido y sobre todo idoneidad necesaria para  entresacar, entre tanta conseja obsoleta y tanto morbo en acción, lo que hace del hombre un caballero.   Lamentablemente, la caballerosidad, rara aleación de reciedumbre y ternura,  nunca ha ocupado el sitio que le corresponde en las expectativas que nos acreditan como especie racional.  

Lo que hasta ahora se considera  esencia masculina, no es más que genitalidad fuera de borda. Entonces,  lo que propone la funcionaria, no es nuevo porque nunca existió como tal. De todas maneras: ¡Que se cuezan  en el horno de la masculinidad bien entendida, los nuevos hombres de sexo masculino! ¿Redundancia? Nada de eso, simple sentido común.

 

Gloria Cepeda Vargas 

Reflexiones y poesías
Gloria Cepeda Vargas

Gloria María Cepeda Vargas es una poeta colombiana de reconocida trayectoria. Oriunda de Cali, ha vivido sus primeras -pero también sus últimas décadas- en Popayán, por lo que se le reconoce como una autora caucana. Es hermana del político Manuel Cepeda Vargas, líder de izquierda asesinado, padre del representante a la Cámara Iván Cepeda Castro. Ha recibido, entre otros, el Primer Premio y Medalla de Oro, Concurso Internacional de Poesía, Bruselas (Bélgica) 1993; Premio de Poesía "Jorge Isaacs", Cali, Colombia, 1995; y la mención Casa de las Américas, La Habana, Cuba (2000). Algunas de sus publicaciones: "Bajo la estrella" (Popayán, 1960), "Cantos de Agua y Viento" (Premio Jorge Isaacs, 1995); "Carta a Manuel" (Popayàn, 1995); "De la vida y el sueño" (Popayán, 2009); "Canta la noche" (Neiva, 2010).

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