Sábado, 18 de nov de 2017
Valledupar, Colombia.

Juan Luis Vives

El Quijote es considerado ampliamente como una obra del Renacimiento europeo (siglo XVI), y no de la época y contenido de la Barroca (siglo XVII) en que vive Miguel de Cervantes (1547- 1616).

Los estudios y testimonios más conspicuos en tal sentido, demuestran que la gran mayoría de escritos eruditos estaban escritos en latín, lengua difícil, además de las ideas claves sobre la propiedad y el  desbarajuste de la paz y tranquilidad entre los humanos, las navegaciones oceánicas y el descubrimiento del Nuevo Mundo  y centenares de citas grecolatinas y del mito del Siglo de Oro sobre la felicidad de la vida en el campo; a nadie le queda claro del por qué aparezcan en El  Quijote, y menos como fruto de la cultura de Cervantes que jamás pudo compararse con la de sus coetáneos, y menos en una obra renacentista que se explica con la intervención de Juan Luis Vives, y dichos temas expresado en sus obras "De subventronepauperum", y en "De concordia et discordia", semejante con las ideas expuestas en  "Occeanis decis", del italiano Petro Mártir de Anglería.

Los sólidos argumentos que atribuyen la autoría de "El Quijote" y "El Lazarillo de Tormes" a Juan Luis Vives,  provienen del profesor emérito e investigador, regente del doctorado en  Filología clásica de la U. de Valencia, Francisco Calero Calero (Albacete, 1943), autor de medio centenar de obras publicadas desde los sesenta, sobre la cultura latina renacentista (grupo: www.gemyr.com), quien ya nos había prevenido con una reveladora obra de investigación: "Juan Luis Vives, autor de Lazarillo de Tormes", para corroborar lo que ha sostenido el lingüista Juan Gualdua Gil, y quien denuncia que hasta ahora se ha cometido  un fraude literario (ne varietur:dejar las cosas como están ), pues el  filólogo investigador debe descubrir la verdad mediante  el método  de comparación interna del texto, inmanente e intrínseca, estudiada con la vida y la obra de sus autores,  sin depender de documentos externos ajenos, manipulables y falsificables; para ello exhibe pruebas de concordancia con detalles concretos y casi literales, con fuerza probatoria fidedigna difícil de impugnar, tal como se aplica en demostrar sobre el filósofo valenciano Juan Luis Vives (1492-1540 ), autor en elegante latín "De Institutionae faeminae" (1524).

Otro que le atribuye en sus estudios tal paternidad fue Américo Castro, mientras el gran especialista en la historia y el pensamiento español, José A. Maravall, en sus aportes sobre el pensamiento  utópico moderno y el platonismo difuso del siglo XVII, hace referencia 19 veces en "Utopía y Contrautopía en el Quijote", relievando la figura  del humanista valenciano, su pensamiento y sapiencia por muchos y prolongados estudios vivesianos, presentes en su  estilo y capacidad intelectual como políglota, y demasiadas muestras lingüísticas de un autor ilustre que prefiere hacerlo en forma anónima para evitar catastróficas consecuencias que, morosa y deliberadamente -entre grotesco y lastimero-, imponía una época del terror cívico, ante los caprichos de los soberanos y sus politiqueros epígonos en palacio, y consejeros nunca merecedores  de la confianza de los creadores y artistas.

Juan Luis Vives, desde Italia, desplegaba con cautela sus ideas sobre el Siglo de Oro español, con excesivo oropel y erudición, dominio de la teología, la medicina, el derecho, la matemática, la historia y la música; son abrumadoras las pruebas que una persona sin los estudios de filología, la incapacidad de viajar por Europa, conocer la Corte española de Carlos  y su hijo Felipe II, la erudición literaria, política y filosófica que encontramos en El Quijote, las abundantes referencias grecolatinas y neoclasicistas, en fin, todo un contraste con Cervantes que, en su agitada vida no pasa de la medianía en sus capacidades para el estudio y la investigación literaria erudita, reposada y tranquila;  detalles que brillan por su ausencia en la mayoría de las grandes obras investigativas de sus compatriotas en España y fuera de ella.

Un breve currículum

El curriculum de Juan Luis Vives lo resalta como políglota, filólogo, músico y filósofo, discípulo de Desiderius Erasmo, o E. de Rotterdam (1466-1536), consejero de Carlos I de España, doctor en teología y crítico anticlerical y los defectos de los católicos, en especial la liturgia, esplendores y mundanidad en el culto, la avaricia y el orgullo, la ignorancia e incultura, que da impulso a las ideas rebeldes protestantes de Lutero en Europa, en 1520, por lo que tiene que refugiarse en Friburgo por las persecuciones religiosas, pero que cala hondamente entre los intelectuales, hasta en España, donde fácilmente podría tacharse de herejía por parte de la Inquisición, época del Emperador Carlos V.

El holandés publica en latín "Manual del caballero cristiano" y "Elogio de la locura" (1508), a la vez que aparece en Inglaterra "Utopía" (1516), de Tomás Moro, en el reinado de Enrique VIII, siglo convulso por las  publicaciones sucesivas de Calvino con "Institución cristiana" (1536), Teresa de Jesús (1562), finaliza el Concilio de Trento (1564), Lope de Rueda (1567), la "Araucana" de Ercilla, Fray Luis de León y Miguel de Cervantes (1584), y el estremecimiento español por la derrota de la Armada  Invencible de Felipe II (en 1588), y concurre al ruedo teatral la máxima figura de Lope de Vega el Fénix de los Ingenios, junto a Mateo Alemán (en 1598), toda una pléyade quienes recogen e impulsan el fértil abono de la civilización grecorromana y la cultura clásica del pensamiento legado por Aristóteles y el sirio Posidonio, maestro en  Rodas de Cicerón y Pompeyo, (50 a. C.), influenciando a Salustio, César y Tácito, Plutarco y Tito Livio, en la concepción histórica y filosófica de aceptar la circunferencia de la tierra y la armonía integral del universo. Con Erasmo y sus seguidores, la unidad de la historia la simboliza la "Ciudad de Dios" regida por la Providencia y la guía de los pueblos como fuente de toda moralidad: los  filósofos.

 

Jairo Tapia Tietjen  

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Jairo Tapia Tietjen

Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

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