Viernes, 28 de jul de 2017
Valledupar, Colombia.

El tamborito panameño / Foto: Daniel E. Sánchez

Siempre se ha sostenido que entre las necesidades esenciales del hombre se encuentra la música. Es razonable tal afirmación demostrada por la práctica social y la lógica en todo el comportamiento humano. Tales verdades demostradas también tienen sus  opuestas, y de allí las discusiones interminables.

Lo que importa preguntarse es: ¿Cómo se integra la expresión musical en un grupo socialmente organizado y cuál es su identificación real con la civilización? ¿Quiénes disfrutan más cantando o escuchando con igual calidez?

Hoy que está en boga lo referente a Panamá, y como homenaje a uno de nuestros trovadores, a quien mucho le agrada el Tamborito panameño, el tri-rey vallenato Alfredo Gutiérrez, les ofrecemos su descripción a nuestros lectores.

El Bunde, llamado fandango o rueda de baile, es el antecedente fundamental del Tamborito Panameño, de origen africano, canto, toque y baile diseminado por las regiones del Darién, Colón, en el punto de unión de Colombia y Panamá, desde la época de un informe sobre el bunde al rey español en 1769, muestra sus características y parentesco con el Tambor de Panamá.

La esclavitud, desde 1514, está instalada con miles de almas provenientes del África occidental, Guinea, Camerún, Angola y el Congo, para laborar en las plantaciones, lo cual determina sus influencias culturales, sus cantos, sus instrumentos, sus bailes, que fueron permeados y fusionados con elementos hispánicos para otorgar un perfil definido al arte nacional panameño.

Esas ruedas danzarias, mitad mujeres y mitad hombres, muestran que en su centro se irradian los sonidos  de un tambor y el canto de varias coplas, semejantes a las de Galicia y Vizcaya, y parejas que alternan entrando y saliendo de esa rueda, sin tocarse. Es la expresión auténtica de lo panameño ante pueblos foráneos, bailado por todos los sectores y clases sociales, en su forma típica o más sofisticada propia de creadores e intérpretes en la modernidad actual. Los medios han sido receptivos a su contagio, pero el evento cumbre para esta expresión sigue siendo el Carnaval.

Hay variantes del género. En la provincia de Los Santos vemos la raigambre del Tamborito santeño, de mayor influencia española,  siendo el más extendido y que goza de mucha popularidad en la capital, muy colorido y espectacular coreografía y ritmo mesurado. Otra variante es el Tamborito chorrerano, bailado en la Chorrera, distrito cercano a ciudad de Panamá. La diferencia es que lo animan cuatro tambores, en sus melodías, dinámica y en las formas coreográficas. Otro es el Tamborito con guitarra, el cual se desarrolla en la isla de San Miguel, distrito principal, acompañado de dicho instrumento.

En cuanto a su estructura rítmica, se impone el compás binario, y la cuarteta es la base   de sus estrofas, interpretadas por una cantante solista, con respuesta femenina de un coro desde lo amoroso, social humorística, o pugnas entre rivales, o con la ironía y filosofía popular, con temáticas. El hombre extiende sus brazos para agarrar a su pareja, desde el interior del ruedo, hasta cuando ella finge y se evade, aumentando el deseo, y al fin se rinde. El círculo tiene varios instrumentos en la periferia, seguido a la derecha por la cantante y el coro, a la izquierda el grupo de bailadores, y el público se mantiene al frente de los músicos.

Las figuras proporcionadas por el baile se les llaman  paseo, con el cual se inicia el tamborito, donde avanzan los dos bailadores. Las parejas describen amplias circunferencias; el otro se denomina Tres golpes y  Vuelta, muy parecido al anterior, agregando cierta pleitesía en sus gestos, con genuflexiones, vueltas, acercándose o alejándose de la mujer, la cual es más discreta, con pasos de avance, y vueltas individuales, desplegando graciosamente la falda de su amplia pollera.

Después de haber recorrido una o dos veces el círculo, el tambor repicador llama a la pareja, para que ejecute la figura Tres golpes, o sea tres pasos hacia atrás, con un giro sincronizado para culminar, con diversos movimientos, vueltas y seguidillas del varón y la hembra, con los brazos extendidos y actitud de entrega en su falda desplegada, mientras los tres tambores, uno grave, llamado pujador, otro con registro medio, o sea llamador, y el tercero de timbre agudo, llamado repicador, acompañado por la caja, con forma de redoblante de baqueta, y otro del tipo de tambora , de mayor tamaño, percutido con palos y las manos, para llevar la base rítmica, en ocasiones sincopados por palmadas  a contratiempo con el figurado rítmico de los tambores.

En Panamá se canta y baila una cumbia diferente a la colombiana, la cual se toca con acordeón, tambor, maraca, churruca, guitarra, y a veces, violín. El vestuario de la mujer es distintivo, con sombrero panameño, saya de holán de hilo con dibujos a colores, zapatos de raso, enagua de zaraza o percal, un chal o pañolón, y una camisa sencilla.                                                                                                                                              

Te quiero más que a mis ojos / más que a mis ojos te quiero,

pero más quiero a mis ojos / porque son los que te vieron.

En la puerta de mi casa / tengo un palito de ají,

pa’ que se pique la lengua / el que se ocupe de mí.

Mientras más pesares tengo / vivo con más alegría    

porque los mismos trabajos  / me sirven  de compañía.

Panameña, panameña, / panameña, vida  mía,

yo quiero que tú me lleves / al tambor de la alegría.

 

Jairo Tapia Tietjen  

WikiLetras
Jairo Tapia Tietjen

Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

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