Martes, 24 de oct de 2017
Valledupar, Colombia.

Siempre he escuchado que la perfección no existe, pero si no existe: ¿Por qué se consideran algunas premisas como verdades absolutas o se idealizan a algunos personajes? Parece ser que se otorgan boletos de perfección a determinados sectores, por tener sangre azul o roja no lo sé, pero sucede.

Hace algún tiempo comenzaron a aparecer mensajes en las diferentes redes sociales sobre la consideración que la Real Academia Española (RAE) realizó respecto al uso del lenguaje (incluyente o no sexista) donde refieren que no es necesario hablar en masculino y femenino; luego muchos replicaron esta premisa con algo de sarcasmo, entre ellos menciono lo que un locutor afirmó, que no teníamos que parecernos al presidente Maduro que por “refinarse” decía jóvenes y jovanas” o “millones y millonas”; incluso algunos comentarios se referían a que las feministas (o las enfermas de feminismo como prejuiciosamente las llaman) por fin debían resignarse a perder la batalla del lenguaje incluyente, porque los dioses de la RAE habían dicho que ese tipo de necedades no eran necesarias, que si nombraban a los niños estaban incluidos las niñas y si mencionan a los hombres estaban incluidas las mujeres; en ese sentido, la última palabra estaba dicha y lo demás podía ser desechado.

Yo creo lo contrario, porque como lo afirma la profesora Rafaela Vos “lo que no se nombra, no existe” en este sentido, las mujeres no existimos a través de los hombres  sino a través de nosotras mismas, a estas alturas puedo estar siendo condenada como feminista artesanal o trasnochada por algún machista empedernido, al que no imagino como se sentiría si deciden mencionarlo en femenino.

De este modo, es importante reflexionar en que la elite de la RAE son hombres y no hace falta investigar sobre sus criterios acerca de la perspectiva de género; considero que el lenguaje incluyente no tiene como objetivo generar un daño gramatical, sino algo más trascendental, que tiene que ver con atreverse a romper paradigmas patriarcales.

No pretendo ningún acto beligerante ante la RAE porque no tengo ningún interés en poner en duda su conocimiento, no en vano por ello es:

“La institución cultural que se dedica a la regularización lingüistica mediante la promulgación de normativasdirigidas a fomentar la unidad idiomática entre o dentro de los diversos territorios que componen el llamado mundo hispanohablante”.

Algunas interpretaciones

Sobre el lenguaje no sexista pueden darse varias interpretaciones, unas muy duras otras irónicas, algunas personas confiesan la incomodidad de manejarlo y hasta escuché a una mujer que se autodefine feminista, referir que la causa obedece a otros aspectos que eso del lenguaje es insignificante y agradece a la RAE por decir la última palabra sobre el tema; puede sorprender un poco que sea una “feminista” que lo diga, pero a la vez esto confirma lo difícil que es flexibilizar y transformar paradigmas, lo claro es que no hay verdades absolutas y no podemos dejar de considerar que por muy expertos que sean en temas lingüísticos los señores de la RAE siguen siendo seres humanos cargados de historia patriarcal y sometidos a un pensamiento cómodo donde la mujer adherida a lo masculino, se le continúa otorgando una existencia de complemento, arandela o ayuda de un otro, que le impide en muchos casos libertades y goce pleno de sus derechos.

Lo que no debe ocurrir es que el machismo acomodado en su negación al cambio se ampare en algunos temas para seguir discriminando, excluyendo y sometiendo a un género, que no es bajo ninguna circunstancia una extensión de los hombres.

Hay columnas que son usadas junto a las consideraciones de la RAE y lo promocionado en redes sociales como argumento para no usar el lenguaje sexista, como ejemplo, cito algunos apartes de una, que desde el mismo título anuncia las condiciones que el autor pretende establecer, algo así como cuál es la forma adecuada o incorrecta de generar inclusión:

El patetismo del lenguaje ‘incluyente’

Inclusión sí, pero no así.

Por: Santiago Molina Roldán (Octubre 10, 2014).

“Quien escriba o hable de esa manera, sencillamente ignora que el español tiene un recurso que se llama economía del lenguaje en donde muchas palabras que están en masculino intrínsecamente incluye a los hombres y a las mujeres. ¡Cuán tedioso se vuelve leer un texto sexista!”

“Los sexistas defienden su práctica con la argucia de que lo que se nombra no existe. ¿No existe? Cuando uno habla con un sexista siempre se escuda bajo eso. Señores, el género NO determina el sexo en el español. Cuando decimos por ejemplo “Todos”, ese morfema gramatical flectivo de género masculino ‘o’, no quiere decir que nos refiramos a todos los hombres, sino también a las mujeres”.

“Les dejo una propuesta: si quieren ser incluyentes a la hora de hablar, por ejemplo en plural, al menos utilicen otros términos más colectivos para que no se les complique la cuestión, no digan Los empleados y las empleadas sino El personal. Seamos creativos”

No se trata de dañar el lenguaje, sino de lograr un mundo realmente igualitario y equitativo, no se trata de hablar o escribir mal, sino de buscar formas de darle existencia a lo femenino en el lenguaje y en todo, porque insisto en considerar que si comenzáramos a llamar a los hombres en femenino la situación no sería tan cómoda para algunos, creo que estamos a tiempo de comenzar a pensar que todo puede cambiar, no es bueno seguir considerando que aunque algo esté mal se legitima por la sencilla o compleja razón: “De que siempre se ha hecho así”, hay muchos imaginarios por erradicar  y me atrevo a soñar que los sabios de la RAE puedan algún día sensibilizarse respecto a la perspectiva de género y abandonar un poco la ortodoxa forma de considerar que por cuidar las reglas de la lengua, no se percaten de que lesionan procesos sociales y continúen siendo un ejemplo de la perfecta imperfección.

 

Fabrina Acosta Contreras

@FAcostaC

Evas&Adanes
Fabrina Acosta Contreras

Mujer natal de la hermosa tierra Guajira, nieta de Rita Contreras mujer de 105 años leyenda viva de Villanueva, es Psicóloga, Magister en Gestión de Organizaciones y Especialista en Alta Gerencia, actualmente cursa la Maestría en estudios de Género y violencia intrafamiliar, y ha realizado diversos diplomados en gerencia social, trabajo con comunidades indígenas e infancia.

Creyente absoluta del Arte en todas sus manifestaciones, considera que la literatura es el camino a la libertad pacifica de los pueblos. Amante fiel de la lectura y firme aprendiz del arte de escribir. Eterna enamorada de las tertulias y del arte en general, encuentra en ello el camino adecuado para el desarrollo social.

Es creadora y directora de la Asociación “Evas&Adanes” desde la cual, se proyecta como una empresa social de alto impacto para el desarrollo de la Guajira y lidera diversas actividades como la iniciativa cultural denominada: Foro Concierto La Mujer en el Vallenato.

Autora del libro Mujer Sin Receta: Sin Contraindicaciones para hombres, como poseedor de la magia de sus vivencias en diferentes culturas donde descubrió historias femeninas que metafóricamente tejen ese universo de la Mujer sin Receta; Autora del libro Evas culpables, Adanes inocentes.

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