Domingo, 28 de may de 2017
Valledupar, Colombia.

Nuestra música vallenata históricamente ha pasado por varias etapas y sin duda alguna en todas ellas los mensajes contenidos en las letras de las canciones han sido fundamentales para que este folclor se haya ubicado en el lugar en el que hoy se encuentra y especialmente para que contra viento y marea haya resistido los embates de muchos géneros musicales que lo han amenazado de muerte constantemente.

Del vallenato costumbrista y narrativo de Rafael Escalona representado en la Custodia de Badillo, La Vieja Sara, El Testamento y demás, hemos pasado al vallenato social o protesta de Hernando Marín, con canciones como La Ley del Embudo, La Dama Guajira, Canta Conmigo o el vallenato romántico, poético, lírico, de Gustavo Gutiérrez Cabello con canciones como Tanto que te canto, Lloraré, Corazón Martirizado.

Las letras del vallenato han sido también jocosas y picarescas como algunas canciones compuestas por Romualdo Brito, El Santo Cachón, La Yuca y La Tajá, Cabecita Loca, entre otras, las que en su oportunidad han recibido duros golpes de la crítica; en otras oportunidades el vallenato ha caído en lo insulso y lo banal con títulos que repiten palabras como Me gusta, el Glu glu o Te Empeliculaste que buscan y solo llegan a ser éxitos efímeros y mediáticos.

Pero la evolución que han querido darle algunos compositores a los mensajes contenidos en letras de nuestra musica ha ido gradualmente cayendo en la degradación, así lo confirma el éxito arrollador que por estos días registran muchas emisoras musicales en el País, interpretado por el grupo Kvrass y de la autoría de Diego Daza llamado La Borrachera.

Es triste ver que nuestros compositores vallenatos, secundados por muchos medios de comunicación se estén olvidando de la responsabilidad social que tenemos los formadores de opinión; sin duda la musica es un vehículo que transporta emociones y mensajes en uno u otro sentido, por eso en vez de buscar pegar canciones con letras que incitan a la estigmatización, discriminación y violencia de género, imitando al reggaetón vulgar que nos agobia, deberíamos enviar mensajes positivos y de buena convivencia, que tanto le hacen falta a una sociedad convulsionada y confundida.

En el mensaje de esta y muchas canciones vallenatas que se fabrican por estos días se dice que la mujer mantiene de rumba en rumba y que eso la lleva a realizar actos de los que al día siguiente ni se acuerda, pero el fiel y golpeado hombre se enamora perdidamente y termina pagando los platos rotos de la indolencia y el libertinaje generalizado en que supuestamente han caído ellas.

Ya estamos muy cerca de letras que ridiculizan la sexualidad de las mujeres como El Serrucho, La Cantúa, El Chocho, La Zorra, ¿a donde vamos a llegar?

 

Jorge Nain Ruiz

@JorgeNainRuiz

Vallenateando
Jorge Nain Ruiz

Jorge Nain Ruíz. Abogado. Especializado en derecho Administrativo, enamorado del folclor Vallenato, cantautor del mismo. Esta columna busca acercarnos a una visión didáctica sobre la cultura, el folclore y especialmente la música vallenata. Ponemos un granito de arena para que la música más hermosa del mundo pueda ser analizada, estudiada y comprendida.

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