Viernes, 28 de jul de 2017
Valledupar, Colombia.

Álvaro Uribe Vélez / Foto: Revista Semana

Si hablamos de la resistencia civil como una manera pacífica de lograr el reconocimiento de los derechos de las poblaciones vulneradas, donde el Estado no opera pero sí castiga, es ahí donde toma fuerza la resistencia, para que el gobierno escuche a los ciudadanos, vea su problemática social y económica y pueda plantear las posibles soluciones invocando el Estado social de derecho y la cohesión social.

Pero hoy, la que se hace llamar oposición, que no tiene de donde sacar fuerzas para dar ejemplo moral y ser referente o modelo a seguir, en un país como el nuestro que se mueve al vaivén de los intereses de unos cuantos caciques políticos, no puede salir ahora a defender la patria, la misma que han atacado y han vendido. Eso no es una resistencia civil, es más bien la estrategia publicitaria de un movimiento político que no tiene otra fuerza popular que llevar la contraria y polarizar al país.

¿Quién dijo que una firmatón va a tumbar al presidente Santos? Esa descabellada idea no se la cree sino Uribe y sus tímidos borregos que lo único que hacen es obedecer a su mecenas, porque si fuera por reconocimiento social y político sólo obtendrían el voto de la familia, pero hoy están en el Senado y en la Cámara de Representantes, bajo la guía de un hombre que se olvidó que en su gobierno hubo verdaderas resistencias civiles, como la del profesor Moncayo, que caminó cientos de kilómetros para protestar por el secuestro de su hijo y por todos los secuestrados por las guerrillas, y sus pasos tuvieron eco y reconocimiento, libre de toda pretensión política, solo por una justa causa.

La resistencia civil de los indígenas en Caldono Cauca, y sur de Bolívar hace más de una década, nos debe servir como punto de referencia de lo que sí es una resistencia civil, ellos en medio del fuego cruzado entre el ejército y la guerrilla de las Farc y ver sus pueblos hechos cenizas, formaron una cadena humana por varias horas, hasta que se silenciaron los fusiles, ese arrojo e ímpetu solo nace de la necesidad de parar la guerra, y el derramamiento de sangre de sus familias. Ese acto valeroso fue suficiente para que entendieran las dos partes enfrentadas, que no es necesaria la fuerza y las balas para ponerse de acuerdo, porque no se entiende que los soldados mueran inocentemente en la guerra defendiendo una democracia que es falsa, mientras la guerrilla trata de imponer sus ideas a un pueblo olvidado en las montañas y se crea con derecho sobre la misma.

Otro ejemplo de resistencia civil en Colombia, son los habitantes de Pijao, Salento, Génova y Córdoba, tal vez los más golpeados por el frente 50 de las Farc de los 12 municipios del Quindío, quienes se unieron para defender sus tierras y sus comunidades protestando por la violencia y cansados de una guerra que no entienden y un Estado que no hace presencia, como si el departamento no existiera y no solo este, sino muchos otros departamentos, que es donde efectivamente operan los grupos guerrilleros y eso tiene una traducción: donde no hay presencia del estado, está presente la guerrilla.

Estos son apenas unos esbozos de resistencia civil, sin dejar de lado las comunidades indígenas del departamento del Cauca quienes tienen una gran fuerza de movilización social.

Pero hoy esa loca idea de resistirse a un proceso de paz, de no estar de acuerdo con las políticas del gobierno, son la estrategia perfecta para enraizar aún más las diferencias ideológicas y por ende al disenso. Se le olvida al señor Uribe que no tiene autoridad moral para dar ejemplo y que se tome la vocería de decir que no se firme el proceso de paz con las Farc, cuando hoy todavía se respira paramilitarismo, el que él mismo patrocinó y llegó al poder con lo que hoy se conoce como parapolítica.

¿Qué razón justifica seguir otros cincuenta años en una guerra sin sentido? No es entendible que a estas alturas de la vida, unas cuantas personas se opongan a que pare la guerra, y le sea más fácil tener un discurso bélico y guerrerista, distorsionando y creando confusión en la población, para mantener la atención de los medios y mantenerse en el poder.

¿Quién dijo que se le va a entregar el país a la guerrilla? Esas frases alarmistas solo pueden venir de un hombre con miedo, que quiere demostrar poder, el que ya no tiene y cada vez se desfigura más, que sabe en el fondo que todo este show es para mantener su imagen de líder, el que ya no es como en otrora lo fue, cuando gobernaba este país como si fuera una finca más. Yo veo un civil que se resiste, a si tenga la investidura de ex presidente y ahora de Senador, por qué ahora no se les puede perdonar, no se le puede dar indulto a la guerrilla si cuando fuera Senador en el año de 1992 fue él quien diera la ponencia en el recinto para que se perdonara al M-19 y se le diera poder político, que es a lo que apunta toda fuerza armada, a tener poder político, y lo tuvieron, y que ha pasado con ellos, ahí están, han sido alcaldes, gobernadores, y lo que no se entiende es porque tiene en su movimiento al señor Everth Bustamante como senador siendo un exguerrillero del M-19. Ahí no hay coherencia en el discurso, por el contrario, hay una contradicción ideológica, y la resistencia a la que hace tanta bulla el señor Uribe, es solo una pesca en rio revuelto y no va a pescar nada, haciendo alusión a la célebre frase “confunde y vencerás”

La paz con la guerrilla se va a firmar, gústele o no a muchos señores todo poderosos, porque es imposible que la gran mayoría de los colombianos quieran la paz, y unos cuantos propendan por lo contrario, eso sí: es un fenómeno extraño que los llamados a defender la constitución y la patria sean justamente los que llamen a la resistencia.

Eso por donde se le mire no tiene sentido. No tiene pies ni cabeza. Es una torpeza mental, es una necedad de hacernos creer que todos los colombianos estamos equivocados y que el señor Uribe tenga la razón.

La llamada resistencia civil es el bumerang que recibirá el CD y acabará con este movimiento por oponerse a la voluntad del pueblo que es el que elige, y no todos pueden estar tan ciegos para no ver la verdad frente a sus ojos.

 

Eber Patiño Ruiz 

 

Hablemos de…
Eber Patiño Ruiz

Eber Alonso Patiño Ruiz es comunicador social, periodista de la Universidad Católica del Norte Sede Medellin, Antioquia. Su gran pasión es la radio y la escritura. Tiene dos novelas terminadas y una en camino, un libro de cuentos y otro de historias fantásticas; tres libros de poesía: Huellas, Tiempos y Expresión del alma.

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