Domingo, 22 de oct de 2017
Valledupar, Colombia.

Chiriguaná (Cesar, Colombia) / Foto: contraloriagen.gov.co

Chiriguaná, un pueblo que históricamente ha estado relacionado a grandes acontecimientos de la historia nacional, por su importancia geográfica, cultural, política y social. Desde tiempos de la colonia y luego del llamado Magdalena grande, ha venido siendo objeto del manejo del poder político, aplicado, a intereses de particulares.

Un acontecimiento histórico en la segunda mitad del siglo XVIII fue la incidencia o influencia política que ejercían las familias nobles de Mompós, sobre los pueblos del río Magdalena. Tanto era la incidencia que tiempos después, en 1810 afectó a Chiriguaná, ya que se genera un conflicto que ocasiona un descontento en la sociedad de ese tiempo. Lo cual lleva a Chiriguaná a pedir a Santa Marta su independencia del cabido de Tamalameque, lo que se hace a través de una petición fuerte y decidida hasta las últimas consecuencias. Ello debido a que desde Tamalameque, para nombrar alcaldes en Chiriguaná, se aceptaban complacientemente las peticiones de don Domingo López Bordel, un vecino de Mompós con mucho poder. Logrando así Chiriguaná su independencia de Tamalameque.

A comienzos del siglo XX, Chiriguaná continúa con su importancia, destacándose como uno de los pueblos de gran interés en el Magdalena Grande, teniendo en su división política a significativos territorios, que ya la historia nos ha permitido conocer. Territorios que más adelante pelearon ideológicamente para también convertirse en municipios e independientes.

En el desarrollo del siglo XX, Chiriguaná, como pueblo ligado a las costumbres políticas de la época seguía a la par de las decisiones  de los padrinos políticos y en muchos casos, padrinos de los hijos de la gente humilde, de un pueblo de campesinos pobres, decentes y con sueños de lograr el progreso académico o intelectual de sus hijos. Los sabios consejos de parte de los compadres (distinguidos) eran tenidos en cuenta, sin malicia y con la venia de los compadres (del común) para hacerlos efectivos como consejos bien definidos y oportunos; lográndose así complacer más adelante al compadre (distinguido) en aspectos como dádivas representadas en tierras, animales; y algunas veces el resguardo de dinero del compadre (del común).

Esas costumbres se han heredado en las gentes de la Chiriguaná del siglo XXI, haciendo de ella una sociedad que permite dejar en manos de otros “forasteros”  el destino político y económico del pueblo. Hoy las consecuencias están a la vista después de haber permitido que en otros tiempos siempre nos hayan quitado lo que por importancia geográfica y política, se había ganado.

Algunos de los padrinos políticos (distinguidos) honestos y leales, tenían buenas relaciones a nivel nacional y eran aprovechadas por ellos para traer progreso al pueblo; es así que se logró una prosperidad en la educación, salud y desarrollo institucional. De esta manera Chiriguaná despegó como cabeza municipal fortalecida con el aval de prestigiosos políticos del país.

Hoy las costumbres políticas, como tal, “Servir bien” han cambiado, existen intereses muy oscuros, y manejados muchas veces a control remoto por los que de verdad tienen las relaciones, a los mismos que les encomendamos nuestra salvación; pero al final nos damos cuenta que es igual a todos,  vienen con una gran sonrisa a sacar provecho de unas gentes que actúan mal para bien del pueblo; pero actúan bien en favor del foráneo el mismo que después, por su mal accionar, nos deja en banca rota y sin progreso, perdiendo   todo lo que se ha ganado desde tiempos inmemoriales.

Seguiremos llorando nuestra desgracia como municipio que ha quedado huérfano de accionar político, para defender nuestras instituciones.

El reto es grande, pero posible de alcanzar con más visión, más unión, menos egoísmo y pensar que Chiriguaná en verdad es de todos; y entender de una vez por todas que al entregar todo sin una reflexión bien concebida corremos el peligro de continuar nuevamente rumbo al precipicio. Hoy florecen las ideas, que nos permiten lamentarnos, el lamento es combustible para alcanzar nuestra realidad y la fortaleza.

Que este revés en la salud de Chiriguaná, con el cierre del segundo nivel del Hospital San Andrés, sirva de alerta para transitar un camino que día a día se tornará más difícil y la sociedad chiriguanera deberá estar atenta a nuevas actitudes y decisiones políticas que ratifiquen a los nuestros e impulsarlos al posicionamiento de escaños para futura defensa de nuestros intereses de pueblo y el desarrollo del mismo con sus gentes o familias.

 

Luis Alcides Aguilar Pérez

 

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Luis Alcides Aguilar Pérez

Luis Alcides Aguilar Pérez (Chiriguaná- Cesar). Lic. En Ciencias Sociales de la Universidad del Magdalena. Docente de secundaria. Fiel enamorado del arte de escribir. Publicaciones: La Múcura de Parménides – Compendio de cuentos, poesías y reflexiones; Sueños de libertad – Cuentos, poemas y diez reflexiones; Chiriguaná. Historia y Cultura. Novela inédita “¡Y la culpa no es de Dios!”

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