Sábado, 19 de ago de 2017
Valledupar, Colombia.

Aún hoy después de cinco semanas del paro de transportadores de carga, muchos nos preguntamos: ¿Qué es lo que está pasando en nuestro país? Impotencia y dolor ajeno por el campesino, que además de la explotación a la que es sometido por los intermediarios, quienes ofrecen el menor valor por sus productos, ahora no hay nada ni nadie que los salve de la inminente quiebra.

Son cinco semanas donde no han recibido un peso por sus cosechas ya podridas y no tienen dinero para pagar los trabajadores para desenterrar la que parecía la mejor cosecha del año. Súmele a este mal el indolente y macabro sistema financiero que no le importa si hay paro de transportadores o no, solo le interesa recibir la cuota del préstamo, donde el setenta por ciento va para intereses y el resto para amortizar la deuda.

Decir que hay un paro de camioneros, es ya motivo de alarma para sentarse a la mesa y exponer las diferencias, porque al romperse la cadena de producción todos perdemos, y eso es lo que está pasando justo en este momento, ya se perdieron las cosechas de cebolla, papa, tomate, habichuela, zanahoria, lechuga, pepino, en peligro está la recolección de la piña, el aguacate, el tomate de árbol, el lulo, la fresa etc. Las fincas lecheras están botando la leche, las fincas ganaderas no tienen sales para sus ganados, la industria avícola está al filo de la quiebra, porque no tiene cuido para sus aves. La porcicultura está en colapso por la escasez de concentrados. Los hospitales ya reportaron falta de medicamentos esenciales para los tratamientos de alta complejidad, lo mismo las vacunas y utensilios quirúrgicos. Los supermercados han reportado escasez de azúcar, atún, papel higiénico, aceites, leche líquida, entre otros productos de alta rotación y consumo. En doce departamentos se reporta falta de combustible.

Pero si la preocupación por falta de alimento en las principales ciudades del país, llama la atención y prende las alarmas, entonces: ¿cómo estarán de afectadas las poblaciones lejanas donde no llegan los medios de comunicación para cubrir la noticia? Y habría que preguntarle al campesino que siembra yuca, plátano, que tiene unos cuantos palos de café que por esta época está en plena recolección, qué piensa del paro de transportadores.

Esas son las voces no sentidas y escuchas, no valoradas, porque es el campo el que produce la comida para llevar a las grandes urbes, y los señores dueños de las empresas transportadoras pensando sólo en sus intereses particulares, en pugnas por el control y dominio del mercado,  a este caldo de cultivo súmele, el alto precio de los combustibles, los peajes, la competencia desleal y la guerra interna por el precio de los fletes, y el mal estado de las carreteras.

Todos estos males juntos son los que tienen el campo en la miseria, y vamos a pagar un alto precio, cuando la seguridad alimentaria del país esté bajo el control de los extranjeros, como hasta ahora se viene dando. Ya Colombia dejó de ser su propia despensa agrícola, para vivir a expensas de otros países. Los grandes cultivos de arroz, de sorgo, soya, cebada, maíz, algodón entre otros productos, son importados en cientos de toneladas y el agro colombiano sigue esperando la reforma agraria que está en mora desde hace más de cincuenta años.

Cultivar la tierra en nuestro país, es sinónimo de quiebra, sino, habría que preguntarle al Banco agrario que nos muestre el inventario de fincas y pequeños lotes de campesinos embargados porque no tuvieron conque pagar las cuotas del préstamo, preguntarle al campesino el dolor que lleva dentro al ver la que era su parcela, hoy en manos de terratenientes que no le interesa sembrar una semilla porque sabe que no es rentable cultivar nada en este país al que muchos llama un paraíso tropical, donde crece cualquier semilla que toque tierra.

Esa es la  miseria del campo colombiano, hoy potenciada con el paro de transportadores, una crisis de la que difícilmente se repondrán los campesinos y productores del agro en Colombia.

Más hambre, más miseria y pobreza es la que veremos en los años venideros, más carestía, más desempleo, más fuga de capital y cierre de empresas, más desmotivación inversionista, más corrupción, más politiquería, menos agro, menos desarrollo, menos esperanza de paz, si es que se le puede llamar paz acostarse con el estómago vacío a sabiendas que al llegar el otro día, no hay nada de comer y unos hijos que alimentar. Esa es nuestra realidad.

 

Eber Patiño Ruiz

@Eber01 

 

Hablemos de…
Eber Patiño Ruiz

Eber Alonso Patiño Ruiz es comunicador social, periodista de la Universidad Católica del Norte Sede Medellin, Antioquia. Su gran pasión es la radio y la escritura. Tiene dos novelas terminadas y una en camino, un libro de cuentos y otro de historias fantásticas; tres libros de poesía: Huellas, Tiempos y Expresión del alma.

[Leer columna]

Artículos relacionados

Los “Mampanos” deben cuidarse
Los “Mampanos” deben cuidarse
Durante los años 80, en la época dorada del vallenato, existía en el Cesar y la...
Apendejados por los escándalos
Apendejados por los escándalos
  En Colombia, el clima de críticas, enfrentamientos y destapes políticos viene in...
Diploma de bachiller, pasaje a la aventura
Diploma de bachiller, pasaje a la aventura
Por estos días miles de jóvenes adolescentes terminan su bachillerato. En las...
Editorial: En Mayo no hay desmayo
Editorial: En Mayo no hay desmayo
Tras la catarsis del mes de abril y la exuberancia del Festival, la ciudad de...
El hacinamiento carcelario (II)
El hacinamiento carcelario (II)
Para dar entendimiento a la compleja problemática del hacinamiento carcelario en...
.::La exposición "Leo Matiz" en México::.
.::El muralista de la lente en México - Gia Todaro::.