Miércoles, 29 de mar de 2017
Valledupar, Colombia.

Deshielo acelerado en el Antártico / Foto: National Geographic

Alarma hubo en abril. Los records de temperatura se rompieron en ese mes de 2016 y ocuparon titulares de los principales medios de comunicación en el mundo que registraron con sobresalto los aumentos dramáticos del calor en el planeta. “Es la temperatura más alta que ha tenido la tierra desde 1880, cuando comenzaron los registros”. Es decir, abril obtuvo el primer puesto de calentura en los 1632 meses documentados por la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).

Las cifras llegaron sólo a corroborar lo que la humanidad entera ha estado padeciendo como efectos directos del calentamiento global, temperaturas insoportables, incendios, inundaciones, vendavales; en fin, los fenómenos naturales exacerbados, entrando en riesgo todas las formas de vida en la tierra. 

Aún estaban los especialistas impresionados por los datos de abril, cuando se conocieron los de mayo. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó que el record de abril había sido roto y mayo se ubicaba en la cúspide de temperaturas elevadas de estos 136 años. “La situación del clima en lo que va del año nos da muchas razones de alarma”, dijo entonces el director del Programa de Investigación de Clima Global de la OMM, David Carlsson. Los informes de la NASA mostraron el incremento de la temperatura media global (0,93ºC por encima de la media del periodo de referencia: 1951-1980).

El panorama, tanto en hogares como en las calles, evidencia las dificultades que están teniendo las personas para que el calor tan alto les permita cumplir sus actividades sin fatigarse, sobretodo aquellas que tienen lugar en espacios abiertos o desprovistos de aire acondicionado; por ejemplo muchas instituciones educativas. “Es un sol picante que cree uno que va a llover y nada. A lo sumo caen tres goteritas que alborotan más el calor. Los niños llegan del colegio colorados porque los abanicos de los salones no dan abasto”, dijo Sofía Salas, ama de casa en Valledupar, Cesar.

Temperaturas que superan los 40 grados, y más aún la sensación térmica, han afectado a las comunidades del Caribe colombiano, donde se mantienen en auge la compra de ventiladores y aires acondicionados como medidas amortiguadoras; y en ciudades históricamente frías como Bogotá, las personas han empezado a modificar sus hábitos de vestuario, incorporando prendas de clima cálido. No obstante, regular el uso de aparatos eléctricos ha sido también un llamado desde diversos emisores, incluido el Papa Francisco, quien en su encíclica ‘Laudato Sí’, hizo un detallado análisis sobre la situación del planeta y anotó en un aparte: “Hay más sensibilidad ecológica en las poblaciones, aunque no alcanza para modificar los hábitos dañinos de consumo, que no parecen ceder sino que se amplían y desarrollan. Es lo que sucede, para dar sólo un sencillo ejemplo, con el creciente aumento del uso y de la intensidad de los acondicionadores de aire”.

Al girar la mirada hacia otros países, se encuentran panoramas aún más desalentadores. En India, por ejemplo, en mayo se registraron temperaturas de 51 grados centígrados a la sombra, en Phalodi, una localidad situada en la región occidental del estado de Rajastán. En Nueva Delhi sucedió algo similar.

Pero la carrera desmedida del clima no se detuvo. Cuando muchos sectores en el mundo pensaban que el calor daría una tregua, dados algunos cambios de estaciones y despedida del Fenómeno del Niño, se dieron a conocer las cifras de Junio, rompiendo todos los records. Junio es el mes más caluroso según el histórico de registros. “La temperatura media mundial de superficies terrestres y oceánicas para junio de 2016 fue la más alta para este mes desde 1880, año que comenzaron los registros de datos de temperatura global", anunció la NOAA.

Junio no sólo se ubica en el top de los más calurosos; es también el decimocuarto consecutivo en el que un mes supera al anterior, con una temperatura media global de 15,5 grados centígrados. Los pronósticos de julio ya se están haciendo.

La situación es crítica porque aunque aquí sólo se ha hecho referencia a las transformaciones de la temperatura del planeta, los cambios son generales, siendo también significativos el deshielo y el aumento del nivel del mar. Al respecto, la NOAA ha dicho que "si bien estos dos indicadores del clima han superado los registros en 2016, los científicos de la Nasa dijeron que es más significativo que la temperatura global y el hielo marino del Ártico continúan sus décadas de tendencias de cambio". Las cifras muestran un aumento promedio global de 19 centímetros, desde 1900, acelerado en las décadas recientes, lo que ha hecho vulnerables a países e islas de baja altitud.

En octubre pasado se reunieron 146 países  y presentaron sus planes para enfrentar el cambio climático y, mediante un acuerdo vinculante, avanzar juntos hacia la mitigación del impacto y el logro –entre otras cosas- de los pronósticos de aumento de temperatura global para 2100 en 4.5 grados centígrados (que es el panorama si no los países no actúan), pueda bajarse a  2.7 grados centígrados. Para ello, los países deben cumplir un trabajo riguroso, intenso, ya que de continuar con las políticas actuales el promedio global alcanzaría los 3.6 grados centígrados, según la Organización de Naciones Unidas.

Los propósitos suponen un compromiso de toda la humanidad para aportar, desde sus roles y posibilidades, a la reducción de dióxido de carbono (CO2) que se está enviando a la atmósfera: Emisiones de gases (liberados por las actividades industriales y agrícolas); de gases de efecto invernadero (de efecto natural, que es la forma en que la atmósfera de la tierra atrapa un poco la energía del sol); los liberados por la quema de combustibles fósiles (carbón concentrado, petróleo y gas).

Esta, la concentración de CO2 en la atmósfera, también batió su propia marca en los tiempos recientes, alcanzando su record en mayo pasado. Expertos de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, han anunciado que  el 2016 será con toda probabilidad el primer año con mayor concentración de CO2 en la atmósfera.

Lo que se presagia, si no se asumen planes serios y urgentes, es una situación en la producción de alimentos y cifras dramáticas de afectados por la sequía, inundaciones, tormentas, olas de calor, desplazamientos de zonas en las que ya no será posible la vida. Para Colombia, el Ideam ha lanzado una alerta temprana de vendavales repentinos, para que las comunidades de preparen, pues ya registran 600 emergencias en la época de lluvia que recién comenzó en el país; no obstante, con el esfuerzo de todos será posible que el impacto sea menos devastador.

 

María Ruth Mosquera

@Sherowiya 

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