Sábado, 25 de mar de 2017
Valledupar, Colombia.

La historia fluye en un suntuoso spa que está situado a los pies de los Alpes suizos. Los protagonistas son dos viejos de algunos ochenta años: un compositor y director de orquesta que se niega a volver a hacer conciertos, y un cineasta que con unos muchachos está luchando por acabar una película, a la que ha llamado “Mi testamento”.

Claro, estos viejos tienen los roles esenciales, pero existen otros personajes que son tan enternecedores como ellos, por ejemplo, el actor que aspira a no ser recordado porque hizo el papel de un robot, los ancianos amantes que en ningún momento se hablan, la joven masajista que lo comprende todo con sus manos, el Maradona gordiflón que camina con un bastón pero que sigue amando a la pelota, la mujer que le teme a las alturas y que vuelve loco a los hombres con su sexo.  

Los temas básicos son la juventud, la vejez y la creatividad, pero por medio de ellos se abordan otros asuntos importantes de la vida: el amor, el odio, el dolor, la traición, la muerte… Se puede apreciar un dibujo vigoroso de la melancolía que causan los años, las fuerzas y las capacidades que poco a poco se van disipando. Hay un juego bello de voces que enardece la carne y que lleva a sentenciar que la inteligencia y el humor son lo mismo.

Se trata del filme La juventud del director italiano Paolo Sorrentino, quien en el 2014 ganó el Oscar a mejor película extranjera con La gran belleza. La juventud es un tratado de filosofía, cinismo y de cine felliniano (Sorrentino es un alumno de Federico Fellini). Tiene unos diálogos inteligentes y chistosos, pero jamás dejan de ser naturales, bellos.

Todas las actuaciones son impecables, en especial las de los zorros viejos de Michael Caine y Harvey Keitel. La fotografía es tan hermosa como el desnudo que hace Poppy Corby en la piscina del hotel, el montaje es perfecto y la música es poesía. Bueno, la película de Sorrentino es poesía del principio hasta el final, poesía pura que es capaz de entusiasmar y retorcer el espíritu.

 

Carlos César Silva

@CCSilva86 

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