Sábado, 25 de mar de 2017
Valledupar, Colombia.

El largometraje se titula Tren de noche a Lisboa. Es una coproducción entre Alemania, Portugal y Suiza que salió al ruedo en el año 2013. Dura 111 minutos, 111 minutos que no son eternos sino más bien vertiginosos, expeditos. El director es el danés Bille August, conocido igualmente por La casa de los espíritus (1993), Los miserables (1998) y Adiós Bafana (2007). La historia está basada en la novela Tren nocturno a Lisboa del filósofo suizo Pascal Mercier y el personaje principal es asumido por Jeremy Irons, quien realiza una actuación impecable, que conmueve.

Los hechos que narra están inundados de intriga. Un docente de latín de un colegio de Berna, el desolado y taciturno Raimond Gregorius, se encuentra un día, en el puente de Kirchenfield, a una joven portuguesa que está a punto de lanzarse a las aguas del rio Aar. Alarmado, el profesor corre hacia la muchacha y la alcanza a salvar de la muerte. Enseguida la lleva hasta el instituto donde él trabaja, pero la muchacha logra huir de repente, dejando solamente una chaqueta impermeable y el libro El orfebre de las palabras del médico portugués Amadeu de Prado.

Raimond Gregorius se adentra con mucha curiosidad en la lectura del libro y le brota la imperiosa necesidad de averiguar sobre la vida del autor. Así que deja a un lado su trabajo, se olvida de su vida monótona y se larga hacia Lisboa en un tren nocturno. Entonces se lanza a una pesquisa terrenal pero igualmente literaria, alcanzando a rencontrarse con sus miedos, con su nostalgia, con su felicidad. Va, a través de la memoria de otros, al Portugal del dictador Salazar, del Carnicero de Lisboa, de la resistencia, de los amores y de los desamores.

Tren de noche a Lisboa es una película triste. Quizás no se puede hallar un adjetivo más acertado para calificarla: triste. La soledad como una autoflagelación suscitada por el remordimiento, la amistad interrumpida por la disputa de un amor y la muerte que corroe la conciencia de los vivos, deambulan suavemente por sus imágenes y  por sus diálogos, esos benditos diálogos que son tan humanos como filosóficos. Sin embargo, al final germina una esperanza, una luz que muestra un camino opuesto al dolor y que es capaz de reconfortar el cuerpo y el alma. Bueno, se trata de un final obvio, pues la vida siempre da oportunidades así.  

 

Carlos César Silva

Twitter: ccsilva86

Artículos relacionados

Salvajes o las guerras despiadadas del narcotráfico
Salvajes o las guerras despiadadas del narcotráfico
Oliver Stone tiene ese don de meterse en los asuntos más candentes de la actualidad y...
Clint Eastwood: el último gran clásico del siglo XX
Clint Eastwood: el último gran clásico del siglo XX
Clint Eastwood es cine en estado puro. Su naturalidad a la hora de interpretar, sin...
El Hobbit 3: el esperado cierre de una trilogía
El Hobbit 3: el esperado cierre de una trilogía
La trilogía El Hobbit se cierra con un broche no de oro, sino más bien acero. El...
Las mejores películas del 2013
Las mejores películas del 2013
El año que termina presentó en la cartelera de cine colombiana un buen número de...
Títanes del Pacífico: puro espectáculo visual y poco más
Títanes del Pacífico: puro espectáculo visual y poco más
Hacía tiempo que no escribía con este espíritu y muchos de los que leen mi columna...
.::Por la memoria y futuro del teatro colombiano::.
.::La historia del teatro de Títeres::.