Martes, 23 de ene de 2018
Valledupar, Colombia.

Imágenes del documental "Porro hecho en Colombia"

Muchas expresiones musicales de los pueblos caribeños se inspiran en la filosofía profunda de la gente sencilla, afable al calor de tintos en frescas noches de tertulias, recreando la memoria de las últimas y venideras fiestas populares, rememorando  la gracia de antiguas y recientes canciones en compañía de guitarras sin mayores preocupaciones vitales.

Es todo un crisol en los designios musicales de pueblos orgullosos que atienden más a la intuición que a la razón; ubicados al lado de la luz y del bien de sus costumbres, comprendiendo que el destino está más allá de la voluntad personal; siempre sabedores de que la adversidad estará presente en el camino de la vida, y el vencerla es la que da mayor sentido a la existencia.

Orígenes del Porro

El Porro es hijo de la Cumbia, ambes preponderantes en el folclor de la costa atlántica colombiana. En él se observan los elementos básicos de la fusión cultural triétnica, con preeminencia del factor africano. Sus ejes son las ciudades como Cartagena, Montería, Santa Marta, Barranquilla y Sincelejo, como nos lo resaltan los investigadores Guillermo Abadía y Antonio Brugés: “El porro nos muestra una realización del pueblo que ha encontrado camino que sabe lleno de  venturosas impresiones, con cierta equidistancia entre el merengue y la cumbia”.

El porro está tocado por la magia de la poesía y la fértil imaginación de su lírica, con anhelos de vida, amor y compasión, esperanza, solidaridad y tristezas, ironía y sátira, orgullo lealtad y angustia, gozoso en sus sentimientos humanos,  que muchas veces acude al sueño del olvido para recordar aquellos instantes felices del pasado.

El porro ha tenido espectacular acogida en su expresión de canto, música y baile, en todos los sectores sociales, por toda Colombia y hasta en cercanos y lejanos países, como en Francia, donde se han popularizado sus orquestas para retretas dominicales. Muchas agrupaciones tipo jazz band con trompetas, trombones,  saxos, contrabajo, batería y percusión antillana, han reemplazado a los conjuntos típicos tradicionales.

Muchos autores se han consagrado con sus creaciones: Gabriel Pérez, Alberto Ruiz, Calixto Ochoa, Rodrigo Hernández B., Alfonso Ruiz, Ciprián  Hernandez,  Pedro Laza, Tony Camargo, Lucho Bermúdez y Pacho Galán, han entregado a la posteridad  festivas composiciones como: San Fernando, Fiesta de negritos, Borrachera, Caprichito, El toro negro, Cosita Linda, etc.

Estructura del Porro

Su vivo ritmo de compás binario se interpreta con conjuntos similares al de cumbiamba. Su nombre se deriva de los tambores cilíndricos de una membrana que percutía el esclavo: aporrear con porra o palo y con ritmo constante y contagioso, como lo afirma un canto  tradicional:

Me enamoré ar momento  / de  su  guapeza,   /  y juntos nos soplamos

Entre la ruea / a bailá  un porro, /  y er truján se atrevió,  / me pisó er cobo …

El porro presenta características propias tanto en su tempo, como en sus melodías y estilos vocales e instrumentales. Se basa en el octosílabo, coplas en cuarteta, refiriéndose a acontecimientos recientes, que se desplazan entre lo amoroso y la crónica social, que en un tiempo era colectivo y de mucha libertad coreográfica, y que ahora es un danza de pareja enlazadas en compases estables y armónicos.

Cuenta con dos variantes: el porro palitiao y el porro tapao. En el primero, el bombo, instrumento básico, es percutido con dos palos, donde se realiza una figura rítmica fija, regular sobre el aro, en el momento del estribillo, como si fuera el cencerro. Es un aire más lento. En el porro tapao se percute el bombo sobre uno de sus parches, mientras en otro se va tapando con la palma de la mano para alcanzar matices, evitando la vibración de algunos toques, en un juego tímbrico de mucha destreza, en aire más rápido.

“Er porro para ser porro / sólo lo pueden bailar / estas  gentes  bullangueras  

que  han nacido  frente al mar”.

 

Jairo Tapia Tietjen

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Jairo Tapia Tietjen

Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

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