Sábado, 18 de nov de 2017
Valledupar, Colombia.

Expectantes pasamos los periodistas la semana anterior y todo por una promesa de foto. Algunos pensamos que era del equipo de prensa municipal que se volvieron expertos en eso, cosa que agradecemos, pues la fotografía -como oficio- se acabó. O casi. Nos quedan Nando Vergara, pues William de Ávila se retiró. William se ha retirado de muchas cosas, hasta del Farolito Rojo. Mejor dicho se quedó. Ni para que hablar de los fotógrafos de caballito y sus “conitos” que  marcaron nuestra niñez. La noticia la escuchamos por Radio Guatapurí, por tanto la creímos.

El alcalde de Codazzi, Luchito Peñaloza iría al Rio Magiriamo a tomarse una foto en cuero para enviarla al señor De La Calle. Y  entonces la cosa se alborotó. El jefe de negociaciones del gobierno con las FARC: ¿Qué diablos hace con una foto en cuero de un alcalde del Cesar? Pensé entonces que era un buen gesto de paz, luego del abrazo entre Palmera y Tovar. Incluso llegué a pensar que era la real presentación de la cartilla de la ministra de educación en temas de género o la interpretación del presidente Santos cuando advierte a los padres de familia eviten a sus hijos consumir bebidas gaseosas y azucaradas porque pueden quedar como el señor de la foto. Pensé también en las críticas de otras personas con igual peso, pero al mismo tiempo me quité un peso de encima al saber que lo de Peñaloza era una protesta local y no una vaina nacional, menos mal.

Son tantos los mensajes en estos tiempos de redes que ya sabemos las cosas antes que sucedan. Al fin me llegó la foto al correo. Es hermosa, piensen ustedes en Animal Planet y sus especiales en el desierto africano o en los grandes ríos cuando los hipopótamos cruzan peleándose con los cocodrilos.

Vuelvo a ver la foto, y sigue hermosa y redonda como las que inspiraron a Botero. Si las mujeres esperan ver un miembro grande de cualquier comunidad, olvídenlo, esto es arte. Arte del grande con miembro pequeño y enorme talento. Es una foto bien hecha con toda la técnica que queda del rio de los yukpas, sin importar que  la flecha no dispare. Estamos en posconflicto.

Ya algunas empresas con contratos grandes de alimentos están aprovechando esta imagen, para que los niños vean como quedan de lindos y gorditos y no como aquella amenaza de comida en Aguachica. Me cuentan que la señora, Katia Rosado ha dicho que así quería ella dejar a los niños pero es que le piden demasiado porcentaje los políticos por los contratos (del 15 pasaron al 40%, por Dios), es mejor no seguir con el negocio, es decir gana más no ejecutándolo.

Alguien propuso hacer una estatua en “La Fuente” denominada “Gordos para siempre”, pero les dijeron que con tantas inauguraciones a ese lugar era mejor esperar la siguiente administración. Otras alcaldías enviaron imágenes de gordas y gordos felices y desnudos por el mundo. Hasta el fotógrafo Spencer Tunick propone a Valledupar para su próximo encuentro de trapos al aire en el próximo festival por sus 50 años. No crean que el beso de Poncho Zuleta y Silvestre es en vano, fue un simple anticipo.

Con estas prisas de la inmediatez podemos equivocarnos, sin embargo la expectativa por la fotografía del alcalde de Agustín Codazzi es posible encontrar mojones de su cartografía en su tierra, ni más faltaba que no tengamos puntos de referencia en la ciudad que lleva por nombre su apellido. Giovanni Battista Agostino Codazzi Bartolotti (en español, Juan Bautista Agustín Codazzi Bertoloti) fue un ingeniero militar italiano de ocupación artillero, brigadier, furriel,  y mariscal de campo, entre otras, durante las Guerras Napoleónicas, geógrafo, cartógrafo, por ninguna parte aparece que era de alguna comunidad sino de varias.

El furriel es nuestro actual cabo entre militares. De ahí viene nuestro dicho “de cabo a rabo” y  encuentro razones para tratar de entender la fotografía, insisto sin rabos o al menos muy mínimo lo que alcanzamos a ver. Creo falta pixeles o pinceles, tengo la duda.

Que sea entonces una fotografía para la historia, para el encuentro o el reencuentro con nuestros saberes ancestrales. Ojalá los yukpas encuentren su punto de encuentro en su bola de cristal. O de carne para ser exactos. Al final, una imagen valen más que mil palabras. A palabras desnudas, ojos expectantes.

 

Edgardo Mendoza Guerra.

Tiro de chorro

Tiro de chorro
Edgardo Mendoza

Edgardo Mendoza Guerra es Guajiro-Vallenato. Locutor de radio, comunicador social y abogado. Escritor de cuentos y poesías, profesor universitario, autor del libro Crónicas Vallenatas y tiene en impresión "50 Tiros de Chorro y siguen vivos", una selección de sus columnas en distintos medios. Trata de ser buena gente. Soltero. Creador de Alejo, una caricatura que apenas nace. Optimista, sentimental, poco iglesiero. Conversador vinícola.

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