Sábado, 25 de mar de 2017
Valledupar, Colombia.

El tráiler de Escuadrón suicida me ocasionó una intriga casi alucinante. Sus imágenes góticas me condujeron a codiciar una película de personajes complejos, diálogos suspicaces y escenas perturbadoras. Esperaba ver cabezas rodando por doquier, pero asimismo vislumbraba una historia con juegos psicológicos, trampas argumentativas y circunstancias verosímiles. Así que cuando el filme por fin llegó a las salas de cine de Valledupar, corrí a verlo con el estómago burbujeando, pero la realidad resultó contraproducente y me tropecé con una profunda desilusión.

Escuadrón suicida es un largometraje inspirado en los cómics de la pandilla de antihéroes más popular de DC Comics. Fue escrito y dirigido por David Ayer, el mismo de Corazones de aceroSabotage, Dueños de la calle, entre otros. Algunos  artistas reconocidos de Hollywood se prestaron para ser payasos de este circo de la obviedad y la estupidez: Will Smith, Jared Leto, Margot Robbie, Joel Kinnaman, Jai Courtney, Viola Davis… Ellos derrocharon sus renombradas destrezas en una obra para el olvido.

La historia surge luego de los hechos de Batman y Superman: El amanecer de la justicia. El gobierno se encuentra sumergido en el pánico por la amenaza de una visita alienígena al planeta y la líder de la agencia secreta A.R.G.U.S., la cruel Amanda “El Muro” Waller, plantea como solución reclutar a los villanos que tengan las habilidades más sanguinarias y fantásticas, con el propósito de contrarrestar la situación. A partir de ahí se comienzan a desenvolver una serie de eventos que no tienen ni pies ni cabeza, que resultan poco fiables y que causan tedio, desencanto y hasta rabia.  

Dicen que esta cinta ha recaudado muchos millones de dólares. Tal vez por eso me resulta tan acoplada con los libros del tal Paulo Coelho, que son malísimos pero se venden como pan caliente. Escuadrón suicida es una exhibición terrible y fastidiosa de personajes insípidos, diálogos bobos y hechos insolentes. La vi hasta el final para poder escribir estas letras sin que me asaltara la duda, para no perder la entrada al cine. No obstante, debo admitir que no todo fue decepción y al menos una sola cosa buena me dejó: la certeza de que soy un iluso que se deja engañar de un simple tráiler.

 

Carlos César Silva

Twitter: @ccsilva86

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