Lunes, 23 de oct de 2017
Valledupar, Colombia.

El escritor noruego Jostein Gaader, autor de la novela “El mundo de Sofía”, afirmó que “estamos viviendo un momento crucial en la historia del ser humano, en gran parte debido a los últimos descubrimientos en biogenética y a las implicaciones éticas que estos conllevan. Quizás nos estemos dirigiendo hacia una catástrofe, aunque deseo que no sea cierto. El mapa genético nos ayudará a combatir ciertas enfermedades pero no aclara lo que es el ser humano. Pienso que la ciencia acabará encontrándose con límites. Las fuentes del conocimiento se agotarán y pervivirá el secreto, el enigma de la vida, la idea de que estamos dentro de un gran misterio” [1].

La investigación que la ciencia hace con seres humanos, la manipulación del código genético, la fecundación in vitro y la prolongación artificial de la vida humana ha suscitado en la sociedad problemas éticos que se hace necesario reflexionar en torno a la relación entre ética y ciencia. La bioética como una nueva disciplina en nuestros días, ha abortado esta problemática que tiene como objeto de estudio los problemas éticos que se derivan del desarrollo de las ciencia y la tecnología aplicados a la vida humana y su fundamento se apoya en hacer aplicar éticamente el conocimiento de la tecnología y las ciencias biomédicas en la investigación del ser humano como quiera que la ingeniería genética manipula los genes.

El desarrollo de la ciencia y la tecnología ha problematizado esa relación entre ética y ciencia en tanto que se advierten las consecuencias negativas para la supervivencia humana como la producción de seres humanos en serie y la producción de gérmenes patógenos violentamente peligrosos. No obstante, hay que señalar que la investigación que conduzca al beneficio humano, a su plena realización y hacia el máximo desarrollo de sus potencialidades e inteligencia sin afectar su dignidad, creemos que es pertinente y legítima, como investigación científica. No así la investigación que se dirija a su exterminio fundamentándose en una supuesta " inferioridad de la raza”. 

La bioética da cuenta que el desarrollo de la ciencia y la tecnología no convierta al hombre en un experimento de laboratorio con fines ajenos a su condición humana. Potter quien acuñó el término en 1970, definió la bioética como un "estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias humanas y de la atención sanitaria, en cuanto se examina esta conducta a la luz de los valores y principios morales "y surge como consecuencia del progreso biomédico y el desarrollo de la ciencia en donde entran en juego decisión de dilemas, análisis de casos, derechos de los pacientes, la dignidad de la vida etc. Las prácticas médicas como las técnicas de congelación, útero de alquiler, la inseminación artificial, donación de células sexuales, transferencia de embriones, clonación, etc., generan conflictos éticos y morales que la bioética tiene como solución mediar para que se actúe dentro de los principios de la dignidad humana. El desarrollo de las ciencias biomédicas ha avanzado y se abren más las posibilidades de intervenir en la vida humana suscitando sospechas por la utilización mercantil o política que de ella puedan hacer las trasnacionales, por ejemplo, el Proyecto del Genoma Humano.

La investigación científica en esta área del conocimiento tiene que darse sobre principios éticos fundamentales que no atenten contra la integridad de la dignidad y el ser del hombre. La utilización de la técnica o la ciencia como poder del conocimiento humano es también objeto de reflexión ética como las acciones humanas. La investigación genética como las acciones humanas requiere de esa reflexión ética en tanto atañen a la condición humana. La ciencia no es neutral y los investigadores científicos también hacen parte del equipo de investigadores de los monopolios y las trasnacionales y, además, está muy cercar del poder político y económico de los estados. En esa perspectiva la utilización política con fines políticos o económicos afecta profundamente esta relación entre ética y ciencia. Con todo, esta relación conflictiva entre las prácticas médicas y la ética son el resultado de la sociedad del lucro en el contexto en la que está inmersa. 

En la sociedad capitalista postindustrial de la que reflexionaba Marcuse, todo se convierte mercancía y los genes también tienen ya una patente. El derecho a morir con dignidad es otra de las problemáticas que atañen a la bioética en tanto la técnica biomédica puede mantener con vida a un individuo en estado de coma. ¿Hasta dónde es moral o ético desconectarlo? ¿Hasta qué punto mantenerlo con vida de manera artificial? Son interrogantes que se plantean a la luz de la bioética. El hombre se niega morir y quiere descubrir los secretos de la inmortalidad, por ello investiga y experimenta con el ser humano como queriéndole disputarle a la Naturaleza su origen. Ahora bien, de todas maneras a pesar de las múltiples implicaciones éticas que se encuentran en esta relación entre ética y ciencia, el avance de las ciencias biomédicas y el desarrollo de las tecnologías no se detiene aunque estas pueden retardarse debido a sus implicaciones políticas por parte de los gobiernos o los estados involucrados en estos procesos de investigación genética. 

La bioética como una ética sirve a la relación entre ciencia el individuo, sociedad y tecnología en cuanto salvaguarda esta relación de manipulación o degradación de la técnica y sus implicaciones éticas o políticas. Los nuevos descubrimientos de las ciencias biomédicas o sus avances, éticamente tienen que aplicarse con un sentido del humano sin dejarse mercantilizar o manipular en beneficio del poder. Un desarrollo de esta ciencia sin ética es altamente peligroso para la esencia de la condición humana y su dignidad. El debate de la comunidad científica en torno a la clonación nos remite también a un problema ético porque se va a reproducir bajo un cálculo exacto donde se puede terminar la condición humana del individuo que se requiere. Un ser humano reproducido en el laboratorio y no por los métodos naturales es el primer paso de convertir al hombre en el creador supremo del hombre donde las implicaciones éticas y morales se agudizan en tanto subvierte los procesos de la procreación humana. Aquí la bioética tiene un campo para su reflexión en el debate por la vida, el ser del hombre, los derechos humanos etc.

 

Antonio Acevedo Linares

 

Referencias

1. Hugo Caligaris. Maya, la clave de la evolución .Vanguardia Dominical # 1517, Bucaramanga, 2000 .Pág., 12.

2. José Luis del Barco. Bioética de la persona. Fundamentos éticos y antropológicos. Universidad de la Sábana. Bogotá 1998. 

3. Potter Van Rensselaer. Bioética puente, bioética global y bioética profunda .University of Wisconsin-Madison.

Cultura & Sociedad
Antonio Acevedo Linares

Antonio Acevedo Linares (El Centro, Barrancabermeja, Colombia, 1957).Poeta, Ensayista y Sociólogo. Profesor universitario. Magíster en Filosofía Latinoamericana con especialización en Educación Filosofía Colombiana de la Universidad Santo Tomás y especialización en Filosofía Política Contemporánea del Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia. Ha publicado los libros de poesía y ensayos: Plegable # 1 (Poesía), 1987; Arte Erótica, 1988, Plegable # 2 (Poesía) 1990, Plegable # 3 (Poesía) 1994, Sociedad de los poetas, 1998. Plegable # 4 (Poesía) 1999. Los girasoles de Van Gogh, Antología poética, 1980-1999. Vol.1, 1999, Plegable # 5 (Poesía) 2000, Plegable # 6 (Poesía) 2001, Poesía de viva voz (CD) 2004, Atlántica, Antología poética, 1980-2004. Vol.2, 2004, En el país de las mariposas, Antología poética, 1980-2007. Vol.3, 2007, Por la reivindicación del cuerpo y la palabra, (Reseñas criticas) 2008.La pasión de escribir (artículos, ensayos y entrevistas poetas y escritores colombianos) 2013. La poesía está en otra parte, 2016.

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