Jueves, 20 de jul de 2017
Valledupar, Colombia.

Siempre que escucho aquella obra recuerdo la primera vez que oí su historia y el porqué de su sobrenombre “Heroica”. No tendría más de 14 años cuando entré con mi padre en una librería donde sonaba como música ambiental.

- Esa música la conozco. Es de... ¿Chopín?

- ¡Muy bien! Tienes buen oído -dijo el vendedor mientras mostraba la carátula del disco compacto-. ¿Sabes cómo se llama?

- Creo que “Polonesa”. A  mi padre le encanta y la pone a menudo.

- ¡Efectivamente! “Polonesa Heroica”, concretamente. ¿Sabes por qué?

- Lo de Polonesa me suena a Polonia; pero lo de Heroica... Ni idea.

- Si tu padre me deja, yo te lo cuento con mucho gusto.

- Por favor, a ambos nos encantará escucharle -respondió mi padre.

- Bueno, en realidad -comenzó el librero- este título no se lo puso Chopín, que nació en Polonia, como sabes. Desde 1815, si no recuerdo mal, ese país formaba parte del Imperio Ruso, hasta que en 1830 se produjo una revolución para buscar la independencia. Esta obra fue elegida a modo de himno para aquella revolución. Los acordes del tema central se interpretaban como una llamada al levantamiento, pues entre sus notas se creía escuchar la frase “despierta Polonia”. Cuando en 1939, los nazis y unos días después los soviéticos -después de haber firmado un pacto secreto con los anteriores- invadieron ese país, pudo volver a escucharse la “Polonesa  Heroica” como llamada a la resistencia.

Al ver mi cara y cómo mis ojos miraban una otra vez al disco. El librero adivinó mis pensamientos y dijo entre sonrisas:

- ¿Quieres escucharla otra vez, verdad?

- Si, si, por favor. Póngala.

Rodeados de libros; envueltos en un ambiente mágico y un silencio acogedor, escuchamos, escuché como ninguna vez lo había hecho, esa obra que para mí tiene un significado especial desde entonces. Yo no pude oír entre sus notas la frase “despierta Polonia” entre otras cosas porque no tengo ni idea de cómo suena en aquel idioma, pero lo que sí recuerdo es que a mí me despertó. Esa tarde aprendí muchas cosas y no solo porqué dicha Polonesa se conoce como “Heroica”. Aprendí el poder de la música para movilizar conciencias. Años más tarde supe que otra música, una humilde canción de un cantautor portugués, fue la señal para el comienzo de una revolución capaz de cambiar los destinos de un país; capaz de cambiar fusiles por claveles.

Grândola Vila Morena,

terra de fraternidade,

O Pobo es quien mais ordena

dentro de ti,

oh cidade.

Hoy, cuando han pasado más de 40 años de todo aquello y de lo logrado entonces apenas si queda algo, los que vivieron esos días o los que hemos oído hablar de ellos, nos emocionamos cuando escuchamos el “Grândola” al igual que yo me emociono cada vez que escucho la “Polonesa Heroica” de Chopín recordando aquella tarde.

Años más tarde supe también que la voz de una generación puso música tanto a versos propios como a los prohibidos de Lorca, Miguel Hernández, León Felipe o tantos otros, y esa voz se constituyó en la Banda Sonora de la lucha contra la dictadura en España.

Esa tarde aprendí algo fundamental: la capacidad de la música, del arte, para movilizar conciencias y porqué quienes gobiernan o pretenden gobernar el mundo desde los despachos de bancos, multinacionales, gobiernos o medios de comunicación, no quieren que los de abajo se acerquen –nos acerquemos-  al arte o la música, y difunden productos que en lugar de movilizar conciencias, las adormezcan; que en lugar de estimular el pensamiento crítico, lo acallen.

La “Polonesa Heroica”, El “Grándola “, los temas de los cantautores españoles del tardofranquismo, tantas y tantas otras obras, fueron construyendo la Banda Sonora de mi vida, tal vez como resistencia a esa manipulación a la que nos pretenden someter.  Tal vez estos párrafos sean parte de esa resistencia, pero si aquella tarde no hubiera conocido la historia de la “Polonesa Heroica”, tal vez nunca los hubiera escrito.

 

Antonio Ureña García

 

Contrapunteo cultural
Antonio Ureña García

Antonio Ureña García (Madrid, España). Doctor (PHD) en Filosofía y Ciencias de la Educación; Licenciado en Historia y Profesor de Música. Como Investigador en Ciencias Sociales es especialista en Latinoamérica, región donde ha realizado diversos trabajos de investigación así como actividades de Cooperación para el Desarrollo, siendo distinguido por este motivo con la Orden General José Antonio Páez en su Primera Categoría (Venezuela). En su columna “Contrapunteo Cultural” persigue hacer una reflexión sobre la cultura y la sociedad latinoamericanas desde una perspectiva antropológica.

[Leer columna]

Artículos relacionados

La saga familiar de Kirmen Uribe
La saga familiar de Kirmen Uribe
“Vojtech (Jasny) me dijo una frase: “Nada ocurre en vano” (Op. Cit, pág 156). La...
La lúcida pasión de escribir
La lúcida pasión de escribir
Aunque la mayoría de la gente considera que  la poesía es una ilusión y un...
Cacería
Cacería
  El asunto no era tan sencillo. Primero porque Óscar Javier Vásquez estuvo...
Noventa años del natalicio del escritor García Márquez
Noventa años del natalicio del escritor García Márquez
  Las cosas suceden, cuando tienen que suceder. En una antigua ranchería de La...
“Hay muchas formas de leer los cómics”: Tony Arévalo
“Hay muchas formas de leer los cómics”: Tony Arévalo
La historia del Cómic moderno tiene sus anécdotas y su interés ya que sus héroes son...
.::La historia del 20 de julio::.
.::Gabriel García Márquez: Literatura y memoria::.