Miércoles, 28 de jun de 2017
Valledupar, Colombia.

El artista Chabuco (arriba) y Luis Alfredo Domínguez en Mompox

Cuando llegan estos días, desde bien temprano se encuentran grupos de músicos tocando jazz en las esquinas, en las plazas, los parques, la orilla del río, las iglesias, por doquier. El pueblo se envuelve en una especie de concierto multisonante con cadencias de polcas, mazurcas, valses, danzones y otros ritmos europeos, mimetizados en el folclor popular, apropiados y transformados por músicos locales y para renacer como ‘música momposina’. Al caer la tarde, la fiesta se traslada a la plaza central, la Santa Bárbara, donde tienen lugar los encuentros, abrazos, cantos, bailes y otras manifestaciones del ser cultural que ahí nace o que ahí llega.

El ambiente de fiesta desplaza el sopor habitual. Hay rostros sonrientes y las calles se visten con guirnaldas de colores, igual que las fachadas de las casas, los monumentos y todo el mobiliario urbano que es embellecido para la especial ocasión: Mompox recibe a miles de visitantes que llegan desde diversos rincones del mundo para vivir en carne propia el ‘Jazz Festival’, que este año alcanza su quinta versión.

A Luis le gusta mucho que llegue esta época porque todo se transforma; “con el Festival, el ambiente cambia radicalmente, embellecen la ciudad y además se mueve la economía de la ciudad. En estos pueblos de por acá es muy difícil la economía. No tenemos fuentes de ingreso, grandes industrias, fuentes de trabajo y el turismo o ‘industria sin chimenea’, mueve mucha gente; en estos días los que están haciendo todas esas obras se están ganando su platica: hoteles, restaurantes, guías turísticos…”.  Él se encarga de recibir a muchos visitantes y enseñarles cada rincón, cada historia, cada ritual de este pueblo ribereño; es por eso que al despedirse, decenas de personas llevan su nombre en su lista de contactos: Luis Alfredo Domínguez Hazbun, el momposino auténtico y amable.

“También me parece bueno el festival porque vemos artistas de alto nivel, tanto nacionales como extranjeros, que nunca habíamos pensado ver y escuchar cantar en Mompox y menos gratis”. Entre esos artistas esta vez está Chabuco, de quien Luis dice “es un gran artista”.

Y a Chabuco le encanta el pueblo de Luis. “Mompox, por muchos años ha sido uno de los pueblos más representativos de Colombia, creo que el más cuidado, por estar al lado del río Magdalena y porque su gente es buena, hospitalaria. A parte de su belleza geográfica, histórica y arquitectónica, es un pueblo lleno de mucha riqueza natural, folclórica y cultural. Me encanta Mompox”, expresa Chabuco y añade su agrado por ser uno de los invitados del Festival: “Lo que más me gusta de ir a cantar allá es poder cantar en un entorno que hace parte de mí, todo eso es tierra Caribe y Mompox es un pueblo lleno de mucha cultura y mucha historia, y poder cantar allá para mí es para un placer y afirma más que puedo sembrar mi raíz musical y dejar allá un poquito de mí en ese bello territorio”.

Chabuco, o José Darío Martínez, es un valduparense, hijo del reconocidísimo maestro de la guitarra Hugues Martínez. Con su propuesta musical ha adentrado el vallenato en géneros como el flamenco, el bolero, el jazz y los sonidos gitanos, los cuales adorna con su voz y su guitarra y le da un ‘sabor’ internacional. “La música es mi vida, mi pasión, mi alma. El lenguaje universal con el que te puedes comunicar con mucha gente, en todas partes del mundo, desde tu raíz, desde tu folclor; en mi caso, desde el vallenato, es poder llevarlo a hacerme entender a través de mi folclor con todos los folclores del mundo. Creo que la música es lo que salva el mundo, la música es vida, le da color al alma. Para mí la música es todo”.

Al escuchar a Chabuco, se entiende claramente su alegría al ir a cantar a Mompox y se entiende también el entusiasmo de Luis, el momposino, de que este artista vaya, pues el arte del uno está estrechamente ligado a la tradición musical del pueblo del otro. “En Mompox tenemos una cultura, no propiamente de jazz, pero por el rio Madalena entro mucha música europea, lo que es la polca, la mazurca, el vals, el danzón y demás y aquí se enquistaron; los músicos momposinos empezaron a hacer esa misma música, pero con sus propias partituras, con sus instrumentos y hoy en día conocemos eso como Música Momposina. Entonces Mompox nunca ha sido ajena a otros ritmos musicales del mundo”, relata Luis.

“Creo que en la gente genero, por medio de mi música, recuerdos, raíces, locuras, sentimientos y todo lo que abarco yo en mi disco, que es juntando todos los folclores y creo que eso hace que la gente sienta su música un poco más amplia y global, que es lo que trato de hacer con mi vallenato. Eso es lo que creo que causo: Mucho amor por medio de mi música”, sintetiza Chabuco, quien se subirá el día de cierre del certamen a la tarima de la plaza principal, mientras Luis, rodeado de miles de personas corea sus cantos, así como los de Andrés Cepeda, Pipe Peláez con la Orquesta Sinfónica de Bolívar, Juan Carlos Coronel, la agrupación venezolana Daiquirí, Petrónica, Óscar Acevedo, Antonio Arnedo, el cubano Pedrito Martínez, los dominicanos Retro Jazz, La Banda de Vanderbilt  de Estados Unidos y el cubano Isaac Delgado y otros invitados.

Chabuco y Luis no se conocen y no está garantizado que puedan conversar en esta ocasión; lo que sí es un hecho es que ambos disfrutarán del patrimonio de otro: Chabuco, de la esencia tradicional de la llamada ‘Tierra de Dios’ y Luis, del arte que enriquece la cultura, la historia y la alegría de las almas en su patria chica.

El lugar

Mompox es uno de los 45 municipios de Bolívar, localizado a 250 kilómetros de la capital, Cartagena, con una superficie de 645 kilómetros cuadrados, en los que habita una población aproximada de 45 mil personas. El pueblo está sobre la margen izquierda del río Magdalena, que con su otro brazo lo rodea para formar la isla de Mompox, a la que también se le conoce como la ‘Depresión Momposina’. Cuenta con un sinnúmero de títulos: Tierra de Dios, Benemérita Patria - Ciudad Valerosa; Monumento Nacional, integra la Red de Pueblos Patrimonio Colombia; es Capital Religiosa y Cultural, así como Patrimonio Cultural de Bolívar. En 1995, Mompox fue declarada por la Unesco, Patrimonio de la Humanidad, amén de la riqueza de su centro histórico, del que se destacan su arquitectura, sus tradiciones y en general su cultura.

El evento

La celebración de la Semana Santa en Mompox tiene renombre en el mundo entero y es la principal actividad que convoca a miles turistas a este pueblo y sigue siendo la principal fuente de economía para este municipio, cuyo nombre original es Santa Cruz de Mompox. Hace cinco años, bajo el liderazgo del entonces gobernador Juan Carlos Gossaín y de cara a nuevas oportunidades de desarrollo cultural y promoción turística, nació a la luz el ‘Jazz Festival’. Se trata de un certamen organizado por la Gobernación de Bolívar, a través del Instituto de Cultura y Turismo del Departamento – Icultur.

Para este año 2016, el festival tiene el lema ‘Un Río Grande’, con lo cual, según la directora de Icultur, Lucy Espinosa Díaz, buscan “poner la mirada sobre el río Magdalena”, así como “rescatar la identidad y la multiculturalidad de esta hermosa región de Bolívar que involucra a toda la población momposina y al resto de la depresión”. Así, el jueves 13 de octubre, Mompox abre sus puertas a tres días de verdadera exaltación cultural momposina, con una programación que promueve las potencialidades no sólo musicales, sino artesanales, gastronómicas, arquitectónicas.

Además de los conciertos, para los que se ha anunciado una nómica de quinientos artistas, el Jazz festival tendrá conversatorios y otras actividades académicas, de formación, los asistentes vivirán la Feria de la Filigrana, que es la principal actividad artesanal momposina.

“Es la artesanía más representativa que tenemos; habrá una feria para que el turista pueda ver la elaboración de los productos, los artesanos están agrupados por asociaciones y cada uno va a tener stand”, anuncia Luis Alfonso Domínguez. Esta feria incluye también los ‘Sabores Momposinos’, que permitirá a propios y visitantes un exquisito viaje por la gastronomía de este lugar: Queso de capas, una bolita enrollada de queso hecha con leche de vaca; el Casabito, que es más pequeño que el Casabe y es preparado con coco, anís dulce y queso. Además, el asombroso y delicioso Dulce de Limón; los vinos artesanales de uva, frutas tropicales, naranja agria, corozo y otras frutas del trópico; el Ayaco Momposino, que es una sopa con ingredientes ‘poderosos’; el Arroz de pajarito, hecho con plátano maduro, y otros platos como mote de queso, pescado frito…

 

María Ruth Mosquera

@Sherowiya 

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