Martes, 28 de mar de 2017
Valledupar, Colombia.

En Colombia, desde finales del siglo XX, hicimos decididamente el tránsito de una democracia representativa con la que convivimos por más de un siglo, a una democracia participativa; la primera hoy se resiste a morir y se debate a puño limpio con la segunda.

El gobierno del presidente Santos echó mano a la participativa y empleó el único mecanismo de participación ciudadana exclusivo de ámbito nacional para intentar que el pueblo le refrendara el acuerdo de paz suscrito con las FARC-EP y ahí apareció la representativa y dijo: “que se enfrenten nuestros gamonales entre ellos”; el sesenta y dos por ciento de los colombianos se volvió a mostrar apático a las urnas en un tema de tanta importancia para el País.

El gobierno, las Farc y la mayoría de partidos políticos se tragaron el cuento de que el pueblo colombiano pedía a gritos la paz y estaba dispuesto a tragarse los sapos pactados en el acuerdo y que la democracia participativa estaba imperando plenamente en nuestra nación, pero se le aparecieron un puñado de ultraderechistas y conservadores que están convencidos de que aún tenemos una democracia representativa y que ellos son quienes llevan la vocería de las grandes mayorías del pueblo; esos mismos que, según el gerente de esa campaña, embaucaron a más de seis millones de compatriotas para que dijeran no, ahora son quienes cobran por ventanilla su triunfo.

Después del plebiscito, la democracia participativa se pretende despertar del letargo, cuando a nuestro juicio ya es demasiado tarde; ahora está llenando las calles y plazas públicas de las grandes ciudades del país diciendo aquí estamos, pero no lo hicieron cuando se necesitaron en las urnas, mientras los representantes de la otra democracia: Uribe, Martha Lucia, Andresito y Ordoñez le siguen poniendo palos a la rueda del acuerdo, so pretexto de representar a más de la mitad de los Colombianos.

La agonizante democracia representativa decía antes de las elecciones que si ganaba el Sí era porque el gobierno había cometido fraude, mejor dicho ellos ganaban con sello y los de la participativa perdían con cara; no ocurrió el premonitorio fraude y ganó el No, entonces ahora aseguran que el gobierno les va a hacer conejo y que solo está haciendo una pantomima, porque al final va a imponer el acuerdo ya pactado y les darán contentillo con unas “reformitas cosméticas”.

Algunos de la participativa tiraron la toalla y Claudia López les dijo a los de la representativa: como ustedes ganaron váyanse a La Habana y negocien el tal nuevo acuerdo y estos le respondieron. Ahora sí, con un tajante No: es el presidente de la Republica quien tiene constitucionalmente la representación del país; por todo eso me pregunto: ¿tenemos una democracia participativa o representativa o ninguna de las anteriores y más bien Colombia fue y sigue siendo una patria boba?  

 

Jorge Nain Ruiz

@JorgeNainRuiz 

 

Vallenateando
Jorge Nain Ruiz

Jorge Nain Ruíz. Abogado. Especializado en derecho Administrativo, enamorado del folclor Vallenato, cantautor del mismo. Esta columna busca acercarnos a una visión didáctica sobre la cultura, el folclore y especialmente la música vallenata. Ponemos un granito de arena para que la música más hermosa del mundo pueda ser analizada, estudiada y comprendida.

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