Miércoles, 28 de jun de 2017
Valledupar, Colombia.

El teatro es una de las más antiguas artes que se resiste a sucumbir ante cambios en el estilo de vida, y al avance de la tecnología que no le favorece mucho. El teatro es aceptado como madre de todas las artes porque en él se encuentran otras artes como la pintura, música, literatura, y la escultura, pero, no obstante ello, el teatro en nuestros días va cediendo terreno ante otros entretenimientos que tienen la capacidad de invadir los hogares, tales como la cinematografía que va en DVD, la televisión, y ahora último con artilugios como el MP4, y el Internet inalámbrico.

El teatro no puede hacer mucho uso de los avances tecnológicos mencionados, pues el atractivo del teatro está, principalmente, en el mismo acto teatral que se da con una audiencia real y pagante en las butacas, ello constituye el teatro. No se concibe teatro sin público, y si una obra se grabara sin público para pasarla por las pantallas de TV, sería un teatro opaco y sin vida.

Existe la opción del teleteatro que puede dar más dinamismo a la obra por medio de las escenas en diferentes espacios y tiempos (el tiempo se divide en 4: presente, futuro, pasado cercano (yo conocí a Rossi ayer) y pasado lejano (yo conocí a Rossi ayer, pero ya había oído hablar de ella el año pasado). Por medio de la disposición de cámaras se pueden hacer tomas según un libreto técnico elaborado por la producción, igual como se hace en la filmación de películas, de esa manera saldrían ganando todos, inclusive parte del público que no desea abandonar su casa para ver tal espectáculo.

De modo que no es que el teatro haya soslayado los avances tecnológicos, no, a lo largo de su historia vemos cómo los actores y directores utilizaron cuanto medio útil encontraron para lograr una mejor escenificación de los avatares de la vida, especialmente a partir del siglo XX. Fue el ruso Constantin Stanilavsky (1863 - 1938) quien modernizó el trabajo actoral de su época. Por aquellos tiempos el escenario teatral era iluminado pobremente por luz de velas y después por gas, los actores tenían que actuar haciendo grandes muecas faciales y movimientos corporales para que el público de las partes posteriores de la platea capte mejor lo que se quería transmitir; Stanilavsky, al emplear la luz eléctrica se dio cuenta que ya no era necesario que el actor exagerara su actuación.

Hoy, a pesar de no tener las mismas condiciones de antes (el estilo de vida), el teatro aún se mantiene vigente, y tenemos en la ciudad numerosas salas, claro que más pequeñas y ya no tanto situadas en el centro sino en distritos residenciales que han creado su ambiente artístico, y se convierten en lo que en los Estados Unidos se conoce como teatro off Broadway, off-off Broadway y ahora último off-off-off Broadway.

Con sorpresa vemos en cartelera aparecida en el New York Times, que, después de tiempo, han vuelto a cartelera algunas de las más tradicionales obras de teatro como dramas y comedias de Shakespeare, también vemos obras más modernas que en un tiempo fueron éxito de taquilla a nivel mundial como son “Un Tranvía llamado deseo”, de Tennessee Williams, “La muerte de un viajante” de Arthur Miller, y el musical “Evita”, lo que nos demuestra que las buenas obras siempre están vigentes.

La aparición del teatro off Broadway se debe a que la ciudad de Nueva York, igual que muchas otras urbes mundiales, creció tanto que la parte central solo quedó como zona comercial y se le llama downtown, mientras que la mayoría de gente que vivía en sus cercanías se mudó hacia barrios periféricos. De este modo los grandes teatros tradicionales de la ciudad quedaron lejos de los aficionados, pero siempre se dan grandes obras y siempre tiene un público.

Si bien es cierto que el teatro no se ha renovado mucho a partir de mediados del siglo XX, han habido muchos intentos por modernizarlo, especialmente por individuales esfuerzos de varios autores y directores. Y el número uno al que siempre hay que mencionar es el ruso Konstantin Stanilavsky en la dirección escénica, y otro ruso en la dramaturgia como es Anton Chejov (1860 -1904).

Hito importante en el desarrollo del teatro moderno fue la puesta en escena de La gaviota, de Anton Chejov, dirigida por Stanilavsky, aquí el genial director ruso enseñó a sus actores la nueva técnica para actuar. Los viejos métodos fueron quedando atrás, especialmente la sobreactuación caracterizada por el abuso de los gestos del actor para transmitir algunos sentimientos al público en una obra tan fina como La gaviota que carece de trama y que, como toda obra de Chejov, está basada en la caracterización de sus personajes dejando de lado la consabida trama. Como vemos en nota al pie de imagen más arriba, la trama viene a ser la estructura o espinazo de la obra.

Teatro experimental

Entramos aquí al teatro a partir de la década de 1960, época en que se dio importancia al teatro que hasta nuestros días conocemos como teatro popular. En Argentina, a comienzos de la década de 1980 nació el Teatro Abierto, tipo de teatro que también es conocido como teatro experimental. Fueron simpáticos intentos de unos pocos teatristas que, basados en ideas que venían de atrás, lograron llevar el arte teatral fuera de los escenarios tradicionales, para gente que nunca pisó una sala de teatro: estudiantes, obreros y gente de los suburbios pobres de las grandes ciudades.

Por esa época también se conoció el teatro comprometido (socialmente) como se le llamaba a un tipo de teatro cuyo mayor propósito, aparte del entretenimiento, era el de dejar un mensaje clasista (en el teatro político) o exponer la cruda realidad imperante, y obligar al espectador a enfrentarse a la realidad, su realidad, sin caer en la propaganda política.

En esta especialidad encontramos a muchos autores populares latinos, destacando el brasileño Augusto Boal (1931-2009), y el argentino Oswaldo Dragún (1929-1999), cuyas obras fueron de gran aceptación en la juventud, y en intelectuales de la época con fuertes convicciones políticas hacia la izquierda, este teatro utiliza cualquier local para convertirlo en sala de teatro, el vestuario puede ser sugerido, y en algunos casos el escenario está vacío o semi-vacío con tan solo los actores y unas cuantas sillas o cubos, en este teatro se obliga al espectador a usar su imaginación. Otro detalle importante es que este teatro es en algunos casos circular para que al final el público participe en un foro final.

 

Rolando Sifuentes Muñoz 

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