Miércoles, 29 de mar de 2017
Valledupar, Colombia.

El presidente Juan Manuel Santos firma los acuerdos de Paz / Foto: Publimetro

Hay quienes se creen todas las adulaciones, que refuerzan al final el dicho popular; el vivo vive del bobo...

Sucedió que el NO le ganó al SI en este país identificado por la indiferencia ciudadana a la participación dinámica en la política, pero que actuó de manera resuelta en el lacónico plebiscito diseñado mediática y tendenciosamente para ratificar al gobierno y la guerrilla de las Farc en los acuerdos previamente pactados en la Habana y cuya segunda intención era mostrar una fortaleza política, apabullando a un caudillo opositor y  a quienes desde el gobierno llegaron a encasillar como “enemigos de la paz”.

Esta relativa victoria democrática, sirve para inferir el despertar del ciudadano ante hechos tan patéticos de despotismo electoral y menosprecio de la voluntad popular, que en la forma de manipulación por ciertos funcionarios claves del gobierno y cortes, amenazan con instaurar y fortalecer una naciente y soterrada tiranía, cuya real sustentación es la corrupción política  e institucional del Estado.

Y como si la sucesión de acontecimientos a veces con visos de incoherencias o discrepantes no fueren suficientes para influir en la polarización social y política del país entero, el comité noruego galardona al presidente Santos con el premio Nobel de la Paz, por la que se le obliga a continuar en el esfuerzo para crear los ambientes indispensables en el que todos, absolutamente todos los ciudadanos, constituyan lazos sinceros de reconciliación nacional, entiendan y toleren lo acordado y se produzca los efectos anhelados de perdón social.

Providencialmente, la adjudicación del premio salvó una bochornosa situación, el galardón representa un honor personal tan grande que bien podría ser aprovechado para enriquecer la misma dialéctica del proceso de pacificación y no para demeritar al opositor como jactanciosamente se hizo en instancias internacionales, mostrando la cara del mal perdedor en las urnas y su faceta vengativa .Un premio honorifico y motivo de orgullo para toda la sociedad, pero que en nuestro ambiente no ha lucido ni se han visto sus efectos más que en el beneficio económico logrado por los promotores nórdicos.

Y creyendo que la ineptidud continuaría reinando en el Congreso, ésta institución reaccionó aprobando el “fast track”, figura protocolaria que hasta ahora es conocida por la sociedad, útil para proveer las herramientas que formalicen ágilmente los discutidos convenios y surtan blindaje jurídico y seguridad para los reinsertados. Aparentemente novedoso en el ejercicio legislativo, viene a dar legalidad cuanto antes a las mismas acciones, que bien podría ser implementadas a la fuerza por el mandatario, en uso de la norma no escrita pero ejercitada en su gobierno; ”hago lo que me dé la gana”, o en las sesiones contabilizadas como necesarias para ratificar o crear una ley.

Nada más desconcertante y extravagante en el desempeño del gobierno, que promocionar y consumar una reforma tributaria con visos de impopularidad y abiertamente declarada lesiva al bolsillo de los colombianos, a solo una semana de terminar el año 2016 y cuyas consecuencias, vigencia y producido  nacen precisamente el recién 1 de Enero.

El año bisiesto del 2016 definitivamente marcó hitos en nuestra sociedad, por ello; el desafío actual, es que nuestro sistema constitucional responda por esa coalición que se despliega entre la razón práctica y la voluntad del pueblo y en esta nueva etapa, se recomience por cultivar valores y principios así como a excluir los antivalores morales que con fuerza se inmiscuyen en la vida nacional.

Reeducación social, política y jurídica es la propuesta que debe ser tomada por los colombianos, indiferente de las acciones del gobierno o la misma implementación de los acuerdos.

 

Alfonso Suárez Arias

@SuarezAlfonso 

Aguijón social
Alfonso Suárez Arias

Alfonso Suárez Arias (Charalá, 1956). Abogado en formación (Fundación Universitaria del Área Andina en Valledupar). Suscrito a la investigación y análisis de problemas sociológicos y jurídicos. Sus escritos pretenden generar crítica y análisis en el lector sobre temas muy habituales relacionados con la dinámica social, el entendimiento del Derecho y la participación del individuo en la Política como condicionamiento para el desarrollo integral.

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