Miércoles, 28 de jun de 2017
Valledupar, Colombia.

Celebraciones durante las fiestas del 20 de enero (Sincelejo)

 

Es día de fiesta allí. Grandes y chicos han depuesto su corazón y su mejor gala para vivir otra vez el fandango, los desfiles, la cabalgata; para aplaudir a los participantes del festival sabanero de acordeón, animar a las reinas en sus carrozas, admirar la feria equina y exaltar la danza, el teatro, las artes plásticas, la literatura y otras expresiones que convergen en el Festival Enerino de las Artes. Así lo conciben, como el gran acontecimiento de los sincelejanos que escogieron las manifestaciones culturales para comenzar sus años y contarle al mundo lo fundamental que es honrar las tradiciones, vinculando el sentir individual y colectivo.

Es también día de duelo allí. Madres que echan de menos a sus hijos, hijos que lloran a sus padres, viudas y viudos, dolientes de diversa índole que gimen una vez más cuando suena el himno aquel anunciando que “ya llegó el 20 de enero, la fiesta de Sincelejo” que los palcos están engalanados, que la gente espera el ganado, que “ésta sí es la fiesta buena, la fiesta en corraleja”; palabra esta última que les replica la sacudida del dolor y los hace bañar con lágrimas un recuerdo triste que lleva casi cuatro décadas de estar doliendo.

Y ahí está Pedro Murillo González, un fandanguero consumado, siendo arte y parte de todo; estimulando con bríos la pervivencia de la tradición, amortiguando con estrategias resilientes el cierre del duelo, dando todo de sí para que se dé el encuentro armónico comunidad y prácticas culturales, intentando sembrar en las generaciones jóvenes el espíritu que a él le fue sembrado, que lo enseñó a amar el fandango y el legado cultural.

“Yo empecé a bailarlo de pequeñito en mi pueblo, donde tenían ruedas de fandango. Para mí el fandango es un espacio que genera todo un intercambio cultural, el lugar común en el que se reúne la comunidad y se celebra de manera espontánea, en el que se congregan hombres y mujeres que tienen la pasión por la música derivada de la música de las bandas, de la música de viento, y ahí se reúnen a bailar de forma natural y reiterada, llegando un manojo de velas para mantener esa tradición de alumbrar con ellas. Cuando se está bailando en ese espacio no hay diferencia de edad, sexo, raza, sino que hay una sola pasión a partir de la música, de un porro tapao, un porro paletiao, un fandango como tonada, una puya; ahí converge todo lo que tiene que ver con la musicalidad, toda la cosmovisión de nuestro pueblo”.

Hay mucha pasión en sus palabras porque habla desde sus vivencias, desde su cotidianidad, desde ese “lugar común en el que los pueblos de la sabana se integran”. Se lamenta porque “esa tradición se ha ido perdiendo con la modernidad” y cuenta sobre las estrategias que están adelantando para arrancarle esta usanza de las manos al olvido, como el fandango grande que hicieron hace poco en la plaza cultural de Majagual, donde lograron una concurrencia maravillosa que los llenó de motivos para seguir con la tarea de programar fandangos itinerantes y didácticos, cada mes en un sitio distinto, con miras a que la gente conozca lo que es y lo que significa para ellos.

Pedro es un hombre de 43 años, nacido, criado y querido en Sincelejo, donde lo conocen desde siempre no sólo por su destreza en el baile del fandango, sino también por las obras de teatro que dirige, por la enseñanza que trasmite desde su quehacer de docente, licenciado en educación y maestro en interculturalidad; desde su experiencia como exconsejero de cultura departamental; desde los textos que escribe como amante de la literatura y las muchas otras ventanas que abre para las expresiones de lo que son en su patria chica. “Toda mi vida la he dedicado a la gestión cultural”, dice y habla de su Fundación Hijos de la sierra Flor, cuyo objetivo misional gira en torno a la formación cultural, de cara al fortalecimiento de las capacidades y la apropiación cultural de los sincelejanos, y de su rol como coordinador municipal de cultura, desde donde está mostrando a un Sincelejo, más allá del 20 de enero.

Estos son días de trabajo intenso. Las actividades empezaron hace ya dos semanas con el Festival Enerino de las Artes, que este año llega a su quinte versión; un evento en el que tienen cabida todas las expresiones del arte, así como todos los sectores sociales, mediante la realización de eventos (24 este año) como exposición de artistas plásticos emergentes, encuentro de poetas, día del adulto mayor, encuentro de cabildos indígenas, festival de artistas callejeros, parejas bailadoras de fandango, festival de hip hop nacional, noche de baile urbano, noche de romanticismo sabanero, encuentro de colectivos literarios, danza contemporánea, tarde de teatro callejero, jornadas de cine con cortometrajes de productores locales, entre otros.

El Festival enerino es una de las cuatro grandes actividades que actualmente se realizan en las Fiestas de Sincelejo: Está el Festival Sabanero del Acordeón, que este año, en su versión 21, rinde homenaje a Lisandro Mesa y tiene concursos de acordeoneros infantiles, aficionados y profesionales, así como piqueria y canción inédita. Una tercera actividad es la Feria Equina Grado Nacional, que tienen como particularidad que son los propietarios de los caballos los que llevan sus ejemplares al coliseo de ferias, donde simultáneamente se hacen exposiciones artesanales comerciales, pensando en impulsar el renglón económico de la región.

Los desfiles y el Reinado Popular del Dulce Nombre de Jesús o del 20 de enero, que hace alusión al fandango principal son acontecimientos coloridos y multitudinarios que cierran estas festividades y muestran a niños fandangueritos o veinteneritos en sus caballitos de palo y en comparsas infantiles; las comparsas (80 este año) en modalidades de fandango tradicional, de fantasía y otras expresiones coreomusicales; cabalgatas con la participación de unos cinco mil caballos y el desfile de carrozas de las 12 reinas escogidas por comunas, a las que se les califica su belleza, armonía y cultura general, pero el mayor puntaje se lo da el donaire con que baile el fandango. 

La caída de las corralejas en Sincelejo (1980)La fiesta del olvido para resignificar las corralejas

Si de Pedro dependiera, buscaría la forma de no mencionar la palabra corraleja, por el doloroso peso que le representa a muchos de sus paisanos, debido a la tragedia ocurrida el 20 de enero de 1980, cuando la construcción se vino abajo dejando un saldo superior a los 400 muertos, unos 2000 heridos y un duelo colectivo que expandió a la nación entera.

Su idea es que preferiblemente no se nombre la palabra corraleja, aunque es difícil porque su himno la pregona como ‘la fiesta buena, la fiesta en corraleja’; “pero soñamos que en el tiempo esta corraleja tenga un lugar, que se diseñe el escenario de la corraleja, pero lo que ahí ocurra no tenga ese enfrentamiento del hombre con el animal sino que se pueda resignificar la corraleja”.

Tiene razón en su anhelo de resignificar aquel día, ese 20 de enero de cielo gris, cuando desde el mediodía comenzó a llover; pero la lluvia no fue impedimento para que la gente de agolpara en los palcos construidos en la plaza ‘Hermógenes Cumplido’, donde el jolgorio y adrenalina de los toros en la plaza eran amenizados con el sonido de porros, hasta que cedieron los cimientos, los palcos se vinieron abajo y la tragedia se apoderó de todo. “La idea de nosotros es que preferiblemente no se nombre la palabra corraleja”, aunque sabe que eso es difícil, toda vez que el himno de la fiesta lo pregona, pero soñamos que en el tiempo esta corraleja tenga una especie de escenario que se diseñe el escenario de la corraleja, pero lo que ahí ocurra no tenga ese enfrentamiento del hombre con el animal sino que se pueda resignificar la corraleja.

“Las corralejas dejaron un trágico hecho histórico que está en la mente de la gente y todavía se está pagando parte de esa indemnización que le tocó al Estado a partir de ese lamentable suceso; todavía se está pagando un gran deuda que hay en el municipio”, expresa Pedro, refiriéndose a la millonaria indemnización que debió asumir el Estado para reparar a familiares de las víctimas de la tragedia. Y añade que “afortunadamente poco se nombran hoy. Todavía hay unos ganaderos que siguen defendiendo esta causa, pero nosotros creemos que la ciudad ya está cambiando y se está dando cuenta que con estas opciones culturales, estas otras propuestas, estos otros paradigmas de ciudad, las cosas van a cambiar”. Amén.

Manifestaciones callejeras durante las fiestas del 20 de enero (Sincelejo) Más allá del 20 de enero

En el imaginario nacional, culturalmente, Sincelejo se circunscribe a las fiestas del 20 de enero, pero la realidad es que la capital de Sucre permanece en actividad cultural durante todo el año, cada vez con más fuerza, dado el respaldo de la administración municipal y el empuje de muchas personas, que como Pedro, vibran con la esencia de las tradiciones.

Existe un Plan de desarrollo cultural, con una agenda con actividades mensuales que lleva teatro y otras manifestaciones de formación a los diversos sectores. Asimismo, se organizan las celebraciones de fechas especiales como el Día de la Danza, Día del Teatro, Celebra la Música, Mes del Patrimonio, Mes del Artista, Aniversario se Sincelejo (noviembre), Mes de la afrocolombianidad. Organizan el Encuentro Nacional de Poetas y Escritores (junio), el Encuentro de Bandas Aficionadas (junio), la Muestra Internacional de Danza (julio), otro encuentro nacional de bandas que lidera el Club de Leones (agosto), el Encuentro de Gaiteros (septiembre), el Festival del Barrilete (septiembre), las Muestra de Cine Sincelejo (septiembre), un encuentro hip hop y baile urbano (septiembre). Con la biblioteca pública se cumple una agenda con clubes de lectura y centros literarios y se desarrolla el proyecto Arte y Parte con los colegios y algunas universidades, llevando formación con espectáculos culturales y movilizando la participación de la juventud, inspirándolos para que incluyan el arte en sus vidas presentes y futuras.

Y en septiembre comienzan el trabajo juicioso para las fiestas del 20 de enero. “Con aproximadamente cuatro meses de antelación se está trabajando en función de esta fiesta”, explica este gestor cultural y cuenta que ya tienen la sede propia y que para este año crearán la corporación que sea la figura jurídicamente representativa de la festividad, pues su aspiración es internacionalizarla, de modo que puedan confluir en él artistas extranjeros de las diferentes expresiones del arte

Entre las tareas a destacar para este año en Sincelejo está la consolidación del proyecto por medio del cual comiencen a dar los pasos desolicitud de la declaratoria del fandango como patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

 

María Ruth Mosquera

@Sherowiya 

Artículos relacionados

El cronista de la Plaza Mayor
El cronista de la Plaza Mayor
  Jose Guillermo ‘Pepe’ Castro (1926-2017), autodidacta, generoso y afable, de...
El fabuloso país del oro
El fabuloso país del oro
En el Museo del Oro de Bogotá existe un pequeño y curioso objeto único en su género...
La tradición oral está en peringueta
La tradición oral está en peringueta
Probable es que si se expresa esta tesis en público, algunas personas queden...
El rescate de la Historia cultural: el caso del CEMSA en San Diego (Cesar)
El rescate de la Historia cultural: el caso del CEMSA en San Diego (Cesar)
Con un contexto de postconflicto cada vez más palpable y un despertar económico que...
Rubén Darío Ortiz Martínez, el gran urbanista de Valledupar
Rubén Darío Ortiz Martínez, el gran urbanista de Valledupar
Cuando el arquitecto Rubén Darío Ortiz Martínez pisó el suelo de Valledupar por...
.::Historia de la Cumbia en Colombia - India y Negra::.
.::La Cumbia Sanjacintera: de las Gaitas al Acordeón::.