Miércoles, 26 de jul de 2017
Valledupar, Colombia.

Los pericos en Cartagena

 

“Dios me regala las cosas. Sí, debe ser eso. Una tarde frente a la playa me detuve a observar a los pericos. En el centro y en la bahía nunca faltan el chiqui-chiqui, chiqui-chiqui de su parloteo. Eso fue en diciembre y brisaba fuerte. Los vi volar desde los árboles de trébol y almendro que hay en el Hotel Sampallón hacia unos trupillos. Hacían piruetas de sur a norte. Jugaban a forcejar con la brisa y a estrellarse con los carros. Al verlos expresé: Ajá, ¿cómo es el cuento? Y al día siguiente volví con más curiosidad de ver sus piruetas.”, dijo Braulio Britto Pérez.  

Esa vez llevó una libreta para tomar apuntes. En ella anotó los recorridos de los pericos desde las 5:00 p.m. en adelante, hora en la que llegan a los árboles y a las palmeras de la bahía y el Centro Histórico de Santa Marta. “Me di cuenta que hacen vuelos distintos por épocas. Vienen desde la Bahía y entran por la Calle 11, siguen derecho hasta la 5ta Avenida, la recorren y regresan al edificio de la Sociedad Portuaria. Sobre los árboles comienzan a darse piquitos, a saltar de rama en rama y a acicalarse el uno al otro. Todos andan en pareja. Me di cuenta que más que volar ellos hacen una danza-ritual”, agregó.

Para esa época, Braulio Britto trabajaba con los niños de Cristo Rey en el Centro Cultural y Ludoteca del barrio. Después de haber observado a los pericos por varias semanas, de tomar minuciosos apuntes, les propuso a sus alumnos ensayar una nueva danza:

— ¿La Danza del Perico, profe?

—Sí

— ¿Es como la Danza del Pájaro?

-No, no vamos a imitar la Danza del Pájaro. La Danza del Perico tiene una peculiaridad. La Danza del Pájaro tiene un movimiento de ala de arriba hacia abajo, pero los pájaros no vuelan así, sino que mueven sus alas de adentro hacia afuera, cerrándolas sobre el pecho. Además, nosotros no vamos a mover las rodillas hacia el frente sino lateralmente.

Desde esa primera clase la Danza de los Pericos ganó en forma. Llamó al profesor Rafael Muñoz Escárraga, coreógrafo y folclorista, quien se acercó con mucha curiosidad a ver la propuesta en la sede de Asoartiplasmagd en Cristo Rey. Le pareció interesante. Con la aprobación y sugerencias de un maestro de la danza el Perico tomó fuerza.

 “Yo no soy coreógrafo, yo soy formador. Hago esta diferencia porque los coreógrafos toman la gente ya formada y montan una coreografía, yo no. Yo formo niños desde la etapa de la lidia, tomo a un niño que nunca ha bailado y le enseño. Dios me ha dado esa gracia para lograr estos milagros, porque todos podrían hacerlo pero no tienen la paciencia para dedicarles su tiempo”, anotó Braulio Britto, quien forma niños de barrios populares de la ciudad desde hace 21 años.

Las primeras presentaciones de la Danza de los Pericos fueron en  2009, en los eventos del desaparecido Centro Cultural y Cívico Ateneo Santa Marta.

—¿Ajá y cómo vamos a bailar esto? ¿Con faldas? —preguntó una de las niñas.

—No, vamos a hacer un disfraz. Vamos a meterle algo brillante.

Al principio, el disfraz de la Danza de los Pericos era bastante simple: pantalón y camisa verde. Los niños de Cristo Rey bailaban descalzos en la Plaza de la Catedral en el recordado evento semanal: “Miércoles de Ateneo”.  Esta danza tuvo tanto éxito entre el público que fue necesario afianzar su exotismo. En las siguientes presentaciones los niños llevaban un traje con alas, lentejuelas, zapatos y tocado con forma de cabeza de perico.

“El Perico tomó fuerza porque siempre hemos creído que hay algo muy especial en él”, aclaró. 

Una danza de la urbe

Quizás lo más auténtico en materia de folclor que se ha creado en los últimos años en Santa Marta haya sido la Danza de los Pericos. A diferencia de otras danzas folclóricas del Magdalena como la Cumbia, la Puya Loca, la Danza del Caimán, entre otras, la Danza del Perico no nació en un caño al lado de una Ciénaga o en las riberas del río Magdalena como surgieron la mayoría de nuestras danzas: en el seno de las comunidades anfibias. La danza folclórica del Perico nació en el pasado siglo XX, en las adoquinadas y asfaltadas calles de Santa Marta. Eso sí, frente al mar.

“Pero aquí ha faltado una verdadera visión. Nadie ha sido capaz de decir ‘Esto es nuestro’. Esta danza es una representación urbana. Es folclor captado desde la ciudad.”, afirmó Braulio Britto, quien hoy trabaja con más de 30 niños de los barrios San Martín y El Pantano, al norte de la ciudad. No obstante, a pesar de su indiscutible pasión por la danza, los niños de estos barrios populares dejan de insistir en El Perico al llegar a la adolescencia. El comportamiento impuesto por el reggaetón en la cultura juvenil amenaza tempranamente la existencia de esta danza.

—¿Acaso yo soy marica? –dicen algunos entre bromas.

“Cuando llegan a la adolescencia ya empiezan a tener novias, novios. Pierden el enfoque y hasta se vuelven tímidos.” agregó Britto con preocupación. Sin embargo, a sus 67 de edad mantiene la esperanza de hacer del Perico una danza bailada por toda Colombia. “Mi sueño es montar una academia. Que tenga su barra, sus espejos y todo lo necesario para que se profesionalice. Nuestra escuela aún es muy artesanal. Nenes de 12 o 13 años empiezan a pensar en otra cosa. Espero que en la academia, un lugar más cerrado e íntimo, ellos se concentren en ensayar con más seriedad, porque es muy doloroso que, después de tanto formarlos, justo cuando tienen más fuerza para bailar, salgan volando”, dijo.

La Danza de los Pericos se baila a ritmo de chandé, preferentemente por niños y jóvenes. La letra de la danza la compuso el propio Braulio Britto, y la tambora acompañante la integran sus nietos, entre los que se destacan el clarinetista Braulio Britto y el bombo Boris Valentín Banquez Britto. El primero de estos últimos es además el autor de la armonía de la danza. Pueden llegar a bailarla hasta treinta y seis integrantes, que simulan una bandada de pericos. El vestuario y la coreografía hacen de ella una danza muy vistosa. Su verso insigne y de combate es “Oigan, miren ya llegamos: somos los pericos”. 

El gestor, coreógrafo y pintor Braulio Britto El perico de oro

Braulio ensaya con sus estudiantes todas las noches de 6:00 a 8:00 en Piso Rojo del barrio El Pantano, parque adyacente a la Vía Alterna al puerto. “Cuando comenzábamos a ensayar ahí algunas personas nos ‘perrateaban’ los ensayos. Pasaban en moto o en bicicleta y nos gritaban ¡pericoo! Arrojaban piedras o se ponían a jugar futbol antes de que nosotros llegáramos para no dejarnos ensayar. No es fácil, pero desde que montamos el evento El Perico de Oro cambiaron de actitud, nos felicitan. Ahora somos llamados por los vecinos para que ensayemos allí”, contó Braulio Britto. Es, como puede apreciarse, un formador de público e identidad. Nada más representativo de Santa Marta que sus pericos revoloteando en las tardes del Parque Bolívar, la Catedral, y otras edificaciones del Centro Histórico.

En el 2015 su fundación, Asociación de Artistas Plásticos del Magdalena, Asoartiplasmagd, se presentó a la convocatoria de estímulos del Ministerio de Cultura para realizar el primer concurso de la Danza del Perico: El Perico de Oro. Desde entonces han participado en este evento 12 colegios públicos de la ciudad.  Dentro del Encuentro de Sensibilización ante las Artes, la Cultura y la Convencía organizado hace ya 8 años, se realiza en barrios populares de la Comuna Uno, Bonda y Gaira, el concurso Perico de Oro. El último concurso se realizó en el barrio El Pantano.

“En el último Perico de Oro vino gente del departamento del Atlántico y del municipio de Usaquén, Cundinamarca, y les pareció muy atractivo el evento. Hasta dijeron que para este año iban a regresar bailando Perico. Esperamos que así suceda. Ya tenemos diez escuelas bailando Perico: John F. Kennedy, Ondas del Caribe, 20 de Julio, Los Fundadores, El Pantano, El Pantano sede La Florida, 20 de Octubre, Bonda, Liceo Samario, San Martín”, agregó el autor de esta Danza.

Los pericos en las fiestas del mar

En las Fiestas del Mar 2016 la Danza del Perico fue invitada a la inauguración de una luminaria de las canchas en los barrios Juan 23, San Martín y Olaya Herrera. Al llegar, la presencia de Carlos Vives fue una gran sorpresa. Vives, al ver la danza, quedó encantado y al día siguiente los invitó a un evento en el Hotel Zuana. “Él entiende de esto, para la cultura tiene más visión que los locales. La gente de acá solo por ‘perratear’ dice: ¡Ahí va el perico!”, expresó Britto.

La Danza de los Pericos ha participado en el Carnaval Infantil de Barranquilla dos veces, ha bailado durante una visita del presidente Juan Manuel Santos en 2014. También ha desfilado en las Fiestas del Mar y en las batallas de flores del Carnaval de Pescaito que organizan las fundaciones Fundapescaito, Funcarpés y Pescaito Dorado. Sin embargo, Braulio considera que tanto a las Fiestas del Mar como al Carnaval de Pescaito les hace falta un componente más auténtico.

“Yo pienso que las Fiestas del Mar sí deben existir pero aquí no hay carnaval. Esas dos fuerzas deberían unirse para que Santa Marta tenga una verdadera gran fiesta. Cuando uno habla de Carnaval solo suena Barranquilla. Cuando hablas de Reinado hablas de Cartagena. Es chévere que se siga utilizando la figura de la ‘Capitana del Mar’ en el caso de las Fiestas, porque cada sitio está marcado por algo especifico”, opinó.

“Considero —continuó— que el samario debe disfrazarse en Las Fiestas del Mar. Los carnavales que se hacen aquí son los de Pescaíto, ni siquiera de Santa Marta. Debería ampliarse el concepto porque para mí no está dando resultados. Últimamente no estoy llegando a los desfiles porque no hay nada. La esencia del Carnaval es el disfraz y la gente ya no sale a bailar en las comparsas sino que va corriendo en esos desfiles con ropa civil.”

El profesor Braulio Britto no estudió en una universidad. Es un artista plástico empírico reconocido por la originalidad de su obra pictórica y su constante labor en la gestión cultural. En los desfiles de danzas folclóricas convergen las expresiones artísticas de los pueblos y por eso critica que tanto en las Fiestas del Mar como en el Carnaval que organizan las tres fundaciones en el barrio Pescaito se admitan tantas comparsas con música moderna y pocas tamboras. “Los desfiles ahora se volvieron puro carro y lo autóctono se perdió”, sostuvo.

“Por eso, cuando los pelaos que bailan conmigo me salen con el cuento de que les contrate una Dacia que los lleve a los desfiles les digo: ‘¿Cuál Dacia? Pónganse el tambor y muestren cómo es’. Claro, si me subo en un carro me quedo en las mismas, porque después todo el grupo querrá ir en tarima y no bailar en las calles. Las danzas que vienen de Barranquilla desfilan con sus tamboras y sus velas. El resto de los desfiles de aquí son solo filas de camiones, carros, motos. El año pasado Los Pericos no fueron por eso. Hubo gente que me preguntó por ellos y yo respondí: Los pericos están en remojo.”, declaró.

El papá de los pericos

De hecho Braulio Britto, quien siempre ha tenido sensibilidad por las expresiones artísticas, empezó como artesano y replicando artesanías Taironas que vendía en El Rodadero en los años 70. De eso vivía. Después, en un momento de crisis, se sentó a escribir versos de manera automática. Luego empezó a pintar. Dejó fluir su conciencia ancestral y el resultado han sido unas espectaculares pinturas cargadas de símbolos indígenas, copiosa selva tropical y máscaras africanas.

“De pronto no me entendía a mí mismo y ni me entendían, y eso provocó choques con amigos y familiares. No fue fácil. Poco a poco fui depurando mi obra. Mi  primer cuadro lo hice en el piso. Recuerdo una vez que iba frente al Edificio de los Bancos y me encontré con Johnny de Castro, un amigo pintor enredado en las drogas. Esa vez le dije: ‘Ven acá, Johnny, tú por qué no me enseñas a manejar el lienzo. El me respondió: ‘A mí no me hables de esa vaina que estoy saturado del tema’”, contó Brauilo recordando a su amigo De Castro cuya obra admiraba.

“La naturaleza me gusta bastante. Ahí voy yo”, dijo. También pinta polleras y caballos en tropel. Esas pinturas se quedaron México. Últimamente expuso en Barquisimeto, en Oakland-USA. En Colombia tiene 60 exposiciones: Medellín, Cali, Ibagué, Pereira, Barranquilla, y Valledupar. Tuvo una exposición permanente en el Banco de la República y actualmente, una pintura expuesta en la entrada del Edificio de los Bancos.

Cuando emprendió la pintura tenía 39 años, estaba casado y tenía siete hijos. Entonces vendía sus réplicas en El Rodadero, y aprendía a patadas el inglés, como él mismo decía. “Me iba bien, nos compraban mucho los norteamericanos. Yo le ponía en frente las figuras y el gringo de turno decía: “Oh, beautiful” (oh, hermoso) y yo respondía: Sí, sí, bonito, bonito. Pero cuando me preguntaba How much? (cuánto) Yo no entendía. Él me escribía en la arena el número 5 y yo borraba y escribía el 8”, recordó Britto con picardía.

De sus facetas de artesano, vendedor, intérprete, compositor, poeta, escultor y pintor ha pasado a la de coreógrafo. En 1994 convocó a grupo de pintores de Santa Marta y el Magdalena para conformar la Asociación de Artistas Plásticos del Magdalena, Asoartiplasmagd, de la que han hecho parte Ángel Almendrales, Sarita Abello, Josefina Diazgranados, Carlos Zapata, Antonio González, Johnny de Castro, entre otros. La asociación se dispersó por unos años pero la rescató para hacer trabajo en los barrios junto a su hijo Medardo Britto.

Braulio Britto no se considera un pintor primitivista. Ha indagado con expertos, pintores que han estudiado en Europa, curadores y diletantes de arte sobre su estilo, pero estos le aconsejan seguir pintando hasta que la historia lo categorice, pues, según ellos, Britto será de esos autores famosos que dejarán un sello particular en la historia del arte. Él, sin embargo, está claro en su técnica: “Yo podría decir que mi estilo es puntillismo en forma de media luna”.

Braulio Britto pinta en sus lienzos extrañas expresiones precolombinas y afros. Un sincretismo vivo y auténtico que recordaría la pintura del cubano Wilfrido Lamb. Britto, sin embargo, nunca ha visto un cuadro de Lamb, ni tampoco ha estudiado los sueños y extravíos que propuso el surrealismo pictórico hará casi un siglo.

Son imágenes dictadas por su memoria sincrética. ¿Qué son? A ellas se abandona con esmero. Solo pinta los fines de semana en su casa del barrio Riascos, ya que el resto de la semana, de lunes a viernes,  enfoca su energía en su nueva faceta de coreógrafo. Alguien tiene que enseñarles a los chicos. Para él a la Danza de los Pericos le esperan grandes oportunidades como cielos despejados.  

 

Annabell Manjarrés Freyle 

@AnnabellMF

 

Artículos relacionados

El début del grupo de teatro “Quartier Latin” en Valledupar
El début del grupo de teatro “Quartier Latin” en Valledupar
Este viernes 16 de noviembre a las 7 de la noche, en el auditorio ‘Jaime Molina’ de la...
Historia del teatro moderno y universal
Historia del teatro moderno y universal
El teatro es una de las más antiguas artes que se resiste a sucumbir ante cambios en...
Los orígenes del teatro
Los orígenes del teatro
La tragedia, la comedia y el teatro son algunos de los más grandes logros artísticos...
El Encuentro de narradores orales del Caribe vuelve a Valledupar
El Encuentro de narradores orales del Caribe vuelve a Valledupar
El Encuentro Internacional de Narradores Orales del Caribe (Ibercaribe) ya se ha...
El teatro de la resistencia
El teatro de la resistencia
Rafael Alberto Moreno es un vallenato de mediana estatura, cabeza rapada y hablar...
.::Colombia en bicicleta - historia de una pasión::.
.::50 años de Cien años de Soledad en la Biblioteca Nacional::.